Aprovecha el tiempo en casa: revisa tu equipo

Ahora que debemos permanecer en casa, si te atreves a “auditarlo"… ¡te ayudamos!

Tino Nuñez

Aprovecha el tiempo en casa: revisa tu equipo
Aprovecha el tiempo en casa: revisa tu equipo

Hay tareas que casi todos posponemos tanto ¡que nunca las completamos! Una de ellas es revisar todo nuestro equipo de montaña, lo viejo y lo nuevo, lo estropeado pero que no hemos desechado y lo que aún podemos salvar. Ahora que debemos permanecer en casa, si te atreves a “auditarlo"… ¡te ayudamos!

Tus tres mejores amigos

Tres van a ser tus compañeros preferidos: un cepillo, champú y pegamento. Un buen cepillo (con empuñadura para hacer fuerza en la limpieza de tierra seca) es de esos complementos que agradecerás para limpiar tiendas de campaña, colchonetas o calzado. Cuestan de 15 a 25 euros y los mejores son los que se venden en tiendas de naútica y ferreterías industriales, el pelo es semi rígido de polipropileno o nailon y el mango presenta una empuñadura ergonómica para mejorar la prensión y empuje durante el vaivén.

Un champú de PH neutro te servirá para lavar adecuadamente tus prendas más costosas (por ejemplo tu chaqueta impermeable) o esos guantes para la nieve que te costaron tanto. Aúnque en el mercado existen jabones líquidos más específicos para esos productos con membrana, te aseguro que un champú no los dañará y limpiará satisfactoriamente.

Los pegamentos forman una gran familia y hay ciertos tipos de materiales (sobre todo plásticos flexibles tipo polietileno o polipropileno) que sólo pueden ser reparados con un adhesivo específico. Para pequeñas reparaciones de fortuna (como la montura de una gafa o pequeños despegados de punteras de calzado) hay productos rápidos de nueva generación que soportan mejor los golpes que el típico Super Glue. El nuevo Superunick es más universal, resiste hasta 200 kg por centímetro cuadrado de unión, resiste vibraciones o choques y se vende en 3 monodosis.

Cómo organizarnos en casa

Lo ideal es dividir nuestro equipo en tres grandes montones, ordenado en el suelo o encima de una cama grande, en una habitación en la que durante un rato no entre nadie (ejem). Primero hay que ser valientes y abordar el “gran textil: saco de dormir" y tienda de campaña, luego los básicos: mochila calzado, la vestimenta y por último los complementos.

Si tenemos mucho equipo o parte de él en mal estado, lo ideal es ir tratando cada uno de los grupos de materiales por separado e ir guardando y desechando lo que proceda, para dejar espacio en la habitación a la siguiente “tanda".

¡El gran textil!

Es fácil que tengamos sacos de dormir ya viejos o que usamos poco. Los sacamos de la funda, les damos la vuelta e inspeccionamos el estado de las costuras (sobre todo en la zona de los pies y junto al cierre de la capucha), si las cremalleras funcionan o n. Debemos comprobar su olor y si el saco no está en tan mal estado que haya que tirarlo, los sacos de fibra almacenados comprimidos o con peso encima durante años pueden ver semi soldadas sus fibras y parte del tejido pegado entre sí. Si se trata de un saco de plumas en buen estado, limpio y en el que sólo huele la zona de los pies o está manchado el interior de la capucha (por la grasa del pelo) es posible hacer un lavado parcial de esas zonas en la bañera. Respecto a las tiendas, hay que voltear el habitáculo interior, sacar la tierra , ramitas o insectos muertos y limpiar primero con cepillo y luego con una esponja humedecida los restos de tierra. Si la tienda tiene hongos, habrá que desecharla (posible en las tiendas que se hayan guardado algo húmedas). Colgar la tienda a la sombra con las cremalleras abiertas para secarla. Revisar el doble techo, si la banda termosoldada de las costuras está muy despegada, será imposible repararla y habrá que arrancarla para impermeabilizar las costuras con un sellador semilíquido tipo Aquaseal. Las zonas sucias pueden limpiarse con una esponja con champú, intentar evitar el lavado completo, pues reduce la impermeabilidad del siliconado o resinado del doble techo. Limpia de tierra con un paño humedecido varillas y piquetas ¡y aprovecha para contarlas y ver que no te faltan demasiadas! Inspecciona las varillas para ver si presentan grietas longitudinales en sus juntas, algo mucho más habitual en la fibra de vidrio que en el aluminio.

Mochila calzado

Todos tenemos varias mochilas y las más pequeñas (de 15 a 25 litros) pueden lavarse en lavadora a 30ºC y sin centrifugar, sabiendo que sólo perderán algo de impermeabilidad. Pero con las mochilas de litraje superior la limpieza debe ser manual y en una bañera por ejemplo: es más fácil que tengan tierra en la cubeta inferior, en el interior o que algunas partes incluso huelan mal (como la seta si hemos guardado objetos húmedos o fruta). Extrae piedrecitas y espigas del acolchado con unas pinzas, pues suelen colarse en la rejilla y comprueba que la cubeta no está perforada, ya que acostumbra a dañarse por abrasión al apoyarle en el suelo o sobrepresión en las esquinas. Es cada vez más habitual que el impermeabilizado de poliuretano del interior no supere los 5 años sin cuartearse, despega lo que está colgando y recorta sus bordes con una tijera de uñas.

En el caso del calzado, extrae primero la plantilla, sustitúyela por una nueva de alta densidad si ves que está muy desgastada –suelen perder espesor en talón y metatarso tras 2-3 años, cambia los cordones si están desgastados (los cilíndricos son los más duraderos pero los semiplanos se desatan menos). Revisa que la suela no tenga el taqueado muy desgastado, al menos deben quedar aún 3 milímetros en puntera y tacón, no esté agrietada ni tenga piedrecitas atascadas en el dibujo, extrae todas con cuidado usando un destornillador. Tierra y barro seco pueden ser retirados con un cepillo de dientes de cerdas semiduras o duras. Algunos fabricantes, como Boreal, venden cepillos multifunción de limpieza para mantener en buenas condiciones tanto el corte –parte superior del calzado- como la suela de nuestras botas o zapatillas preferidas.

El calzado con entresuela de poliuretano que no hayas usado durante los 5 o 7 últimos años puede ver su suela arrancada en la primera salida, por un fenómeno conocido como hidrólisis. Notarás que está afectado si rascando la entresuela con la punta de una cucharilla, se desprende fácilmente en forma de polvo. No está de más guardar cada par en su caja de cartón (sin envolver en plástico) y marcar con un rotulador grueso, tipo Edding 500 o similar, el tipo de calzado que contiene.

¡Vestimenta!

Los forros polares pueden lavarse directamente en lavadora, pero nuestras caras chaquetas impermeables deben limpiarse a mano, insistiendo primero con el champú puro impregnado en una esponja en puños e interior de cuello. Es posible que si tienes una chaqueta que no usas desde hace años, los termosellados hayan empezado a despegarse o la inducción –capa interior que impermeabiliza el tejido- a cuartearse o despegarse ¡y ahí te toca renovar! Para inspeccionar cualquier chaqueta debes desplegar siempre la capucha –estará dañada si la guardaste mojada- y voltear el interior. La cremallera principal debe subir y bajar perfectamente, pues no es difícil que con los ciclos de deslizamiento del curso durante años dañe la malla o el dentado, y casi siempre podrás mejorar su fluidez aplicando un aerosol de teflón. Échale un vistazo a los cordones elásticos de ajuste, porque pueden estar parcialmente seccionados o perdido su elasticidad y verifica que los puños de velcro aún cierran bien. En cuanto a los pantalones, lo habitual es que sufran las costuras de la entrepierna (voltear para revisarlas) y las rodillas. Muchos pueden ser reparados a máquina por un coste muy bajo o por nosotros/as mismos/as.

Y los complementos…

Las cantimploras y termos han de desinfectarse con agua jabonosa, a menudo comprobarás que muchas ya huelen mal o tienen algún hongo interior. Los bastones doblados no deben intentar enderezarse, pues se partirán y te toca sustituirlos, sobre todo si la rótula de expansión o el sistema de fijación fallan (no los lubriques nunca). Las gafas de sol pueden lavarse siempre en húmedo –no con una gamuza en seco- con agua fría enjabonada y deben desecharse si la lente aparece profundamente rayada, pues por ahí penetran radiaciones ultravioletas dañinas. Es posible que si tienes gafas fotocromáticas de más de 5-6 años, la lente ya no se aclare y permanezcan casi siempre demasiado oscuras.

¡Parches, parches…!

Los parches autoadhesivos permiten reparar instantáneamente, sin añadir pegamento ni coser, desgarros de tejidos “importantes" como el doble techo de una tienda de campaña, una prenda de pluma, una chaqueta de Gore-Te, el exterior de un saco de dormir o una colchoneta autoinflable. Hay decenas de grosores, texturas y materiales. Los encontrarás transparentes, translúcidos, de colores, con acabo brillante o mate, rugoso, con cuadrícula de refuerzo antidesgarro tipo ripstop o incluso de Cordura.

Cuestan de 10 a 20 euros y pueden venir presentados en pequeños rectángulos enrollados o en forma de discos de diferentes diámetros. Poco habituales de encontrar en tiendas físicas, localizarás una gran variedad en internet. Los que mejor resultado suelen estar fabricados en Inglaterra y Estados Unidos, que tienen una larga tradición desde los años 70 y lógicamente no van a ser los más baratos...

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