Tormentas en primavera: lo que creemos y lo que en realidad ocurre

Las tormentas ya están aquí y no son pocas las personas que parecen sorprendidas al escuchar los primeros truenos ¿pero no era en verano cuando comenzaban?

Tormentas en primavera: lo que creemos y lo que en realidad ocurre
Tormentas en primavera: lo que creemos y lo que en realidad ocurre

El cambio climático origina que los mares Mediterráneo y Atlántico estén más calientes y que las precipitaciones sean más intensas que en décadas anteriores. Básicamente las tormentas resultan más intensas y frecuentes que antes; aunque no se refleje necesariamente en un mayor número de fenómenos en primavera o verano, su capacidad para ponernos en riesgo cuando frecuentamos la montaña sí ha aumentado claramente.

CÓMO SON EN ESPAÑA

Nuestro país registra la máxima actividad tormentosa en junio, agosto septiembre y julio (por orden decreciente y dentro de los meses más activos), siendo enero el de menor actividad. Sin embargo ya en mayo, paralelamente al aumento de la temperatura mensual pero no sólo por ello, aparecen las primeras tormentas significativas, siendo en las montañas del oeste de España un mes incluso más tormentoso que septiembre.

Aunque los inviernos en buena parte de nuestro territorio se muestran en general cada vez más benignos y templados, eso no significa necesariamente que las primaveras no puedan darnos sorpresas y de hecho el periodo de tormentas registrado en abril de 2026 ha arruinado buena parte de las salidas a la montaña de muchos practicantes. La primavera se caracteriza por un tiempo inestable y si bien incluye días agradables o temperaturas incluso sorprendentemente cálidas que nos hacen confiarnos, los días con tormentas y presencia de granizo son habituales todos los años. Básicamente bastan 3 o 4 días seguidos de buen tiempo para creernos que casi nos adentramos en el anticiclónico verano, cuando en realidad en muy pocas horas el cambio de meteorología puede ser mucho más rápido y aparentemente caótico que el resto del año.

Hay gente que se enfada e impacienta por este tiempo tan cambiante y que puede conducir a los demás a tomar decisiones arriesgadas o precipitadas de cara al fin de semana. No te dejes presionar por este tipo de personas, que a menudo esconden insatisfacciones ocultas o necesidad imperiosa de imponer un liderazgo mal entendido.

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PECULIARIDADES DE LAS TORMENTAS PRIMAVERALES

1) A menudo duración más breve que las grandes tormentas de verano. La mayoría no superan la media hora y con un número inferior de rayos a las estivales, aunque no existe acuerdo científico sobre la media de duración primaveral o estival.

2) Más imprevisibles y rápidas que las de verano. Las predicciones meteorológicas fallan más por la gran inestabilidad de la atmosfera (causada por el contraste entre masas de aire frío en altura y el calor creciente). Debemos estar más pendientes de consultar mayor número de fuentes y muy periódicamente, en especial si realizamos actividades de riesgo –como escalada y recorrido de crestas- o simplemente frecuentamos la alta montaña. Los recientes avances en varias de las webs más reputadas entre montañeros/as han mejorado el porcentaje de acierto dentro del lapso de las 24 horas, pero no necesariamente para el tiempo primaveral ni para predicciones a más largo plazo.

3) Aparición inesperada de granizo. De abril a junio es cuando se registran más jornadas de granizo en las montañas españolas, especialmente en las del interior, siendo Andalucía el único enclave donde el granizo resulta más común en invierno. Las granizadas fuertes pueden hacernos daño, reducir la visibilidad peligrosamente en momentos delicados –como una trepada o el descenso de una ladera empinada- y volver repentinamente la conducción muy peligrosa.

4) Frecuencia preferente por las tardes y rara vez nocturnas (más habituales en verano).

5) Son irregulares, rápidas y pocas veces generalizadas en toda la península.

6) Capaces de romper el polen debido a la humedad extrema y aunque la lluvia suele hacer mucho más respirable el aire a los alérgicos, hay un mayor riesgo de crisis asmáticas.

7) Pueden considerarse como una especie de tormentas de verano anticipadas, entre otras cosas porque la primavera llega hasta el 21 de junio y antes de la llegada del estío veremos grandes nubes de evolución. Hay mayor riesgo en las zonas norte y centro, montañas de Levante y Valle del Ebro.

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TRES ACCIONES RECOMENDADAS

Algunos de los mejores guías de montaña recomiendan muy juiciosamente:

a) Cancelar las actividades de riesgo si hay alerta amarilla, naranja o roja de tormentas. Evitar especialmente la escalada, el montañismo, el barranquismo, la espeleología y el senderismo con niños.

b) Perder altura rápidamente, abandonando cumbres, aristas, lagos, neveros y barrancos.

c) Buscar un sitio seguro: refugio de montaña (no una cabaña muy aislada ni un árbol solitario), una cueva profunda (en la que no permanezcamos en la entrada) y preferentemente el coche si está cerca (siempre que no resulte peligroso llegar hacia él). No corras hacia esos sitios, es más fácil hacerte daño por una caída que el que te alcance un rayo por caminar normalmente.