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Un territorio del Oberland bernés donde el invierno se vive entre las orillas del Thun y el Brienz, los senderos de montaña y las cumbres nevadas, con propuestas que van mucho más allá del esquí.
Hay lugares en los Alpes donde el invierno parece tener una única manera de entenderse: nieve, remontes y pistas. Interlaken propone algo diferente. Aquí, entre las aguas del lago de Thun y el lago de Brienz, la montaña empieza prácticamente a las puertas de la ciudad y permite construir un viaje de invierno a medida, combinando actividad, paisaje y momentos de calma sin necesidad de grandes desplazamientos. Interlaken concentra en un territorio relativamente pequeño muchas de las experiencias que asociamos al invierno alpino, pero añade otras menos previsibles: navegar en kayak con temperaturas bajas, caminar por un bosque helado, volar sobre los lagos en parapente o terminar el día en agua caliente mientras las cumbres se oscurecen al otro lado del lago.
La geografía explica buena parte de su atractivo. Interlaken ocupa una posición privilegiada en el Oberland bernés, encajada entre dos grandes lagos y con los Alpes como telón de fondo. Hacia el sur aparecen algunas de las montañas más reconocibles de Suiza, mientras que a menor altitud el paisaje conserva otra dimensión durante los meses fríos: bosques, valles, pueblos y caminos junto al agua que pueden recorrerse incluso cuando la nieve todavía no ha llegado. Es una de las particularidades de la región. El invierno no depende aquí exclusivamente de la nieve. Los senderos invernales permiten caminar junto a los lagos o internarse en valles donde el frío transforma el paisaje. En los días más claros, las cumbres nevadas se reflejan sobre el azul del Thun y del Brienz; cuando llega la niebla, los bosques y las laderas adquieren una atmósfera más silenciosa. El resultado es un territorio que cambia con las condiciones meteorológicas, pero mantiene siempre una amplia variedad de posibilidades.
Exprimir la nieve en alguna de sus estaciones de esquí
Una de las ventajas de Interlaken es precisamente esa proximidad entre ambientes. En un mismo día se puede comenzar con un paseo junto al lago, subir después hacia las zonas de montaña y terminar de nuevo a nivel del valle. La región cuenta con una red de excursiones y transportes que permite combinar diferentes puntos sin convertir cada actividad en una jornada de carretera.
Cuando la nieve cubre las cotas superiores, aparecen algunas de las propuestas más clásicas del invierno alpino. La Jungfrau Ski Region concentra algunas de las principales opciones para esquiar en el Oberland bernés, con sectores como Grindelwald-First, Kleine Scheidegg-Männlichen y Mürren-Schilthorn, que ofrecen pistas de diferentes niveles y panorámicas sobre algunas de las cumbres más emblemáticas de los Alpes suizos. Para quienes prefieren desplazarse de otra manera sobre la nieve, la región cuenta también con recorridos de esquí de fondo, itinerarios de esquí de montaña y numerosas posibilidades para deslizarse en trineo.
Pero quizá una de las formas más interesantes de descubrir este paisaje sea hacerlo despacio. Las rutas de senderismo invernal y los itinerarios con raquetas o con esquís de travesía atraviesan bosques y praderas nevadas, siguiendo caminos señalizados que permiten alejarse de las zonas más concurridas. En lugares como Lombachalp, Aeschi o Niederhorn, las raquetas abren una perspectiva diferente de la montaña: menos pendiente, menos velocidad y más tiempo para observar.
Kayak invernal en el lago Brienz
La presencia de los dos lagos introduce otro elemento poco habitual en una escapada alpina de invierno. El lago de Thun y el lago de Brienz no desaparecen cuando llega el frío; al contrario, se convierten en parte esencial del paisaje. Una travesía en barco por el Thun permite contemplar desde el agua los pueblos y castillos que salpican sus orillas, con las montañas nevadas detrás. En el Brienz, la propuesta es todavía más inesperada: navegar en kayak en pleno invierno. Equipados con un traje seco, podemos remar deslizarse sobre la superficie tranquila del lago mientras contemplamos las montañas desde una perspectiva que normalmente asociamos a otras estaciones.
Es precisamente esta combinación la que define mejor a Interlaken durante los meses fríos. No hace falta elegir entre montaña y agua, ni entre aventura y descanso. Las distancias permiten cambiar de escenario con facilidad y construir cada jornada en función del tiempo, de la nieve o, sencillamente, de las ganas.
Sobrevolando los Alpes suizos en parapente
Cuando las nieblas ocupan los valles, la solución puede estar en subir. Las zonas de montaña cercanas a Interlaken ofrecen la posibilidad de escapar de la capa de nubes y encontrar, en altura, cielos despejados y panorámicas sobre el Oberland bernés.
El Niederhorn es uno de esos balcones naturales. Desde sus alturas, el lago de Thun aparece muy por debajo y, en días despejados, el horizonte se abre hacia una sucesión de cumbres alpinas. También es posible contemplar el paisaje desde el aire mediante un vuelo en parapente, una experiencia especialmente llamativa durante el invierno por la nitidez de la atmósfera y el contraste entre el azul de los lagos y las montañas nevadas.
Para quienes buscan todavía algo más de acción, la región reúne además propuestas de esquí de montaña y otras actividades invernales. Y el trineo adquiere una dimensión especial cuando cae la noche: en el Niederhorn, entre mediados de diciembre y mediados de marzo, es posible descender bajo las estrellas, con las luces de los pueblos reflejándose en las orillas del lago de Thun.
Un baño caliente al aire libre
El otro gran atractivo de Interlaken en invierno está precisamente en no hacer nada durante unas horas. Después de una jornada de montaña, el frío adquiere otro significado cuando llega el momento de entrar en una sauna, descansar en un hotel con wellness o buscar el calor de un baño al aire libre. En Brienz existe una de esas experiencias difíciles de imaginar en verano: los hotpots de leña instalados junto al lago. El agua caliente, el paisaje invernal y las montañas alrededor crean una pausa que encaja perfectamente en el ritmo de una escapada alpina. También hay opciones de HotTug y diferentes propuestas de wellness en la región.
La gastronomía forma parte también de ese momento de transición entre actividad y descanso. Una fondue después de una jornada en la nieve, contemplando el paisaje desde un refugio de montaña o incluso desde un hotpot junto al lago, es una manera tan válida de experimentar el invierno suizo como calzarse unos esquís.
10 imprescindibles que hacer en Interlaken en invierno
Dos lagos, grandes cumbres y un invierno que va mucho más allá del esquí. Desde caminar con raquetas de nieve o descender en trineo bajo las estrellas hasta navegar en kayak por el lago de Brienz, volar en parapente o terminar el día en un hotpot junto al agua, Interlaken concentra en un solo territorio algunas de las experiencias más singulares del invierno alpino.
1. Subir al Harder Kulm y contemplar los dos lagos.
La montaña de Interlaken está a solo diez minutos en funicular y ofrece una de las mejores panorámicas sobre la ciudad, los lagos de Thun y Brienz y, con buena visibilidad, el Eiger, Mönch y Jungfrau.
2. Caminar junto al lago de Thun
El invierno permite descubrir las orillas del lago con otra atmósfera, entre pueblos, castillos, bosques y las cumbres nevadas del Oberland. Una opción especialmente interesante cuando todavía no hay nieve suficiente en las cotas bajas.
3. Remar en kayak en el lago de Brienz
Probablemente una de las experiencias más singulares de la región. El kayak invernal se realiza con traje seco y permite navegar sobre las aguas tranquilas del Brienz con las montañas nevadas como escenario.
4. Subir al Jungfraujoch, el “Top of Europe”.
Subir hasta los 3.454 metros para entrar en un paisaje de nieve, hielo y glaciares, visitar el Palacio de Hielo y asomarse desde la plataforma Sphinx al glaciar Aletsch. Desde Interlaken, el trayecto puede hacerse en unas dos horas en tren.
5. Recorrer los senderos nevados de los Alpes con raquetas de nieve
Lugares como Lombachalp, Niederhorn, Aeschi o Stockhorn permiten caminar sobre la nieve con una perspectiva mucho más pausada de los Alpes. Es una de las mejores formas de escapar de las zonas más concurridas y entrar en el paisaje invernal.
6. Descender en trineo por el Jungfrau Eiger Run
A los pies de la imponente cara norte del Eiger, el Jungfrau Eiger Run propone un descenso en trineo que combina panorámicas alpinas, tramos entre bosques y pendientes que alcanzan el 36 %. El recorrido completo conecta la estación de Eigergletscher con Grindelwald a lo largo de más de 13 kilómetros, aunque también es posible disfrutar de algunos de sus tramos por separado. Para añadir un punto de aventura, el sector entre Alpiglen y Brandegg cuenta con una versión nocturna sobre una pista iluminada.
7. Esquiar con los Alpes como telón de fondo
La Jungfrau Ski Region ofrece más de 200 kilómetros de pistas repartidas entre sectores como Grindelwald-First, Kleine Scheidegg-Männlichen y Mürren-Schilthorn. Una oportunidad para disfrutar del esquí con vistas a algunas de las montañas más reconocibles de Suiza, en un entorno que combina grandes panorámicas alpinas y opciones para diferentes niveles. Para quienes buscan algo más exigente, la región ofrece también posibilidades de esquí de montaña.
8. Volar en parapente sobre Interlaken
Una manera radicalmente distinta de entender la geografía del destino: contemplar desde el aire la ciudad situada entre los dos lagos y las montañas del Oberland. El parapente forma parte de las experiencias de aventura disponibles también durante el invierno.
9. Darse un baño caliente junto al lago de Brienz
Después de una jornada al aire libre, los Hotpots de leña de Brienz, instalados junto al lago, ofrecen una de esas experiencias que resumen bien el invierno alpino: agua caliente, paisaje frío y las montañas al otro lado. Incluso se puede acompañar el momento con una fondue.
10. Navegar por el lago de Thun en invierno
Una excursión más contemplativa que permite ver desde el agua los pueblos, castillos y montañas del entorno. En días despejados, las cumbres nevadas se reflejan sobre la superficie del lago, mientras que los días de niebla aportan una atmósfera completamente diferente.
Otra de las ventajas de la región es que su escala permite plantear el viaje sin depender del automóvil. La proximidad entre Interlaken, los lagos, las localidades de montaña y los principales puntos de actividad facilita combinar diferentes experiencias durante una misma estancia. Eso cambia también la forma de viajar. En lugar de elegir una única actividad y desplazarse cada día hasta ella, Interlaken permite improvisar: caminar por la mañana, subir a la montaña si las condiciones son buenas, cambiar la nieve por un paseo junto al lago o reservar la última parte de la jornada para una sauna o una cena tranquila. Un invierno, en definitiva, que no obliga a escoger entre aventura y calma.









