Cómo hacer bien tu mochila

Evita la casa a cuestas...
Tino Nuñez -
Cómo hacer bien tu mochila
Cómo hacer bien tu mochila

Es muy habitual: justo cuando más queremos disfrutar con nuestras salidas de varios días es el momento en el que la mochila más pesa y maldecimos todo lo que llevamos ¿de más? Si es de más o de menos y cómo colocarlo correctamente dentro de nuestra mochila son algunas de las cuestiones que se abordan a continuación.

Lo primero: mitos fuera

Una cierta parte de personas, por el simple hecho de caminar por la montaña (poco o mucho), se animan rápidamente a dar consejos a los demás, con más o menos acierto. Los mitos abundan:

1) Puedes llevar hasta la mitad de tu peso si la mochila es buena. Falso. Si tu masa corporal es de 80 kg y cargas con 40 kg durante varios días, acabarás en la consulta del médico por muy fuerte y entrenado que estés. Precaución especial con niños y personas de más de 60 años poco habituadas.

2) El cinturón lumbar descarga hasta el 60 % del peso total y así los hombros no sufren. ¡Muy exagerado! Para conseguir que tanta carga recaiga en la cintura tendrías que ajustar tanto el cinturón que comprimirías demasiado el estómago. Si te fijas en la gente que ciñe en exceso el cinturón, verás que a menudo las hombreras están sobre elevadas, no tocan los hombros, lo que puede constituir un alivio temporal en tramos cortos y horizontales, pero un error para caminar durante toda la jornada.

3) La carga más pesada debe ir siempre en el centro de la mochila, para dejar sitio al saco de dormir abajo y tener la ropa a mano en la parte superior. Es un consejo sólo de validez general, pero hay excepciones como al transitar por itinerarios empinados o complicados, en los que la carga más pesada en la parte inferior mejora la estabilidad y el equilibrio.

4) La tienda de campaña y/o la colchoneta van mejor en horizontal, atravesadas, ya sea bajo la seta o fijadas en la parte más baja. Pésima recomendación, pueden engancharse o dañarse en cualquier pasaje estrecho o con ramas, incluso hacerte perder el equilibrio y caer al suelo.

Lo segundo: tres objetivos claros

Existen muchas formas de llenar una mochila, pero en principio hay que intentar que no falte ni sobre nada (fácil de decir y no tanto de lograr), mantener la accesibilidad a objetos importantes (como un chubasquero o una linterna frontal) y no ir demasiado cargados (evitar cargar con más del 20% del peso corporal si se es un adulto o el 10 % en el caso de los niños). Evidentemente no podemos permitir tampoco que se nos claven objetos en la espalda, algo habitual si descuidamos la colocación de una lata o de un casco .

Hay objetos muy útiles, con un peso tan nimio, como el de una bolsa de basura, el de unas pastillas potabilizadoras, la manta de supervivencia o el de una gorra para el sol, que plantearse dejarlos en casa es absurdo ¡siempre deben ir con nosotros! Aunque volveremos más adelante sobre el asunto del peso, no está de más observar tras repetidas salidas qué nos suele sobrar -a menudo comida- y qué falta más a menudo (no pocas veces agua o una chaqueta impermeable).

Cómo hacer bien tu mochila

Cómo hacer bien tu mochila

Y lo tercero: distribución de la carga

Ninguna mochila está bien hecha si se llena inadecuadamente, perjudicando la estabilidad, la comodidad o la seguridad. Lo más recomendable es que lo más pesado (como los objetos metálicos o el agua) vaya pegado a la espalda y a una altura media, es decir por debajo de nuestras axilas. El saco de dormir puede ir abajo, mullendo la cubeta de la mochila para que no se estropee al apoyarlo en el suelo y será más rápido de extraer cuando exista un acceso inferior de doble cremallera. Si incluimos objetos pesados, como una cuerda bajo la seta o una tienda de campaña fijada verticalmente en el frontal, comprometerá parcialmente nuestro equilibrio; también una mochila cuyo cuerpo principal supere los hombros o una seta que rebase nuestra cabeza entorpecerá los movimientos en el instante más inoportuno. La imagen que incluimos amplía la información sobre dónde conviene situar la carga en función de que sea de tipo ligero, medio o pesado.

Evitar huecos mejora el aspecto final del llenado, no parecerá un cacahuete que provoque las risas de tus compañeros/as, además de impedir desplazamientos de la carga que te sobre fatiguen. Lo normal es dejar los objetos más pequeños, como calcetines o ropa fina, para rellenar zonas vacías que dejen materiales rígidos o con aristas. Si no llenas la mochila al completo, puede interesarte traccionar de las cintas laterales para disminuir el volumen útil y cohesionar más el contenido.

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Errores a evitar

Un poco de autocrítica y observar cómo hacen o vacían la mochila tus compañeros, te ayudará más que ver vídeos tutoriales o artículos en internet, pues abundan errores promovidos por falsos expertos: comprobarás con asombro que te aconsejan poner la tienda cruzada abajo del todo (cuando debería ir en un lateral y compensada en el otro con algo de gramaje similar), llevar una cantimplora colgando por fuera o incluso el saco en el exterior (muy buena idea… para que se enganche con cualquier rama o se moje rápido si llueve).

Es habitual que en la fase final del llenado de una mochila forcemos la introducción de algún objeto para conseguir que entre y así poder cerrar la seta. Cualquier borde del cazo de un infiernillo o de productos metálicos (desde una cantimplora a material de escalada) descolocado puede sobre presionar el tejido de la mochila y perforarlo en cuanto entre en contacto con una roca. Tampoco es buena idea empujar un casco ligero o no rellenar su interior con ropa, esa vestimenta protegerá el delicado poliestireno interior y a su vez puede envolver una cámara de fotos.

No transportes nunca el infiernillo montado al cartucho de gas, coloca éste desmontado y en su en posición natural, con la rosca hacia arriba, no bocabajo o lateralmente. Y respecto a la comida “peligrosa” evita yogures de beber, pues pueden salirse del envase original aunque estén si abrir, quesos o embutido sin envasar en plástico y llevar vino en botella de cristal (irá mejor en una cantimplora metálica o incluso de agua mineral reutilizada); si contactan con tu saco, verás que nochecita te espera… No coloques los bastones en el frontal y con las puntas hacia arriba ¡puedes herir a alguien que venga por detrás o al girarte cuando vayas en un transporte público e incluso al entrar en un bar a por un café, mejor en un lateral con la cinta rodeando concéntricamente la roseta o la empuñadura para que no pueda escurrirse.

Ahorrar peso

Conseguir una mochila más liviana mejora nuestro disfrute en la naturaleza, nuestra seguridad – pues tardamos menos en completar un recorrido o podemos reequilibrarnos más rápido si tropezamos- y mejora la camaradería ¡nuestros compañeros/as nos oirán quejarnos menos! Para quitarnos esos kilos de más, hay varias acciones posibles, pero lo ideal es combinar en lo posible todas o casi todas, porque cargar menos es cuestión de actuar en varios “frentes”. Si compras una mochila de 1 kilogramo en vacío en vez de una de 2 kilogramos ¡empiezas bien! aunque asegúrate de que el acolchado resulta suficiente y de que el tejido posee una robustez aceptable (más de 200 deniers). La combinación chaqueta impermeable+forro polar es otro de los puntos “calientes”, una prenda tipo 3 capas ultraligera y un forro de densidad media, unos 200 g/m2; pesan lo mismo que un soft shell, pero combinados son más calientes y te ofrecen una protección superior.

El material de pernocta también puede penalizar o descargar nuestra mochila. Un saco de pluma de alta calidad (por ejemplo oca de 800 cuins) de 1.000 g puede mostrarse tan caliente como uno de fibra barato de 2.000 gramos. Hay una gran oferta de tiendas de campaña que pesan de 1.000 a 2.000 gramos menos que los habituales 2.800-3.000. Las colchonetas inflables ahorran hasta medio kilo respecto a las autoinflables de parecido espesor. Tampoco hay que olvidar que ser cuidadoso con la comida y el agua puede marcar diferencias de 5 kilogramos en una simple salida de fin de semana. De una pasta deshidratada a una lata ¡hay 400 gramos de diferencia! Aunque siempre conviene llevar encima 1 litro de agua, el resto se puede reponer a menudo en fuentes o arroyos, potabilizándola posteriormente. ¡Estamos hablando de que dedicándole tiempo y algo de dinero –tampoco mucho- a aligerar, podemos quitarnos a menudo de 3 a 7 kilogramos a la espalda! Y qué duda cabe que para eso lo mejor es pesar todo nuestro material (te bastará una báscula de cocina), apuntarlo en una lista, sumar combinaciones y afinar en sucesivas salidas cómo cargar menos, pero sin que el minimalismo nos haga sufrir por llevar menos comida o ropa de lo razonable.

Cómo hacer bien tu mochila

Cómo hacer bien tu mochila

Los pequeños detalles

En la seta irán varios de nuestros objetos más preciados o utilizados más a menudo: mapa, papel higiénico, protectores solares de cara y labios, pastillas potabilizadoras... Dinero, DNI y llaves de casa van mejor en el bolsillo interior que en el exterior, pues no resulta tan raro que se caigan a la hierba o entre las rocas cuando abrimos la mochila y no nos hemos percatado de que hay dos dedos de la cremallera exterior de la seta entreabiertos. Cuando lo tenga, utiliza siempre el gancho anti pérdida de llaves, no seas perezoso. La parte más accesible de la seta también resulta adecuada para guardar unas gafas, pero si van sin estuche rígido ten claro que en un par de salidas se te habrán arañado y/o roto (introdúcelas en el interior de un rollo de papel higiénico aplastado si se te ha olvidado la funda). Buen sitio también para guardar medicinas, siempre que vayan en un pequeño envase o mini botiquín, pues de lo contrario su parte aluminizada posterior se perforará y se saldrán los comprimidos (un desastre si se trata de cápsulas). Organizar los contenidos en pequeñas bolsas de nailon o red suena muy americano o británico, pero nos puede interesar en salidas largas para separar ropa limpia de la sucia, ordenar los desayunos o crear nuestro propio código de color para localizar más rápido dónde está todo: por ejemplo bolsa roja para productos de gran importancia, azul para ropa, verde para comida…

Unas cintas auxiliares con hebilla resistente, te permitirán fijar la colchoneta verticalmente en el frontal o colgar temporalmente el forro polar que te has tenido que quitar en plena subida, sin necesidad de abrir la mochila.

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