Carlos Garranzo: "No podemos ir pensando que nos vamos a comer el K2"

Miembro clave de la expedición internacional al K2 para este invierno, el ochomilista Carlos Garranzo analiza las posibilidades de un intento que formará parte de la historia del gran alpinismo.

Carlos Garranzo uno de los motores fundamentales de la expedición de Seven Summit Treks. Foto: Col. Carlos Garranzo
Carlos Garranzo uno de los motores fundamentales de la expedición de Seven Summit Treks. Foto: Col. Carlos Garranzo

De lograrlo firmarían una de las más elegantes muestras del esfuerzo humano. La cima del K2 en invierno, sobre la que todavía gravita la incógnita, la última de entre todos los ochomiles, la enésima gesta pendiente del alpinismo. Solo permanecer a los pies de la montaña, bajo los cielos rugientes del Karakorum, requiere una resistencia marciana. Avanzar por sus laderas puede suponer un brindis al sol, y alcanzar los ocho mil metros sería histórico, inédito. Denis Urubko, uno de los tipos más fuertes que han conocido las montañas, pisaba los 7.800 metros en febrero de 2003. Fue la primera y última vez que se lograba instalar el último campo de altura (C4) en el invierno de la "Montaña Salvaje". Podríamos explayarnos aquí sobre la relevancia que supondría hollar la cumbre, pero las palabras de Carlos Garranzo, alma pura de la montaña, os van a resultar mucho más interesantes.

Carlos, que conoce de primera mano la severidad de los ochomiles, será uno de los principales pilares con los que contará Sergi Mingote, escogido como líder en la montaña para la inminente incursión invernal al K2. Junto a Juan Pablo Mohr y Mattia Conte, formarán la punta de lanza de este envite homérico organizado por la agencia nepalí Seven Summit Treks, con Chhang Dawa Sherpa a la cabeza. Una nutrida expedición con diez nacionalidades diferentes, contando con el músculo de un grupo de alpinistas nepalíes especialmente escogidos por la agencia.

Nosotros, curiosos aficionados, tendremos la suerte una temporada más de seguir de cerca un audaz intento en el K2 (podréis ver las actualizaciones de Carlos a través de su blog, Twitter y en Instagram). Para el equipo, pase lo que pase este invierno, se tratará de arañar un pedazo de la historia del alpinismo. Suficiente motivación para acercarse por una de las cumbres más duras del planeta en el peor momento imaginable.

Naturalmente no descartas la posibilidad de hacer cumbre, si no vas con esa ilusión es mejor no ir, pero sí hay que ser realistas.

¿Carlos, cuáles fueron tus primeras emociones al tener la posibilidad de ir a por el K2 invernal?

¡Primero pensamos que estábamos como una cabra! Estábamos inmersos en un proyecto solidario en Paquistán, llevando ropa a algunas aldeas para que pasarán mejor este invierno, cuando surgió la posibilidad gracias a Seven Summit Treks. Por supuesto, pensé que era una pasada, pero con tranquilidad, a ver como evolucionaba la cosa. Claro, la idea se queda en la cabeza, dando vueltas: "tirá para adelante, di que sí, vamos para allá..." . Luego lo piensas mejor y dices "madre mía en la que me he metido, el frío que vamos a pasar, lo duro que va a ser". Pero la experiencia que vamos a vivir va a ser una pasada.

¿Es la cumbre el objetivo o vais más con la idea de mediros a la montaña, tratar de alcanzar una altitud inédita?

Hay que ser realistas. Naturalmente no descartas la posibilidad de hacer cumbre, si no vas con esa ilusión es mejor no ir. Pero sí hay que ser realistas y saber lo díficil que es; nadie lo ha conseguido habiendo ido gente tan potente antes que nosotros... No podemos ir pensando que nos vamos a comer el K2. Las posibilidades son muy poquitas, pero si por ejemplo logramos pasar del Campo 4 pues ya será un logro porque nadie lo ha conseguido. No sabemos las condiciones que hay más allá, nadie ha estado antes. También es cierto que la climatología en Pakistán es determinante. El invierno en el Karakorum es muy duro y con vientos muy potentes, lo que complica la cosa muchísimo. En cualquier caso vamos gente muy preparada, con mucha ilusión, aunque algunos no nos conocemos personalmente. Hay gente muy fuerte que tiene posibilidades, Sergi mismamente, que ya conoce la ruta de 2018. Pero lo que más va a determinar nuestra actuación va a ser la climatología. Si la meteo nos da alguna tregua, sobre todo para que el equipo que vaya equipando la ruta, pues habrá alguna probabilidad. Incluso la equipación personal va a jugar un papel fundamental, nosotros por suerte contamos con el apoyo de Millet que está preparando un equipo genial, a medida. Todo suma, todo son puntos que hacen que la expedición pueda tener algo más de posibilidades.

Carlos en la cumbre del Everest en 2006. Foto: Col. Carlos Garranzo
Carlos en la cumbre del Everest en 2006. Foto: Col. Carlos Garranzo

Un factor fundamental será el liderazgo en el equipo, lograr la cohesión de todos, ya que algunos no os conocéis.

Cuanto más congeniemos entre nosotros mejor, está clarísimo, eso hace que el equipo sea mucho más sólido. Sergi y Juan Pablo ya nos conocemos, y a veces no hace falta que nos digamos las cosas, con una mirada entiendes qué tienes que hacer y eso es importantísimo. Somos gente abierta y no vamos a tener problemas con nadie del equipo. Buscaremos la cohesión entre todos porque efectivamente es fundamental.

La organización corre a cargo de Seven Summit Treks, en una especie de expedición híbrida con alpinistas de todo el mundo. ¿Corre el riesgo de entenderse como una expedición comercial?

Tenemos claro que vamos a recibir algunas críticas en redes sociales y en algunos medios, sobre todo porque quiero pensar que vivimos en una sociedad con libertad de expresión y cada uno es muy libre de opinar, es sano, siempre y cuando se haga con respeto y educación. Es lícito que se critique. Nosotros no vamos a entrar en ese tipo de guerras, creo que habrá más gente apoyándonos que criticándonos y será el tiempo el que diga si lo hemos hecho bien o no.

Hagáis cumbre o no, solo intentarlo ya es historia del alpinismo.

Esa ha sido, tanto para Sergi como para mí, la motivación principal para sumarnos a esta expedición. Estar en el Karakorum en invierno, en una montaña como el K2, junto al reto de intentar algo que no se ha hecho antes hace que la experiencia sea única. Sabemos que lo vamos a pasar mal, que vamos a pasar mucho frío, que será durísimo solo superar lo conseguido hasta ahora... Pero solamente el trekking del Baltoro en invierno ya tiene que ser una gran aventura. Pasar los días en el campo base del K2, subir cuando te dejé la montaña... vivir la experiencia es suficiente motivo para apuntarse a esta expedición.

Con la irrupción de las redes sociales, los comunicados habituales desde el campo base, la inmediatez de la información... ¿Se pierde un poco el espíritu de aventura o lo compensa el hecho de poder compartir el sentimiento de la montaña en directo?

Naturalmente no se puede comparar ya la experiencia que vivieron las expediciones de los años veinte, treinta, cuarenta, ese afán de aventura y exploración, con lo que vivimos hoy en día. Vamos a la montaña con una serie de garantías, con compañías fuertes que ponen medios sobresalientes, que te facilitan mucho la labor, por ejemplo en la llegada al campo base. Pero el sentimiento de aventura puedes tenerlo igual, vamos a afrontar algo desconocido, para mí es toda una aventura y a nivel personal todos los miembros de la expedición podrían decirte lo mismo. El espíritu de aventura es algo muy personal.

Pirámide final del K2 vista desde el C3 del Broad Peak. Foto: Col. Carlos Garranzo
Pirámide final del K2 vista desde el C3 del Broad Peak. Foto: Col. Carlos Garranzo

Entráis de lleno en la dimensión polaca. ¿Qué opinas de aquellos pioneros del ochomilismo invernal en los ochenta como Wielicki o Kukuczka?

¡Qué quieres que diga: unos máquinas! También Kurtyka, uno de los alpinistas más fuertes que ha habido. Personajes únicos, irrepetibles, gente durísima que marcaron una línea y pusieron el listón muy alto. Son una referencia para mí y mi pretensión no es igualarlos ni superarlos ni mucho menos.

¿Habéis hablado sobre el uso de oxígeno? ¿De convertirse en una última opción lo usaréis para atacar la cumbre?

Lo hemos comentado un poco por encima por el momento. Tanto Sergi como Juan Pablo tienen claro que no utilizarán oxígeno. Siempre digo lo mismo, mi intención es no utilizarlo, pero particularmente para mí, que no me dedico profesionalmente a esto, si llega el caso de necesidad probablemente lo haga. Quiero aprovechar mi oportunidad, estar aquí me va a costar mucho esfuerzo, tiempo y dinero y no quiero perder esa ocasión. Por supuesto, si no hay necesidad la intención es hacerlo sin oxígeno. Reconozco por supuesto que hay mucha diferencia entre usarlo y no usarlo. Lo que es seguro es que habrá que valorarlo llegado el momento, imagínate que estamos en el Campo 4 y se abre una pequeña ventana y la única posibilidad de alcanzar cumbre es usar oxígeno, habrá que valorar hasta que punto estamos dispuestos a sacrificar esa oportunidad por no usar oxígeno artificial. A nivel personal, trataré de llegar lo más alto que pueda sin oxígeno.

Os mediréis al Espolón de los Abruzzos. ¿Sacáis alguna lección de anteriores intentos como el de Alex Txikon?

Respecto al plan de ascensión todavía tenemos que juntarnos todos para trazar la estrategia. Hemos hablado con Alex Txikon para que nos de algunos consejos, claro, pero aún no hemos analizado en profundidad la ascensión. En anteriores intentos el principal escollo ha sido casi siempre la meteorología. Si la climatología hubiese sido más favorable igual ya se habría logrado la cima, por ejemplo Alex el pasado año hubiera tenido una buena oportunidad.

¡Mi mujer es la primera que quiere que vaya, es ella la que me mete el veneno en el cuerpo!

Precisamente Seven Summits invierte mucho en tener buenos partes.

Eso es cierto. Apuntarnos con Seven Summit Treks, además de por que ya conocíamos lo bien que trabajan, en parte ha sido por ese factor, por su inversión en la información meteorológica, que suelen ser muy acertadas. Las clavan, y eso da bastante seguridad.

En cuanto al equipo nepalí, les seguimos llamando sherpas o porteadores pero hoy en día son alpinistas de primer nivel, ¿no es cierto?

La gran mayoría, como los que vienen con nosotros, son fuertísimos. Dawa ha cogido a los mejores sherpas que hay actualmente y los ha tenido aclimatando en el Manaslu, dándoles mucha caña para que este a punto cuando llegue el momento. El equipo de sherpas nos da muchísima confianza a la hora de tener alguna posibilidad.

De compartir la montaña con otras expediciones, como la que podría liderar Ali Sadpara, ¿pensáis en un ambiente de colaboración?

Que sepamos, efectivamente Ali Sadpara va para allá. Pero no habrá problema. Será cuestión de que las compañías que van se pongan de acuerdo. En cualquier caso no hay confirmación oficial para otras expediciones. Nuestro ánimo en la montaña siempre será el de colaborar.

Garranzo avanzando hacia el C2 del Broad Peak. Foto: Col. Carlos Garranzo
Garranzo avanzando hacia el C2 del Broad Peak. Foto: Col. Carlos Garranzo

También ha sonado el nombre de Tamara Lunger para participar en vuestra expedición...

Bueno, hoy en día con las redes sociales, la inmediatez, a veces se sueltan rumores y alguien se puede sentir ofendido. Tamara, posiblemente, estuvo dándole vueltas a la oportunidad de apuntarse. Seven Summit hizo una publicación en la que se la incluía en el equipo y no sé si eso quizá le ha sentado mal o sencillamente ha cambiado sus planes a última hora, y por el momento ha decidido que no. En cualquier caso la lista no está cerrada, todavía pueden entrar algunos miembros o caerse alguno. De todos modos la que tiene que confirmarlo es Tamara. Por nosotros, claro, sería genial que venga. Una mujer muy potente con experiencia en ochomilismo invernal. Segurísimo que nos aportaría mucho.

Oye... ¡¿y tú mujer que te dijo cuando surgió la posibilidad de esta expedición?!

¡Mi mujer es la primera que quiere que vaya, es ella la que me mete el veneno en el cuerpo! Siempre está ahí metiendome caña y se lo pasa genial llevando todo el tema de redes sociales y comunicados durante la expedición. El mejor apoyo.

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