Recorremos el Sendero Ibérico Soriano (GR 86) con Lurbel

Un sendero deportivo por los rincones más hermosos de la provincia de Soria

Laguna Negra 2
Laguna Negra 2

El amanecer es mágico e implacable en la cumbre del pico Urbión, la cima más montañera y reconocida del soberbio macizo soriano del Sistema Ibérico. El silencio es absoluto, casi se escuchan las vibraciones de las rocas calentándose con los tenues rayos del sol. La brisa es fresca y excitante. El alba estalla y enciende luces mágicas sobre las interminables arboledas donde serpentean los primeros meandros del río Duero. Los amables relieves forestales de la vieja frontera castellana despiertan y en unos instantes emergen de la penumbra las bravas geografías serranas del Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión. Los ejemplares más fuertes y atrevidos de pino silvestre han escapado de los frondosos bosques del valle escalando las laderas de las montañas, decorando los nichos de los anfiteatros de granito esculpidos por los hielos cuaternarios para refugiarse solitarios y aislados en los caóticos berrocales de la vertiente meridional de la montaña, retorcidos y casi humillados por la intemperie, las ventiscas y el frío. El territorio alpino de las cumbres es un mundo intacto de rocas desnudas, circos glaciares, bellas lagunas y bucólicos prados de montaña cubiertos de nieve desde finales de otoño hasta la primavera. Los paisajes de los Picos de Urbión constituyen uno de los ambientes naturales más sugerentes y evocadores de la génesis montañera y deportiva del Sendero Ibérico Soriano, catalogado en la lista de senderos españoles como GR-86. La ruta senderista dibuja un marcado arco sobre la provincia de Soria de unos 880 kilómetros y 40 etapas, según el nivel de cada uno, de caminos rurales, veredas campesinas, cañadas trashumantes, calzadas romanas y senderos de montaña, visitando 60 poblaciones en una completa fusión de diversidad natural, cultura popular, etnografía, patrimonio rural, arte y deporte.

La provincia de Soria es rica en paisajes naturales, tradiciones, poblaciones pintorescas y encanto rural. El Sendero Ibérico Soriano aprovecha todos estos valores y paso a paso enlaza pueblos y despoblados, bosques y estepas, cumbres y valles. El GR-86 es un viaje deportivo y turístico por una serie de hitos geográficos y caseríos típicos serranos. Y también es mezcla de estilos artísticos y transición cultural, combinación de arquitectura popular, villas monumentales, castillos, palacios y ermitas. El sendero es escenario de costumbres y ventana humilde y sencilla de los viejos estilos de vida de las gentes de la trashumancia, viajeros nómadas y seculares de las vetustas cañadas ganaderas que recorren las ásperas tierras sorianas. La vía pecuaria de la Galiana y las dos cañadas reales sorianas, la Oriental y la Occidental, han cuajado la vida rural de las comarcas sorianas hasta finales del siglo XVIII, cuando la Mesta perdió el poder social y económico que tuvo durante cinco siglos. Fachadas blasonadas, edificios nobles, fiestas populares, recetas culinarias y paisajes transformados por el paso de los grandes rebaños de merinas evocan los tiempos gloriosos de la ganadería trashumante en las sierras sorianas.

El Sendero Ibérico Soriano es un viaje senderista pausado y sereno, un camino de pueblo a pueblo, de sierra a sierra, de camino medieval a cañada pastoril, del bosque interminable al desfiladero deslumbrante, de la ermita románica y el puente de piedra hasta el mercado popular. El GR-86 es un sendero que se puede realizar en cualquier sentido, tomando como punto de partida alguno de los encantadores pueblos del itinerario y caminar con el instinto siguiendo las marcas rojas y blancas. Los postes de madera y los paneles informativos de la ruta sugieren y proponen, dirigen y orientan, llevan al viajero senderista por los rincones más hermosos de la provincia de Soria y dejan a cada uno sentir, buscar y emocionarse a su gusto.

Laguna Negra 1
Laguna Negra 
 
Antes de empezar a recorrer el GR 86, equípate con Lurbel. 

 

Tierra de Ágreda

Ágreda es un excelente lugar para comenzar a caminar siguiendo los hitos rojos y blancos del GR-86. El conjunto urbano contiene interesantes huellas del arte y la historia medieval en las calles y los monumentos. Tiene restos de murallas árabes y dos puertas de la época califal. También conserva el trazado original de una antigua judería y el edificio de una sinagoga. Los cristianos levantaron después palacios, iglesias, torres y conventos. Ágreda parece vivir en otro tiempo, cuando convivían en la villa soriana judíos, cristianos y musulmanes cultivando las hermosas huertas del valle del Queiles. Los primeros pasos del sendero están marcados por la presencia del macizo montañoso del Moncayo, cumbre aislada en las estepas sorianas y centinela de viejas fronteras y antiguas culturas. En las laderas del Parque Natural del Moncayo hay cumbres míticas del Sistema Ibérico y valles tenebrosos. Y miradores fantásticos hacia seductores paisajes de alma rural que han inspirado los relatos legendarios de ilustres plumas de la literatura. El monasterio cisterciense de Veruela fue residencia temporal del poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer, entre 1863 y 1864, periodo de retiro mundano junto a su hermano Valeriano que aprovecho para escribir Cartas desde mi celda y otras obras.

El pico San Miguel (2.314 m) es la cumbre principal del macizo del Moncayo y el techo del Sistema Ibérico, un extraordinario balcón del inmenso valle del Ebro, las Bárdenas Reales y las silueta de los Pirineos, al norte, y la gran línea del Sistema Central hacia el sur. El Moncayo es un gran bloque montañoso de sierras legendarias, valles solitarios y culturas milenarias en la vieja frontera natural entre Castilla, Navarra y Aragón, separando, o uniendo según se mire, la Meseta y la Depresión del Ebro. A sus pies se extiende los paisajes de los somontanos sorianos, un hermoso territorio poblado desde la prehistoria y plagado de valores naturales, cultura popular y viñedos rodeados de matorral mediterráneo. Las laderas septentrionales conservan excelentes masas forestales de carácter mediterráneo en transición al bosque boreal eurosiberiano, con presencia de hayas en las zonas expuestas a los frentes húmedos del Atlántico. El carrascal y el matorral de coscoja cubren gran parte de la vertiente sur de la montaña, por donde asciende la variante del GR-86 que sale de Fuentes de Ágreda y sube desafiante hasta las cumbres del Moncayo, visitando el pintoresco pueblo de Cuevas de Ágreda.

En Ólvega el GR-86 entra en la solitaria sierra del Madero y atraviesa el paso de la Cruz Verde siguiendo las trazas de un viejo camino real. La encina es el árbol ibérico por excelencia, insignia de los bosques mediterráneos y protagonista forestal en los primeros escenarios natural del recorrido. Cerca de los pueblos y en zonas de suelos profundos y húmedos aparecen robles y quejigos, algunos de tamaño monumental clavados en lugares aislados de la sierra, vigilando en silencio las viejas piedras del itinerario XXVII de Antonino, la calzada romana que comunicaba Asturica y Caesaraugusta entre el valle del Duero y la cuenca del Ebro. El sendero de gran recorrido deja la vía romana, pasa por Matalebreras y continúa por los caminos forestales de la sierra del Madero. El castillo de Magaña aparece a la vista mucho antes de entrar en el pueblo. Esta considerada la fortaleza señorial levantada en el siglo XV más importante de la provincia de Soria. El recinto está construido en mampostería alrededor de una torre del homenaje que ya existía como atalaya defensiva en el siglo X para vigilar el valle del río Alhama, paso estratégico entre los desolados páramos de las Tierras Altas.

 

 
Moncayo 1
Moncayo 
 
 
Tierras Altas

En Magaña la senda entra en un territorio abatido por la despoblación. El paisaje es una sucesión de escarpados barrancos y montes áridos transformados por la ganadería y las actividades pastoriles de los últimos siglos. Es difícil pensar que durante la Edad Media esta comarca estuvo en la cima de la economía rural castellana por el próspero comercio derivado de la lana y las actividades trashumantes. Las casas blasonadas de San Pedro Manrique, donde cada noche de San Juan se celebra el popular Paso del Fuego; los edificios de los nobles y hacendados hijos del Concejo de la Mesta, en Yanguas; o el palacio de los Montenegro, en Almarza; son algunos recuerdos de la gran tradición de ganaderos mesteños que forjaron la cultura popular y el paisaje de unas sierras sumergidas en la herencia trashumante. Por el camino aparecen varios despoblados de casas de piedra que fueron abandonados a mediados del siglo XX, desamparados y evocadores rincones de las geografías sorianas que forman parte del atractivo del GR-86 en las Tierras Altas de Soria. Las marcas rojas y blancas discurren la mayor parte entre antiguos bancales de cultivo poblados de plantas espinosas y flores aromáticas, ásperos ramilletes de vegetación que durante la primavera y el verano alfombran el campo de flores amarillas, rosas y violetas. El ambiente es agreste y baldío. Las etapas son largas y trasmiten sensación de viaje, aventura y lejanía. Las densas manchas de haya y roble de Montes Claros y la sierra Cebollera rompen el domino del matorral mediterráneo y aportan sombra, protección, color y belleza al paisaje.

Sierra Cebollera 2
Sierra Cebollera 
 
 
Tierra de Pinares

La etapa entre las poblaciones de El Royo y Vinuesa mete al sendero en la extensa masa forestal de los pinares de Urbión, formada por interminables arboledas de pino albar (Pinus silvestris) y pino laricio (Pinus laricio), con ejemplares que han llegado a impresionantes estados de madurez y desarrollo. El GR-86 entra en el valle del Duero y el ambiente de la ruta se transforma en un océano de pinos tiesos y enormes. El río Duero nace humilde y discreto en el paraje de las Fuentes del Duero, un serrano manantial en la falda del pico Urbión por encima de los dos mil metros de altitud, cerca del pueblo de Duruelo de la Sierra. Al parecer el nombre es de origen celta y significa pequeño Duero o Duero niño. Las frías aguas de montaña del gran río castellano enseguida huyen de las geografías serranas por Vinuesa, Soria y Almazán, camino del apacible páramo soriano, y dibujan una retorcida arteria fluvial en las provincias de Soria, Burgos y Valladolid que durante siglos fue una inquebrantable frontera natural entre los reinos cristianos y el imperio musulmán, protegida mediante multitud de torres, atalayas, puentes y fortalezas sobre antiguos emplazamientos romanos y castros arévacos.

El GR-86 sale de Vinuesa por el trazado histórico de la Cañada de la Galiana, pasa el viejo puente romano del Duero y deambula por la gran vega emboscada del río castellano a los pies de los Picos de Urbión, dejando a la derecha los pueblos serranos de Covaleda y Duruelo de la Sierra. En Vinuesa y Covaleda salen las variantes GR-86.1 hacia Montenegro de Cameros y GR-86.2 hasta la cumbre del pico Urbión (2.228 m). Antes de abandonar definitivamente los paisajes pinariegos el sendero recorre el espectacular desfiladero calizo del río Ucero, refugio de rapaces y santuario templario en el medievo. En la salida de la garganta se pasa por la ermita de San Bartolomé, una joya del románico rural soriano en un paraje de leyenda conocido popularmente como el Cañón del Río Lobos y actualmente declarado espacio natural protegido.

abantos 88
Tierra de Pinares 
 
 
Tierras de Osma

Los hitos del sendero recorren la vega agrícola del río Ucero y llevan hasta El Burgo de Osma, ciudad monumental, histórica y medieval, sede episcopal desde los primeros tiempos del cristianismo y estratégica plaza fuerte en la Edad Media, conquistada, perdida y reconquistada sucesivamente por árabes y cristianos. En el siglo XII la villa pertenecía al cabildo, que incluía la propiedad del castillo de Osma y las plazas de los alrededores. En el siglo XV fue cercada por murallas y torres de defensa. El magnífico porte de la catedral llama la atención desde lejos con la inmensa torre barroca de 72 metros de alto, construida en 1767. En la plaza de la Catedral se reparten por la villa una serie de callejuelas empedradas y plazoletas medievales donde hay palacios, casas señoriales con cuatro siglos de antigüedad y pintorescas esquinas de ladrillo, piedra y madera. En los comedores de los soportales de la calle Mayor se pueden probar asados de cordero y cabrito. Y en las tiendas venden legumbres, embutidos y dulces locales, como la torta de beato, un buen avituallamiento para tomar en algún momento de la caminata. El GR-86 deja la ciudad por el paseo peatonal del río Ucero y a la altura del puente medieval sube por las ruinas del castillo de Almanzor, en la montaña de Uxama. Las vistas son espléndidas. La silueta más llamativa y singular del horizonte es el castillo de Gormaz, levantado por los árabes en siglo X en la vega del río Duero para defender el imperio musulmán de la presión cristiana. Considerada una de las fortalezas más grandes de Europa y enclave estratégico en los primeros tiempos de la Reconquista, la fortaleza califal de Gormaz emerge en el paisaje del Duero dominando campos, pueblos, historias y leyendas. Las murallas tienen un perímetro de 730 metros, aprovechando completamente la meseta de un magnífico cerro castillero, guardadas por 24 torres y varias puertas. El lugar aparece nombrado en el Cantar de Mío Cid en varios versos de la ruta de Corpes, cuando los soldados del Campeador volvían hacia Valencia con doña Elvira y doña Sol después de ser rescatadas en Castillejo de Robledo tras sufrir la afrenta por parte de los infantes de Carrión. Los guerreros castellanos tardaron cien años en conquistar la plaza y atravesar el puente durante la Reconquista.

En Quintanas de Gormaz nace una variante del GR-86 que se dirige a Almazán, atravesando los magníficos bosques de pino resinero que pueblan el centro de la provincia. El itinerario principal del sendero visita Gormaz, pasa por Recuerda y sube hasta las calles de Brías, un lugar medio abandonado donde se pueden ver una ermita románica, un palacio barroco y una iglesia también barroca, del siglo XVI, construida bajo la advocación de Nuestra Señora de la Calzada, en honor de la vía romana que pasaba por la población.

Castillo de Ucero
Castillo de Ucero
 
 
Sierra de Pela

Las últimas jornadas de la gran travesía senderista soriana se acercan al límite de la provincia por el entretenido desfiladero del río Talegones y Retortillo de Soria, villa señorial defendida por un recinto amurallado abierto con dos puertas, una en la parte alta, cerca de la iglesia gótica de San Pedro, y otra en la vega, llamada de Sollera, custodiada por dos elegantes torreones circulares. En Torrevicente sale la variante de Lumías, una opción interesante para conocer completamente las bellezas naturales y geológicas de la hoz del río Talegones, visitando al mismo tiempo una de las muestras más interesantes de arquitectura popular de la zona. Otra variante recomendable sale de Losana, pasa por Tarancueña y recorre la garganta del río Caracena, un espectacular cañón calcáreo y buen lugar de nidificación y caza de buitre leonado, águila real, cernícalo, alimoche y halcón peregrino.

La ruta recorre los paisajes largos y apacibles de la sierra de Pela, antigua línea fronteriza en el centro peninsular y una geografía mítica en la ruta del destierro del Cid Campeador, cuando tuvo que abandonar Castilla en el plazo de nueve días establecido por el rey Alfonso VI, cruzando la sierra que separaba el reino castellano de la taifa musulmana de Toledo en compañía de un pequeño ejército de trescientos caballeros. Una derivación del sendero de gran recorrido GR-86 termina en el yacimiento arqueológico de Tiermes, uno de los focos más importantes de resistencia celtíbera en la época de la dominación romana, junto a Uxama y Numancia.

 

Tierra de Medinaceli

La villa castellana de Berlanga de Duero está en la derivación del sendero que lleva hasta Almazán, fuera del itinerario principal del GR-86. El desvío merece la pena para conocer un buen ejemplo de arquitectura popular castellana, fue declarado Conjunto Histórico y Monumental en 1981, los orígenes son celtibéricos y romanos, tiene palacios, una colegiata monumental, una picota gótica preciosa y un castillo imponente, una de las fortalezas notables de la provincia de Soria, levantado sobre una antigua alcazaba árabe del siglo X. El paisaje en las Tierras de Berlanga es agrícola, extensos campos de cultivos de cereal y páramos esteparios cubren las colinas por todas partes. Los principales atractivos del recorrido y los puntos de interés están en el patrimonio histórico y monumental de los pueblos. Los paneles del sendero entran en la Tierra de Medinaceli y marcan el rumbo por los montes cultivados de Arenillas y Riba de Escalote, con algún repecho duro en la serrezuela del Rancho (1.130 m), antes de llegar al pueblo medieval de Rello, protegido por una muralla del siglo XII con torres, almenas y varias fachadas de acantilados naturales.

El sendero sigue hacia Barahona por el barranco de la Hocecilla, una valiosa reserva de ecosistemas naturales en medio del páramo soriano y un reconfortante soplo de frescor y vida salvaje. En las extensas planicies de cultivo es fácil ver bandadas de aves esteparias revoloteando entre los campos de labor y las islas de matorral mediterráneo pobladas de carrascas y encinas. Medinaceli es una villa de aires medievales y gran renombre en el GR-86. El núcleo principal está en la cumbre de un cerro y la llegada caminando es dura, el sendero sigue uno de los caminos de acceso en la ladera del monte y atraviesa una de las puertas de la vieja muralla árabe. Las vistas del valle del Jalón son fantásticas, el siguiente cañón en el paso del sendero de gran recorrido. El paseo por la calles de Medinaceli es una ventana al mundo urbano de la Edad Media con calles empedradas, soportales en la plaza Mayor, iglesias, palacios, pasadizos, fachadas edificadas hace varios siglos y un arco romano del siglo I convertido en uno de los símbolos de la villa medieval. El sendero atraviesa la vega del Jalón por Salinas de Medinaceli y emprende una larga subida hacia las estepas desérticas de Layna por Arbujuelo y Urex de Medinaceli, cruzando el impresionante viaducto del AVE, con 600 metros de longitud. El tramo del sendero GR-86 en la Tierra de Medinaceli termina en Santa María de Huerta, en el valle del río Jalón y bastante conocido por el monasterio cisterciense, habitado por una comunidad de monjes bernardos.

Medinaceli
Medinaceli
 
 
Tierras de la Raya

El oriente soriano es un paisaje singular. El ambiente desértico recuerda los montes semiáridos del norte de África o el oeste de Estados Unidos, el popular far west de las películas de indios y vaqueros. El sendero recorre cerros arcillosos y laderas de yesos blancos, ocres y anaranjados pobladas de plantas aromáticas y arbustos espinosos. En pleno verano las etapas en la Tierra de la Raya, en el límite con la provincia de Zaragoza, son un desafío notable por el calor y la desolación, una experiencia inolvidable que no parece estar en el mismo sendero que hace unas jornadas recorría los frescos y abundantes bosques de pino silvestre del valle del Duero. El paisaje estepario de arcillas rojas sigue por los pueblos del valle del río Nágima hasta Serón de Nágima. En la colina del pueblo desafía imponente un castillo de tapial de arcilla construida sobre una antigua fortaleza del siglo XII.

En Serón de Nágima sale la derivación GR-86.5 hacia Almenar y Mazaleón. Y en Deza el GR-86.6 hasta Cihuela. Las últimas etapas del sendero de gran recorrido rodean primero la sierra de Deza por agradables bosques de encinas y quejigos, hasta el despoblado de Peñalcázar, enclavado en un estratégico peñasco defensivo muy solicitado durante las guerras y acontecimientos bélicos de los últimos siglos, y después por La Quiñonería y el castillo de Tobajas hacia uno de los territorios más solitarios y despoblados de la provincia de Soria. La última etapa del GR-86 sale de Ciria hacia los montes de Borobia, un laberinto de cañones y sierras entrelazadas que durante varios siglos fue un antiguo puerto fronterizo entre la cuenca del Ebro y las mesetas del Duero. Los últimos hitos del sendero llevan hasta Cueva de Ágreda, al pie del gran Moncayo, donde comenzó la aventura senderista por las maravillas naturales, culturales y etnográficas de la provincia de Soria.

 

Esta es la equipación de Lurbel que te recomendamos para acompañarte en el Sendero Ibérico Soriano.

 

 

 

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