La lluvia inesperada casi siempre es mal recibida: qué debemos saber y cómo comportarnos

En los meses con menos precipitaciones, a veces nos confiamos y se nos puede complicar la marcha si nos sorprende la lluvia

Tino Núñez

Lluvia inesperada
Lluvia inesperada

Siempre ha sido motivo importante de preocupación el no mojarnos en la montaña, pero con la llegada de los meses con menos precipitaciones, nos confiamos y… ¡a veces la liamos parda!

¿Nos mojaremos?

  • Las lluvias de intensidad débil o moderada (pronosticadas en las previsiones con valores de precipitación de 2 a 15 milímetros la hora) nos permiten caminar secos durante varias horas siempre que vayamos correctamente equipados: vestimenta y calzado con membranas o inducciones impermeables-transpirables que superen los 10.000 milímetros de columna de agua (dato que debe proporcionarnos el fabricante o vendedor).

 

  • Las lluvias de intensidad fuerte y que se sitúan entre los 20 y los 30 milímetros por hora, requieren vestimenta y calzado aún más impermeable (columna de agua de 20.000 milímetros proporcionada por productos tipo Gore-Tex), añadiendo más peligro a cualquier actividad por reducción de visibilidad y creación de una capa líquida permanente sobre caminos con tramos rocosos o embarrados.

 

  • Bajo lluvias muy fuertes o torrenciales, aparecen descensos térmicos muy acusados (tanto a nivel corporal por calarnos como por el brusco enfriamiento del aire), visibilidad casi nula y sensación acuciante de peligro. A menudo debemos buscar inmediatamente resguardo o suspender la actividad para regresar al coche. La precipitación puede superar los 60 milímetros por hora.

 

¿Dónde y cuándo llueve más?

Galicia, Cordillera Cantábrica (incluidos Picos de Europa), Pirineos Occidentales y el Sistema Central (Guadarrama y especialmente Gredos) son las zonas de más pluviometría en la península a lo largo del año, siendo el sudeste peninsular lo más seco. Las lluvias torrenciales en la Comunidad Valenciana y Cataluña asociadas al final del verano pueden resultar particularmente peligrosas.

Respecto a las tormentas, que son el principal factor sorpresa durante la primavera y el verano para los amantes de la naturaleza, se prodigan mayoritariamente en Pirineos, Gredos y Sistema Ibérico. España tiene más tormentas que la mayoría de sus vecinos, unas 10.000 al año, siendo las estaciones más proclives el verano (5.000 tormentas) y la primavera (2.500 tormentas).

El granizo puede añadir un riesgo considerable a una actividad de montaña si transitamos por un terreno complicado o es de gran tamaño, haciéndonos resbalar o hiriéndonos ¡un granizo de gran tamaño cae a más de 100 km/h frente a los 20 km/h de los más pequeños! Aparece con mayor frecuencia en verano, sobre todo en Pirineos y el litoral Cantábrico, siendo en el sudeste de España donde menos caen. Si el granizo es pequeño y blando, en vez de mediano/grande, los meteorólogos le llaman graupel y cae más rápido que el granizo estándar.

 
Posibles “soluciones”

Aparte de tomarnos en serio cualquier aviso de la Agencia Estatal de Meteorología (en los que los avisos en amarillo sobre las zonas afectadas obligan a tomar precauciones y los naranjas o rojos cambiar el destino), se puede buscar protección in situ de diferentes y más o menos conocidas maneras:

  • Poncho de plástico. Impenetrable al agua, nos puede mantener secos a nosotros y la mochila mientras estemos parados, pero no al caminar (no transpira y nos mojaremos por nuestra propia condensación).

 

  • Chaqueta impermeable y transpirable. Posibilita caminar con buena movilidad y transpiración suficiente, pero no impedirá que te mojes si la lluvia es muy fuerte y durante horas.

 

  •  Manta de supervivencia. Totalmente estanca y térmica. Opción interesante para sentarse durante periodos que no excedan una hora o dos si nos sorprende una lluvia intensa. Atención ¡al igual que cualquier solución textil no protege de los rayos!
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  • Paraguas. Nos mantendrán más secos que la mejor chaqueta, pero ocupan una mano -peligroso si transitamos por terreno resbaladizo- y son ingobernables con viento. A evitar siempre los de punta metálica y el uso de cualquier modelo si están cayendo rayos a menos de 10 kilómetros (cuando contamos 30 segundos o menos entre el rayo y el sonido del trueno).
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  • Tienda de campaña ultraligera. Muy buena solución para evitar pasar unas horas o una noche desagradable, aunque nos obliga a permanecer quietos. Hay opciones de 1 a 1,8 kg cuyo interior y exterior se pueden repartir entre dos personas. No es un recurso para llevar de continuo, pero sí razonable para tiempo muy dudoso, siempre que sean muy compactas y de alta calidad (de 200 euros en adelante).
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  • Árbol frondoso. ¡Uf, sólo válido para un chaparrón breve y siempre que no estén cayendo rayos!

 

  • Cueva. Las que están formadas por varias rocas apoyadas entre sí sólo suelen aguantar lluvias moderadas, pero no precipitaciones fuertes. Si están cayendo rayos atención a separarse más de metro y medio de la entrada; también deben evitarse las corrientes de aire o arroyuelos interiores.

 

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