Queralt Castellet, de Sabadell a tocar la gloria olímpica en Pekín

Los padres de la rider catalana repasan sus orígenes en el snowboard y valoran su histórica medalla en Pekín

Queralt Castellet con su histórica medalla en Pekín
Queralt Castellet con su histórica medalla en Pekín

La casa de los padres de Queralt Castellet en Sabadell (Barcelona) es una fiesta desde este jueves 10 de febrero, cuando a las 3.45 hora española su hija lograba la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, un éxito que, según explican los progenitores de la medallista es "la recompensa a su esfuerzo".

Josep Castellet e Inés Ibáñez son dos de los pioneros del snowboard en España, una pasión que transmitieron a sus hijos -Josep y Queralt- y que se ha traducido en la segunda posición de su hija en la prueba olímpica de halfpipe. Fue precisamente en Sabadell donde Queralt empezó primero con la gimnasia artística antes de subirse a una tabla de nieve a los seis años. "Abrimos una tienda de snowboard en Sabadell y un amigo nuestro fue quien enseñó a hacer snowboard a Queralt. "En cuanto tuvo suficiente fuerza en las piernas para poderse levantar, ya le pusimos una tabla en las piernas y hasta ahora", recuerda Josep Castellet.

Pese a que en un principio sus padres veían la práctica del snowboard como una afición, poco a poco Queralt fue despuntando y a los 16 años debutó, como la más joven de esa delegación española, en los Juegos de Turín 2006, en Italia. Desde entonces, y pasando por el diploma olímpico de hace cuatro años, la deportista catalana, todo un ejemplo de resiliencia, lo había intentado una y otra vez en las citas olímpicas. Y a la quinta, con 32 años, fue la vencida.

Esa noche, la casa de los Castellet Ibáñez, ubicada en el centro de Sabadell, fue una fiesta. "Éramos 8 más el pequeño en casa. He hablado con el vecino esta mañana y me ha dicho: 'Parece que tuvisteis juerga anoche'. Sí que fue una explosión cuando salió su nota y solo veíamos por delante a la americana que hizo 94", relata el padre de Queralt. Y añade Inés: "Cuando salió la nota de 90 ya vimos que era podio seguro y no nos pudimos contener. No sabíamos si sería segunda o tercera pero medalla veíamos que sería posible".

El camino hasta la plata olímpica ha sido duro con lesiones y contratiempos que alcanzaron su peor momento con el fallecimiento, después de los Juegos de Sochi, en 2014 del que, además de su entrenador, era su pareja: el neozelandés Ben Jolly. En este sentido, sus padres explican que cuando se confirmó la medalla celebraron que "por fin" Queralt recogía la "recompensa a su esfuerzo". "El éxito es suyo. Queralt es una persona muy tenaz y con un espíritu de sacrificio y de superación increíble. Esa fuerza es la que la ha hecho ganar. Siempre apoyada por nosotros, pero es ella la que ha tirado adelante todo", resumen. Una "historia única" de superación con inicio en Sabadell, una ciudad barcelonesa a unos 130 kilómetros de las montañas de los Pirineos, y que termina, de momento, con la gloria en Pekín.

© COE/ Nacho Casares

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