Escalar el Everest será más difícil en 2019

China ha preparado nuevas (y estrictas) regulaciones para el año entrante
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Escalar el Everest será más difícil en 2019
Escalar el Everest será más difícil en 2019

Hacia tiempo que se venía gestando. La masificación del Everest y su uso radicalmente comercial en los últimos años iba a llevar, irremediablemente, a tomar medidas sobre las ascensiones al Techo del Mundo. Mayores exigencias, tanto logísticas como ecónomicas, serán la primera piedra que China tratará de poner en 2019 para evitar ciertas prácticas en su lado de la montaña. La Chinese Mountaineering Association and Mountaineering Association of Tibet (CTMA) ha anunciado que estas nuevas medidas se harán oficiales a partir del 1 de enero y tendrán como prioridad garantizar tanto la seguridad como la protección medioambiental en el Cho Oyu, Shisha Pangma y Everest.

Históricamente, escalar el Everest por su vertiente tibetana siempre ha sido más barato, salvaje e independiente. Ya no será así. Habrá cuatro áreas bajo el escrutinio de estas nuevas regulaciones: Formación de la expedición, Límite de registros, Protección medioambiental y Rescates en Montaña.

El primer apartado establece que se requerirán estándares escrictos para expediciones y operadores, especialmente para aquellas agencias comerciales que quieran ascender los ochomiles por la vertiente china. La reputación de la compañía, las habilidades de los expedicionarios, el soporte logístico, la calidad del servicio y los guías, y su compromiso con las leyes y regulaciones, serán evaluadas antes de conceder permisos para la montaña. Lo que podría significar que la CTMA podría llegar a elegir (o vetar) el acceso de las expediciones comerciales. Como los criterios son algo subjetivos, la sombra de la corrupción sobrevuela este primer apartado. Será obligatorio, para intentar cualquiera de los ochomiles del Tíbet, ascender acompañado de un guía local y cada expedición debe tener un líder de equipo. También se cobrará una tasa de 5.000€ a cualquier compañía al principio de la expedición, que será devuelta si no se han sucedido accidentes o impactos medioambientales graves. La regulación más dramática es que China, para evitar mayor número de accidentes, no aceptará (de forma temporal) expediciones organizadas en Nepal, lo que más bien significa que podrían tomar el control del mercado en el Cho Oyu, el Shisha y el Everest.

En cuanto a los permisos, el deadline para registrarse para una expedición primaveral será el 28 de febrero, por lo que en un principio los alpinistas no podrán unirse a expediciones a última hora.

Escalar el Everest será más difícil en 2019

Colas en el Escalón Hillary, Everest.

Para la protección medioambiental en sus ochomiles, China aumentará la tasa por escalador, cobrando una cantidad estándar de 1.500€ por persona en el Everest, y 1.000 para el Cho Oyu, el Shisha, el Mount Lhakpari y a todos aquellos que quieran acceder al Campo Base Avanzado del Everest. No se trata de un depósito sino de otra tasa que debe sumarse a los 9.500 € que pide China para la licencia de ascensión, igualándose así a los 11.000€ que exige Nepal. El precio de China incluye, eso sí, el transporte hasta la base en un vehículo motorizado. Este dinero será destinado a los trabajos de limpieza en las montañas, así como a mejorar la logística para la eliminación de residuos en la montaña.

Sobre los servicios de rescate en montaña, el Mountaineering Rescue Team of Tibet Autonomous Region y la Yarlha Shampo Expedition colaborarán de forma permanente en las misiones de rescate que puedan producirse, en primavera y otoño, en el Everest, el Cho Oyu y el Shisha Pangma. Y ahora viene lo que probablemente sea lo más controvertido: "Los gastos ocasionados por las operaciones de rescate correrán a cargo de los propios escaladores". Así que si alguien necesita un rescate deberá hacerse responsable del 100% del costo. ¿Se arriesgará menos por el lado tibetano de los ochomiles?

En resumen, ascender estas montañas será más caro y estará mucho más controlado por parte del Gobierno Chino. Mientras algunas de las medidas podrían ser efectivas para evitar el definitivo cataclismo de uno de los grandes iconos de la aventura humana, otras regulaciones son pasto de los carroñeros de dos patas y se abren a una putrefacción de intereses políticos y económicos de la región... que esperamos nunca suceda.

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