Comida sin peso: guía para aligerar tu mochila

Quitarse peso en la mochila y disfrutar un poco más con la comida es más fácil de lo que crees ¡consíguelo con nuestros consejos!

Tino Nuñez

Una guía para aligerar tu carga
Una guía para aligerar tu carga

Casi nadie va a la montaña a comer más y mejor que en su propia casa, pero tampoco a pasar hambre o sufrir por cargar con demasiados alimentos. ¿Cómo encontrar el punto intermedio?

LAS TRES CLAVES DEL ÉXITO 

De media, cada persona que sale a la naturaleza suele llevar entre 1 y 1,5 kilogramos de comida al día, excluida la bebida. En las populares salidas de una jornada y salvo actividades muy concretas o técnicas, casi nadie suele preocuparse por el gramaje de lo que lleva, pues va asociado habitualmente a mochilas livianas. En salidas de varios días, si pernoctamos en refugios en los que aprovechemos para desayunar y cenar, los alimentos tampoco constituyen una gran preocupación, pero sí puede incordiar en actividades de dos o más días en autonomía (cargando con todo y durmiendo al raso o en tienda). Si de verdad quieres llevar menos peso y disfrutar más, éstas serán las claves principales del éxito: 

1. Conocer el peso de lo que llevas. Basta con mirar el gramaje declarado en los envases, calcular el agua que necesita la comida a cocinar y su gas+hornillo (por ejemplo para un plato de pasta rápida 10 g de gas + 100 g de pasta+ 100 g de agua+ 300 g de hornillo con cazo) o pesar todo el conjunto de tu comida con la báscula de tu cocina.  

2. Alimentos sin agua. Si utilizas productos deshidratados o liofilizados cuya agua obtienes durante la marcha, es fácil ahorrarse varios kilogramos en la mochila durante salidas de varios días. 

3. ¿Cuánto comes? Los españoles ingerimos 2 kg de comida al día, pero en montaña y poniendo suficiente interés podemos apañarnos con sólo 0,5 kg/día. De hecho, con la tendencia actual de actividades cortas, en las que a menudo se desayuna en la localidad más próximo al sitio de actividad y se merienda o cena en el mismo punto a la vuelta, llevamos menos comida que nunca y se puede bajar aún más ese medio kilo. 

Algunos guías de montaña insisten en que esa comida ligera debe aportar al menos 500 kilocalorías por cada 100 gramos de producto y que las personas más activas, inmersas en itinerarios complicados pueden completar una jornada con 8 o 9 micro raciones o “picoteos”. 

LO BUENO Y LO MALO DE CADA PRODUCTO 

Deshidratados comerciales. Corresponden sobre todo a sopas instantáneas (sobres de unos 17 gramos) y pastas rápidas (envases de 90-100 gramos). Lo bueno: muy económicos, en torno a 0,50-2 euros y muy ligeros; cocción rápida en unos 4-5 minutos; fáciles de encontrar y gran variedad; sabor correcto. Lo malo: necesitan agua para cocinarse, suelen incluir grasas saturadas (aceite de palma) y potenciadores de sabor insanos. 

Precocinados comerciales ligeros. Sobre todo arroces. Ventajas: no precisan agua, pues basta con un sobre de aceite de 10 gramos, económicos, preparación en 3 minutos. Inconvenientes: pesan el doble que los deshidratados, requieren mini sartén. 

Liofilizados específicos. Mediante un proceso de alta presión y congelación se ha extraído el 99% del agua de los alimentos. Ventajas: mejor sabor que los deshidratados, se comen en el propio sobre tras verter agua caliente, algunos pueden consumirse en frío y sin llevar hornillo (ahorro de 300 gramos), muy ligeros. Conservan mejor los nutrientes que los deshidratados. Inconvenientes: cuestan de 7 a 9 euros, disponibles sólo en puntos de venta especializados.  

Mini latas. 70-75 gramos. Pueden contener verdura, comida ya cocinada (por ejemplo pisto), fruta en almíbar, aceitunas rellenas, maíz para una mini ensalada, etcétera. Ventajas: ligero, añade variedad a la comida, envase indestructible, económico. Inconvenientes: presencia de conservantes, envase rígido cilíndrico no siempre fácil de encajar en una mochila. 

Barritas energéticas. 25-30 gramos. Normalmente en envases de 5 o 6 unidades. Ventajas: ultracompactas y muy ligeras, caben en cualquier sitio, muy económicas, gran variedad de sabores agradables. Inconvenientes: pueden incluir aceite de palma y/o demasiados azúcares. Se reblandecen a partir de +25ºC y se endurecen demasiado en temperaturas bajo cero. Necesitan 0,25 litros de agua para digerir correctamente cada barrita. 

QUÉ MÁS NECESITAS SABER 

Supongamos que vas a salir dos días con un vivac incluido, sois dos personas (lo que permite repartir los 400 gramos que suponen el hornillo con su cazo y el gas) y las comidas principales van a ser la cena de la noche junto al desayuno del día siguiente, porque el resto del tiempo durante la actividad sólo picoteáis. Cada uno podéis apañaros con un sobre de sopa instantánea (15 gramos), pasta rápida (100 gramos) y de postre una barrita energética de almendra (los 25 gramos más valorados por los guías de montaña). El desayuno pueden ser sólo los 15 gramos de un sobre completo con café instantáneo, que incluye leche y azúcar, y un paquete de galletas de 200 gramos a compartir… ¡o no! El picoteo del día anterior y del último puede resolverse con 200 gramos de frutos secos, preferentemente nueces o pasas, combinado con algún capricho, tipo una manzana (200 gramos) o caramelos (50 gramos). Excluyendo el agua necesaria, que conviene conseguir en una fuente o arroyo cercano y que se potabiliza al hervirla, comprobarás que no llevas más de medio kilo al día. 

PEQUEÑAS ASTUCIAS 

Reacondiciona la comida en bolsas o botellas de plástico de boca ancha, eliminando envases exteriores voluminosos o incómodos de colocar en una mochila. En verano es fácil llevar mini-hornillos de fortuna con pastillas de combustible sólido, los hay desde 12 a 100 gramos  con 2 pastillas que sumen 8 gramos puedes hacer hervir 0,25 litros de agua, suficiente para la pasta o el café. 

Date algún capricho, como por ejemplo sobres de comida totalmente preparada y que no necesitan agua (hay marcas con sabores exquisitos y con un peso aún admisible de 350 gramos) o en verano un salmorejo frío en un mini-termo (unos 140 gramos para uno de 0,125 litros). Si hay piezas de fruta delicada que te gustan especialmente, como por ejemplo un plátano, puedes transportarla acolchada en papel de cocina dentro de una tartera específica… ¡pero recuerda que no son estancas! 

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