Nansen, entre la modernidad y la humanidad

El primer gran héroe noruego de la exploración, la ciencia... y la paz
Ángel Sanz -
Nansen, entre la modernidad y la humanidad
Nansen, entre la modernidad y la humanidad

La editorial Interfolio acaba de lanzar a la venta “La travesía de Groenlandia”, diario de Fridtjof Nansen sobre aquella expedición pionera llevada a cabo entre 1888 y 1889 y que llevó a la exploración polar a una nueva era de modernidad. Aprovechamos la ocasión para definir aún más la figura del primer gran héroe noruego, más allá de sus peripecias científicas por los hielos del mundo.

FRIDTJOF NANSEN

Entre la modernidad y la humanidad

Nansen es un hombre que no deja de sorprender a poco que uno curiosee sobre su figura o reflexione sobre ella. Si dijera ahora mismo que hoy podemos disfrutar de la música de Stravinski o de Rajmáninov gracias a Nansen, o que podemos entrar en la Ópera de París y contemplar el techo de Chagall gracias a Nansen, mucha gente se quedaría con la boca abierta pensando que hablo de otra persona y no de un célebre explorador polar.

Y, sin embargo, es absolutamente cierto; estos artistas, junto con otro medio millón de personas, habrían quedado abandonados a su suerte en mitad de la guerra si no hubiera sido por el Alto Comisionado para los Refugiados, el primer organismo internacional creado para ocuparse de los desplazados de la guerra y que fue creado por... sí, por Fridtjof Nansen.

Desde 1921, y gracias al certificado expedido por la Oficina Nansen, los refugiados, apátridas, o personas privadas de pasaportes emitidos por su propio país podían entrar y transitar libremente en otros países. Rusos y armenios fueron los primeros refugiados a quienes se les otorgó el "Passeport Nansen", que se financió con donaciones privadas y con la venta de sellos en Francia y Noruega. Entre quienes han utilizado este pasaporte se encontraban Stravinski, Rajmáninov o Chagall; lógicamente, nadie sabía que eran ellos ni que lo que legaron después al mundo con su arte ha sido mucho más de lo que recibieron de ACNUR (siglas actuales del Alto Comisionado para los Refugiados). E, igual que ellos, otros tantos millones de refugiados que comenzaron una nueva vida en otros paises haciéndolos prosperar con su mano de obra, con su trabajo, o con sus talentos artísticos o científicos.

Nansen, entre la modernidad y la humanidad

El pasaporte Nansen.

Está tristemente de actualidad el fracaso de las políticas europeas en cuanto a emigración y acogida de refugiados. Y parece mentira que hace 100 años fuera tan fácil para un hombre como Nansen superar los problemas logísticos, burocráticos y financieros para conseguir ayuda humanitaria y el apoyo de la comunidad internacional para los desplazados. Hay que tener en cuenta, además, que Noruega era una nación joven, con apenas 16 años, pues su independencia definitiva y pacífica de Suecia se produjo en 1905 (de hecho podríamos decir que Nansen nació sueco, aunque es el primer héroe nacional noruego). Cómo una idea proveniente de un país recién nacido para afrontar un problema de tal magnitud pudo prosperar, es uno de los misterios que envuelven a Nansen, desde mi punto de vista. ¿Cómo pudo seducir a la comunidad internacional y conseguir los apoyos necesarios para salvar a medio millón de personas? Hay que decir que aún existe en la actualidad el pasaporte Nansen, así que podríamos afirmar que aún sigue salvando vidas.

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Sin duda, hoy hacen falta hombres con la mentalidad y la modernidad de Nansen para solucionar estos problemas antiguos y recurrentes de la Humanidad con los que siempre acabamos pareciendo inhumanos. Cuando decimos «aquella gente estaba hecha de otra pasta», nos referimos a hombres y mujeres como Nansen.

Pero si bien es cierto que su creatividad y carisma a nivel político son cualidades poco conocidas de Nansen, sí lo son algunas de sus cualidades como explorador polar. Sin embargo, si rascamos un poco en la superficie de sus hazañas, vamos a sintonizar de nuevo el canal donde veremos aflorar también la modernidad, esta vez no aplicada a la política, sino a la planificación de una exploración polar.

Todos los exploradores modernos acuden (o deberían acudir) a la obra de Nansen para enfrentarse con éxito a una expedición; y digo a la obra de Nansen, no a una interpretación de su obra y sus expediciones, no sirve un ensayo sobre él, hay que acudir a él. No sólo por su didáctica, sino también por su poética.

Nansen, entre la modernidad y la humanidad

Nansen, en el centro, junto a Johansen y Scott-Hansen.

En cualquier caso, a dónde queremos llegar es a que Nansen representó el principio del fin de las expediciones polares «tipo Franklin». A partir de sus planteamientos organizativos ya parecía absurda una empresa de varios navios, con 130 personas de tripulación y pesados equipos que incluían porcelana de Chelsea y cubertería de plata para la hora del té.

La única posibilidad de éxito consistía en escoger concienzudamente un reducido equipo humano, en buena forma, lo más ligero posible y, preferiblemente, con alguno de sus miembros nativo de zonas polares o ducho en las costumbres de dichos nativos. Hoy en día nos parece fuera de toda lógica otra configuración y, sin embargo, 20 años después de La Travesía de Groenlandia, nos encontramos a un Scott que, sin complejos, dijo que jamás se interesó ni estudió las costumbres de los inuit o de los nenets o de los saami ni de ningúna otra cultura del Ártico. El tiempo pone a cada uno en su sitio, suele decirse, pero aunque no fuera cierto, algunas tragedias podrían haberse evitado acudiendo a determinadas fuentes.

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Se podrían escribir ríos de tinta sobre Nansen sin ni siquiera mencionar los Polos porque es la imagen del hombre completo, íntegro, humano, perseverante, abierto, con una gran fuerza interior y seguridad en sí mismo pero, sin embargo, sensible, compasivo, comprensivo, solidario, y sin ambiciones de poder . No hay más que leer sus reflexiones sobre los inuit cuando le toca convivir con ellos, y que vierte en La Travesía de Groenlandia, para enamorarse de su sentido de igualdad, inmutable incluso desde dentro mismo de unas diferencias y costumbres que estaban muy lejos de su comprensión.

No es de extrañar, pues, que Nansen sea el modelo de héroe para los noruegos. Sus hazañas diplomáticas y humanitarias han superado con creces sus hazañas en los Polos, y la sombra de su influencia y de su fama es tan alargada que llega incluso hasta nuestros días en la sociedad noruega, y perdurará en el futuro.

1. Siendo republicano convencido apoyó una monarquía constitucional por considerarla la vía más rápida para conseguir la independencia de Suecia. Y ello a sabiendas de que, casi con total seguridad, él mismo habría alcanzado la presidencia de la Primera República de Noruega solamante con presentarse.

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La travesia de Groenlandia

El sentido común no entraba en los planes de Nansen para atravesar Groenlandia. Tras ocho intentos fallidos de otros exploradores demasiado prudentes, Nansen organizó su reducido equipo humano y técnico en menos de seis meses, lanzando la exploración polar a la era moderna.

Su estrategia: impedir la vuelta atrás, quemar las naves. Al partir desde la deshabitada costa este hacía la habitada costa oeste, eliminaba la posibilidad de retroceder ante un hipotético fracaso, pues, ¿qué haría el equipo volviendo al punto de partida en mitad de la nada? ¿Esperar hasta morir?

Así pues, la única salvación era avanzar. «La exploración es como la guerra, hay que prever una retirada, y usted, Nansen, no la tiene», llegó a decir Adolf Erik Nordenskiöld.

Visionario para unos, suicida para otros, Nansen ha sido, sin embargo, el único explorador de renombre que no encontró la muerte en los polos y cuyas heroicidades fueron más allá de las regiones árticas, lo que le valió la concesión del premio Nobel de la Paz en 1922 por su labor humanitaria. Se calcula que, como alto comisionado de la Liga de las Naciones, salvó indirectamente la vida de unos 427.000 refugiados tras la Primera Guerra Mundial. Entre ellos se encontraban, por azar, Igor Stravinsky, Sergey Rachmaninov, Marc Chagall y Anna Pavlova.

Pionero de la teoría neuronal, zoólogo, oceanógrafo, explorador, diplomático y campeón de esquí, entre otras muchas cosas, Nansen alcanzó rápidamente en Noruega la categoría de héroe porque la de los dioses ya estaba ocupada.

Nansen, entre la modernidad y la humanidad

"La travesía de Groenlandia", editado por Interfolio.
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