La isla de Ré, un oasis del cicloturismo

Redacción Oxígeno -
La isla de Ré, un oasis del cicloturismo
La isla de Ré, un oasis del cicloturismo


Cruzando el puente que nos lleva hasta la isla de Ré desde La Rochelle, la bici se convierte en el medio de transporte idóneo para descubrir los encantos de sus diez pueblos de casitas blancas y persianas de colores y la diversidad de sus paisajes. Viñedos, marismas, playas salvajes. Considerado como uno de los destinos más “chic” de Francia, la isla de Ré desprende ese no sé qué que la hace tan especial.

Sencillez, naturaleza y elegancia caracterizan sus boutiques de decoración y de antigüedades repletas de objetos y muebles de tonos pastel en los que predomina el famoso “gris de la isla de Ré” que encontramos en muchas persianas de sus casas.

Además del aspecto puramente estético, el estilo “isla de Ré” hace referencia a un arte de vivir lejos de los problemas del día a día. La isla ofrece ese ambiente tan particular, a la vez sencillo y relajante que la convierte en un destino que enamora a sus visitantes. Un paseo por la playa, tomar un helado en la Martinière en el puerto de Saint-Martin-de-Ré, buscar antigüedades en un mercado, tomar el sol, practicar deportes náuticos, disfrutar de una noche relajante escuchando un concierto, degustar platos de productos frescos…es lo que define, en gran parte, el espíritu de esta isla que solo se percibe paseando por sus calles bordeadas de malvarrosas.

El paraíso de la bici
Ecológica y práctica, la bici es muy útil para descubrir la isla con forma de caballito de mar, hacer agradables paseos o descubrir sus playas más bonitas. Con una red de pistas para bici de unos 100 km, toda la isla de Ré puede ser recorrida en bicicleta. Al ritmo del pedaleo, uno se acerca a las Salinas y su museo para descubrir el alma especial de isleño y marinero que caracteriza a los habitantes de Ré. Cruzando las Salinas de lado a lado, podemos ver las cabañas de los ostricultores en las que se puede degustar ostras. El paseo surca la reserva natural de Lilleau des Niges donde pueden observarse, de cerca o de lejos, miles de pájaros poco asustadizos.

Siguiendo hacia el norte, está el faro de las Ballenas. Desde lo alto de este precioso faro, construido en el siglo XIX, las vistas sobre la costa de la Vendée, el Pertuis Bretón y la punta del Aiguillon al este y Oléron al sur, son increíbles.

Las fortificaciones de Vauban en Saint-Martin-de-Ré
Única por sus dimensiones, una media luna con radio de 1,5 km y más de 14 km de fortificaciones, el recinto urbano de Saint-Martin-de-Ré tenía que proteger al conjunto de la población de la isla en caso de desembarco del enemigo. Edificada entre 1681 y 1685, esta obra maestra de la arquitectura militar del siglo XVII creada por el ingeniero más famoso de Luís XIV, está perfectamente conservada. Las fortificaciones de Vauban de Saint-Martin-de-Ré, están clasificadas como patrimonio mundial de la Humanidad desde 2008 dentro de la red de las 12 obras mayores de Vauban. Hoy en día, las fortificaciones forman parte de la identidad y de la belleza de Saint-Martin-de-Ré.

Foto de portada por Wilderness Scotland / via wildernessscotland.com

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