Alex Txikon: "Me gustaría dejar las invernales con buen sabor de boca"

El alpinista vizcaíno regresará al Manaslu, junto a Simone Moro e Iñaki Álvarez, para tratar de firmar un último hito deportivo antes de tomarse un respiro de las grandes expediciones invernales

Txikon volverá a enfrentarse al invierno de los Himalayas. Foto: Col. Alex Txikon
Txikon volverá a enfrentarse al invierno de los Himalayas. Foto: Col. Alex Txikon

Lleva un par de temporadas avisando: Alex Txikon, que puso una llama inextinguible en el Nanga Parbat con su primera ascensión invernal, que ha bregado con lo más crudo de los Himalayas, quiere cambiar de juego (porque esto de los ochomiles en invierno, si me lo permiten, es otro deporte, azaroso y volatil), y tirar hacia nuevos escenarios, fascinarse con nuevas o viejas ideas en desconocidos territorios de aventura. Reformular una carrera deportiva soberbia, reinventándose como un moderno Walter Bonatti. Sus recientes expediciones a la Antártida o África han calado hondo. Pero ¡ay!... como escuece esa espinita; firmar una nueva ascensión invernal en los grandes centinelas del Himalaya, y luego, tal vez, mirar a nuevos horizontes.

"Las expediciones invernales requieren de mucho trabajo y de mucho compromiso. Me gustaría dejarlas con un buen sabor de boca. Es verdad que siempre volvemos a casa con plenitud, contentos con la labor realizada, pero como deportista también ansías lograr objetivos", nos cuenta Alex por teléfono, recordando el esfuerzo realizado en recientes inviernos, nada menos que en el Everest o en el K2, quedándose a las puertas de una cima custodiada ferozmente por la meteorología. "El año pasado las cosas fueron muy bien, pero nos quedó esa espinita clavada. Si hubieramos ido antes, y si hubiéramos hecho esto... la cuarentena que tuvimos que pasar en Katmandú... Se dieron varias circunstancias que retrasaron nuestro progreso".

Txikon buscará la oportunidad en una nueva temporada del Manaslu (8.163 m), en compañía de Iñaki Álvarez, el incombustible Simone Moro y un equipo ligero de apoyo formado por colegas nepalíes habituales como Chhepal o Kalden. "A ellos también les pica mucho el gusano de lograr la cima. En el caso de los nepalíes, ya se habían ganado el respeto de todos durante los últimos cien años, pero me alegro de que cambie la mentalidad y se les empiece a ver como lo que son, auténticos alpinistas y no mulos de carga".

El equipo de Alex ascendiendo hacia el C2 del Manaslu el pasado invierno. Foto: Phelipe Eizagirre
El equipo de Alex Txikon ascendiendo hacia el C2 del Manaslu el pasado invierno. Foto: Phelipe Eizagirre
Cambio de panorama

Los procesos internos de Txikon, moldeando con tenacidad el pulso de su destino, son también extrapolables a las agencias y alpinistas de Nepal. Ya hace varias temporadas que dominaban el panorama ochomilístico en primavera y otoño, pero ahora también están abriendo camino (y negocio) en la estación fría. La logística de la expedición correrá a cargo de la omnipresente Seven Summit Treks, que podría alojar una expedición comercial en la montaña. "Es lógico. Necesitan que se mueva el turismo, tienen que dar de comer a cientos de empleados, así que por supuesto no nos importa que vaya una expedición comercial", expone Txikon. "Ya hace tiempo que los nepalíes le están comiendo la tostada a las agencias occidentales. Podemos recordar los sucedido en la primera invernal del K2. Casi todo el mundo mencionaba a Nirmal Purja -que es fanástico, no comprendo algunas críticas que ha recibido-, pero todo ocurrió bajo el paraguas de Seven Summit. Gran parte del éxito corre de su gran labor, de sus estrategias, sus partes meteorológicos y sus aciertos desde el Campo Base".

Si ambas expediciones coinciden en la ruta normal, el apoyo mutuo podría jugar un papel trascendental para hollar la cumbre, aunque Alex no descarta darle un tiento a esa nueva línea que empezaban el pasado año, cuando las condiciones les impedían seguir el plan trazado. "Aún tenemos que definir la estrategia, pero lo que está claro es que queremos ser más ágiles que el año pasado". Coronar el Manaslu en invierno, abriendo parte de la ruta, sería gusto de cualquier paladar. Claro, todo dependerá de la montaña, los dioses de la meteo y los diferentes misterios que prepara el invierno.

Lo que no admite vuelta atrás es el compromiso de Alex con llevar a cabo expediciones más sostenibles y realizar labores de cooperación con las poblaciones que rodean aquellos templos de la curiosidad humana. Aunque todavía sin definir a causa de diferentes obstáculos impuestos por la crisis sanitaria, diversas fundaciones y proyectos colaborarán con el equipo a su paso por los valles de Nepal. "Ser todos más respetuosos con el mundo y ayudar a la gente, eso tiene que formar siempre parte del espíritu".

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