Cuatro formas de vivir el verano en la Costa Brava y el Pirineu de Girona

Planes de mar y de montaña para disfrutar de un verano activo y refrescante en la Costa Brava y el PIrineu de Girona

Vall de Núria. Foto: Laurence Norah
Vall de Núria. Foto: Laurence Norah

Elegir entre el mar y la montaña nunca ha sido fácil, pero en la Costa Brava y el Pirineu de Girona no es necesario hacerlo. Desde sus más de 200 km de costa para sumergirse en sus aguas transparentes y azules y relajarse en sus arenales hasta majestuosos picos, parajes de interior y refugios naturales en los que desconectar o sentirse más activo que nunca. Las vacaciones en esta región invitan a vivir el doble y estas experiencias, opuestas pero complementarias, lo confirman.

Sumergirse en agua salada o lanzarse al agua dulce
Hay muchas formas de refrescarse en verano, pero está claro que los chapuzones son uno de los planes favoritos de muchos. Por una parte, el cristalino mar Mediterráneo invita, no solo a nadar sus aguas sino a descubrir su vida submarina a través del snorkeling eco-guiado; una experiencia para todas las edades en la que un experto en ecoguiaje explicará paso a paso toda la fauna y flora de la zona. Por otra parte, los múltiples ríos del interior dan pie a actividades como el barranquismo. En Sant Privat d’en Bas y bajo el salto del Sallent —de 140 metros de altura—, se encuentra el Gurn, un barranco ideal para que familias y principiantes se inicien en la técnica del rápel y se zambullan en sus aguas color verde esmeralda.

Sobrevolar la Costa Brava o conquistar los Pirineos
¿Quién no ha soñado alguna vez con volar? Esta mágica experiencia puede vivirse de varias maneras en la región. Un plan atrevido puede ser dar un salto en paracaídas a 4000 metros de altura sobre la bahía de Roses o, quizás, apuntarse en Skydive Empuriabrava a un vuelo de iniciación por la zona costera y llevar los mandos de una avioneta por unos minutos. El Pirineu de Girona, por su parte, cuenta con planes algo menos extremos, pero igual de divertidos. Desde volar en globo y divisar los más de 40 volcanes que conforman el Parque Natural de la zona volcánica de la Garrotxa hasta subirse al telesilla Jordi Pujol Planella, contemplar el paisaje alpino y la fauna silvestre y alcanzar el nacimiento del río Ter.

Kris Ubach. Archivo PTCBG
Foto: Kris Ubach


Un chiringuito con vistas al mar o un refugio de alta montaña
Del Mediterráneo se obtienen mariscos y pescados que pueden degustarse en chiringuitos con vistas al mar; de la tierra, vinos, aceites, embutidos o quesos con los que deleitarse en algún refugio de alta montaña. BlueExperience propone subir a bordo de un bote para 10 personas y navegar desde Cadaqués hasta Cap de Creus, bañarse en calas escondidas, practicar paddle board o snorkel y comer en el Xiringuito La Sal, en la bahía de Cadaqués. En contraste, la Cabana dels Pastors en Vall de Núria es una opción perfecta para probar una hamburguesa 100% ecológica y una cerveza artesana con vistas a las imponentes montañas del Pirineu Oriental.

Relajarse en la arena o meditar en un bosque
Al margen de aventuras y buena comida, las vacaciones también pueden ser una oportunidad para desconectar de la rutina. Una sombrilla, una toalla y un buen libro pueden ser los ingredientes perfectos para pasar un día de sol tumbado en la arena de cualquiera de las playas y calas de la Costa Brava, desde Blanes hasta Portbou, sin otro propósito que relajarse, disfrutar de las vistas y respirar el aire mediterráneo. Otra opción, perfecta para reducir el estrés y reconectar con la naturaleza, es un baño de bosque; un paseo de dos horas casi medicinal entre encinas y alcornoques en los aledaños de Girona.

Hay muchas formas de vivir un verano. Lo bueno de hacerlo en la Costa Brava y el Pirineu de Girona es que no habrá que escoger entre la costa y el interior, entre el mar o la montaña. Allí se tiene todo, allí se vive el doble.

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