Paisajes singulares: Macizo de Itxina

Trekking por un mundo geológico único y sorprendente

Sumergirse en los fantásticos entornos del macizo de Itxina
Sumergirse en los fantásticos entornos del macizo de Itxina

El paisaje cárstico de Itxina es un mundo geológico único y sorprendente, frecuentado desde tiempos inmemoriales por dioses ancestrales y por los baserritarras que han habitado en las laderas del monte Gorbeia. Las caprichosas arquitecturas calizas de Itxina ocupan un bloque aislado y destacado en el sector norte del Parque Natural del Gorbeia, sobre los valles de la comarca vizcaína de Arriata-Nervión, un territorio verde y escarpado donde los caseríos conservan un estilo arquitectónico forjado con el carácter de la vida rural de los últimos siglos, vinculado a las tradiciones, los mercados locales, las fiestas populares, los deportes autóctonos y las actividades ganaderas que son una parte imprescindible en el patrimonio cultural vasco. El laberinto calizo de Itxina es uno de los destinos más atractivos y frecuentados por excursionistas y montañeros experimentados en la vertiente vizcaína del Gorbeia, un escenario casi irreal plagado de simas, cuevas, grietas y todo tipo de modelados cársticos que exige experiencia en terrenos de montaña, declarado Biotopo Protegido en 1995. Una de las puertas mágicas de Itxina es el Ojo de Atxular, Atxulaur Atea. El sendero más cómodo para llegar sale del aparcamiento de Pagomakurre, está señalizado con indicaciones del Macizo de Itxina y Atxular, atraviesa el bosque por unos puentes de madera y después sube por una ladera de pastizales de montaña directamente hasta la ventana de piedra. Una vez dentro de Itxina aparecen postes hacia diferentes parajes. Un lugar recomendable es la Cueva de Supelegor, considerada una de las residencias legendarias de la diosa Mari. Un recorrido más completo, con cierta exigencia de orientación y experiencia en terrenos cársticos, atraviesa Itxina y vuelve hasta Pagomakurre por el collado de Kargaleku, las campas de Arraba y el Refugio Ganguren.

Atxak, un capricho cárstico 

Las curiosas torres calcáreas de las Atxak de Itxina son rocas relativamente jóvenes, tienen 230 millones de años, cuando las montañas más antiguas de la península ibérica tienen 500 millones de años. En el Mesozoico se produjeron los plegamientos y fracturas que elevaron el fondo de un antiguo mar y dieron origen a los relieves actuales, dejando expuestas enormes estructuras de roca desnuda. En el Gorbeia se aprecia el contraste entre las enormes moles de arenisca del centro del macizo, culminadas en la cumbre de la Cruz del Gorbeia, y los estratos calcáreos a menor altitud, definidos por líneas quebradas y laderas verticales sometidas a fuertes procesos de meteorización y erosión cárstica, muy claros en zonas como Itxina.

Fuentes y manantiales 

Las surgencias naturales de agua son casi lugares mágicos en los macizos calcáreos. Las fuentes y manantiales son un buen lugar para tomar un descanso y recuperar el organismo. El agua es la génesis de la vida, el punto de encuentro de la fauna salvaje y los rebaños de ganado que se acercan a beber al cauce de los arroyos, los abrevaderos y las fuentes. El lugar de reunión de multitud de especies vegetales y el rincón preferido de los pájaros del bosque. El agua sale cristalina del interior de la tierra y de su pureza depende la vida en el planeta.

Itxina 5
 
Aldeas rurales 

Los caseríos rurales o baserris componen una pintoresca estampa en las laderas del Gorbeia. Cada barrio representa el modelo de núcleo rural de montaña alrededor de una ermita o una iglesia y preferiblemente orientado hacia poniente para disponer del mayor tiempo posible de luz solar. En los barrios altos aparecen viviendas con tres y cuatro siglos de antigüedad, levantadas con entramados de madera en las fachadas y tejados a dos aguas, son edificios de los siglos XVIII y XIX con muros de piedra y trabajos de cantería. Los barrios del valle muestran casonas de sillería, balconadas de madera, fachadas blasonas y alguna casa-torre del siglo XV, dedicada tradicionalmente a labores agrícolas y ganaderas a pesar del aspecto fortificado. 

CÓMO LLEGAR: Por la N-240. En Areatza comienza la pista de montaña que sube al aparcamiento de Pagomakurre, punto de partida de varias rutas de senderismo y ciclismo de montaña. 

 

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