El equipo de Alex Txikon llega al campo base del Manaslu

El buen tiempo y las ganas del equipo han sido la nota predominante de esta primera parte de la expedición .

Alex Txikon y Simone Moro se reunen en el invierno del Manaslu. Foto: Phelipe Eizagirre
Alex Txikon y Simone Moro se reunen en el invierno del Manaslu. Foto: Phelipe Eizagirre

Tras casi una semana de trekking, Alex Txikon y su equipo se encuentran finalmente en el campo base del Manaslu (4.900 metros sobre el nivel del mar). No ha sido un camino fácil, pero la buena climatología y las ganas del equipo han ayudado a conseguir el objetivo marcado. Ahora empieza el trabajo duro. Deberán organizar el campamento base para poco a poco comenzar a equipar la vía de ascensión. 

Tras llegar Katmandú el día de Año Nuevo, el grupo tuvo que guardar cuarentena durante 4 días y someterse a una prueba PCR, tal y como ordenaban las autoridades nepalíes. Y es que nadie escapa a la pandemia generada por la COVID-19 y a sus consecuencias. Tampoco Nepal. Una vez realizadas todas las gestiones, y tras tener que modificar el plan inicial (los días de cuarentena trastocaron lo pensado en Bilbao), el grupo organizó las cargas y las depositó en helicópteros para que las trasladaran a Samagaun (3.500m). 

El material pudo ser llevado directamente al campo base pero Txikon decidió que los porteadores de Samagaun las llevaran desde el pueblo hasta el campamento. La pandemia ha golpeado duramente esta región que tiene como principal fuente de ingresos las expediciones y los turistas -desde marzo de 2020, exceptuando las personas locales, no ha pasado prácticamente nadie por allí-, y, es por esta razón que Txikon decidió aportar su granito de arena y dar trabajo a los porteadores de la zona.  

“Somos perfectamente conscientes que nuestra aportación no va a solucionar el problema que han tenido este año. La pandemia ha golpeado muchísimo esta zona. No tanto por haber enfermado, porque apenas ha habido casos, son zonas muy aisladas, pero sí ha afectado tremendamente a su economía. Antes de llegar sabía lo que nos íbamos a encontrar: un pueblo que vive del turismo y de las expediciones, que no tiene ni turistas ni expediciones. Por el respeto que les debemos a todas estas personas, por todos estos años que hemos venido al Himalaya, creímos que lo más coherente y justo era tratar de ayudarles en la medida de lo posible”, explica Alex Txikon. 

Una vez depositadas las cargas, el grupo comenzó un trekking que les ha llevado 5 días. Eso sí, antes de ponerse la mochila a las espaldas y comenzar a caminar, Txikon y los suyos tuvieron que realizar un largo viaje en autobús y vehículos 4x4 hasta Machhakholagaon. Y, tras pernoctar en este pueblo, han recorrido un largo pero precioso camino que les ha llevado hasta el campamento base. Han pasado por localidades como Dohan, Bihim, Philim o Namrung, acumulando más de 3.500 metros de desnivel en sus piernas pero el viaje ha merecido la pena.

Manaslu (8.163 m). Foto: Phelipe Eizagirre
Manaslu (8.163 m). Foto: Phelipe Eizagirre

“Ha sido un trekking precioso, con un tiempo espectacular. En Katmandú veíamos que el tiempo iba a estar de nuestro lado y la cuarentena se nos hizo muy larga. ¡Estábamos deseosos de ponernos en marcha y había que aprovechar el sol! El camino ha ido genial y hemos visto lugares preciosos. Pero una vez más la realidad que nos hemos encontrado se nos ha hecho muy dura.  Lakpa, del ‘Lodge Thakli’, me ha comentado que desde marzo somos el segundo grupo de occidentales que se dejan ver por aquí y eso es devastador para una región que vive de gente como nosotros. Aun así, nunca pierden la sonrisa y son tremendamente positivos. Nos han dado mucha fuerza para seguir adelante”. 

El equipo se encuentra deseoso de ponerse a trabajar en el campamento base, donde tienen todavía mucha tarea por hacer. Ahora sí, el imponente Manaslu (8.163m) les vigila desde las alturas, ofreciéndoles su mejor cara.     

 

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