Los últimos porteadores

Escaladores de la libertad
Simón Elías / Ilustración: César Llaguno -
Los últimos porteadores
Los últimos porteadores

Cada año, a finales de octubre, se celebra el reto más esperado de las montañas Tatras para los amantes de la montaña y las tradiciones de Eslovaquia. Alrededor de cincuenta personas compiten en el denominado Ralli de los Sherpas celebrando la continuidad y gran forma física de los últimos profesionales del acarreo en Europa. Son hombres y mujeres que se resisten a ser relevados por la tecnología, cargando hasta ciento treinta kilos para abastecer los refugios de la zona.

Todavía hace tan solo unos años que los refugios alpinos se abastecían también con porteadores, una práctica que ha sido común en la mayoría de alojamientos de montaña del continente europeo. En algunos refugios de los Pirineos y los Picos de Europa, el hombre ha sido suplantado por el cuadrúpedo, pero en la mayoría han sido desplazados por la tecnología. Todavía en Chamonix, Ulysse Borgeat es recordado como el atlante del Mont Blanc por su talla enorme: dos metros de cuerpo esculpido por el esfuerzo y por toda una vida dedicada a portear para los refugios del macizo. Hoy en día, los usuarios del refugio de invierno de Couvercle pueden calentarse con la estufa de hierro fundido, que sobrepasa los cien kilos de peso y que este coloso ascendió a sus espaldas. Dominique Potard, escritor del valle de Chamonix, en una obra sobre los refugios, estima que Borgeat cargó unas sesenta toneladas a lo largo de su carrera.

Viktor Beranek ha sido uno de los porteadores, sherpas en la lengua local, más prestigiosos de los Tatras, esta pequeña y escarpada cadena de montañas que comparten Polonia y Eslovaquia. Beranek ha recorrido durante cuarenta años, a una media de dos o tres veces por semana, los setecientos cincuenta metros de desnivel que separan el pueblo de Stary Smokovec del refugio de Rysy, con ochenta o noventa kilos a sus espaldas. Los refugios pagan a los esforzados trabajadores por kilo y es impresionante verlos con sus torres de barriles de cerveza (uno de los productos más consumidos), caminando ladera arriba como una aparición o un espejismo. La mejor marca de Viktor fue una carga con ciento veintidós kilos. Las causas de la extinción de esta profesión son obvias en una sociedad cada vez más acomodaticia y alejada del esfuerzo de los trabajos manuales, realizados ahora por los inmigrantes o la tecnología. Pero en Eslovaquia algunos jóvenes todavía continúan con la profesión, que lejos de ser denigrada, es admirada e incluso comprendida por los fabricantes de vestimentas de deportes de montaña que colaboran con algunos porteadores.

Publicidad

En 1985, Viktor Beranek organizó la primera competición de porteadores: el sherpa rally. La carrera recorre ochocientos metros de desnivel entre el pueblo de Hrebienok y el refugio de Téryho, a 2.015 metros de altitud. Los hombres cargan sesenta quilos y las mujeres veinte, aportando una gran cantidad de materiales al refugio. Las cargas se balancean sobre las estructuras de madera de un metro y medio de altura donde se atan las mercancías: cerveza, cemento, limonada, licores, patatas o incluso anchos troncos de pino para alimentar las chimeneas. Los mejores tiempos suelen rondar la hora y media, pero esta es una competición donde prima el encuentro de todos los que todavía se dedican a este oficio y donde el mayor esfuerzo es aguantar el dolor a cada paso.

Martin Elias es el guardián del refugio de Téryho y nos recibe con una gran sonrisa y dos pintas de cerveza de producción local. Lejos de apagarse, nos explica Martín, la tradición ha evolucionado y ahora algunos de los porteadores son también los mejores alpinistas de la zona, esponsorizados por marcas y orgullosos de una tradición que se mantiene en el tiempo. La paga no es extraordinaria pero permite a estos jóvenes dedicarse a su pasión y a nuestros clientes a seguir bebiendo cerveza a precios populares.

De regreso al valle, surcando la nieve rápidamente con nuestros esquís, pasamos a dos porteadores con sus cargas colgando un metro por encima de sus cabezas y hundiéndose hasta media pantorrilla en la nieve. Son atlantes, como Ulises, que no se dejan doblegar por la tecnología.

Publicidad
LOS MEJORES VÍDEOS
También te puede interesar

Se cumplen 80 años de la primera expedición polaca al Himalaya. Este es nuestro homenaje.

Te recomendamos

Probamos las nuevas ASICS Fujitrabuco Pro: unas zapatillas para carreras de media dis...

Rendimiento y salud en diez claves para tus correrías estivales...

Una extraordinaria oportunidad de viajar, por la cara, de los Alpes Julianos al Adriá...

Llega a su quinta generación mejorando su rendimiento y con nuevas tecnologías...

Ideas frescas y originales para disfrutar de viajes diferentes...

Una de las grandes novedades de Sea to Summit para las aventureras y amantes de los d...