El valor de la prevención en el barranquismo

Raúl Muñoz, jefe de guías de los Guías de Jaca nos cuenta los principales métodos para prevenir y evaluar de manera objetiva los riesgos en cada una de las actividades que acometemos en nuestras escapadas barranquistas.
Jorge Jimenez -
El valor de la prevención en el barranquismo
El valor de la prevención en el barranquismo

Raúl Muñoz, jefe de guías de los Guías de Jaca nos cuenta los principales métodos para prevenir y evaluar de manera objetiva los riesgos en cada una de las actividades que acometemos en nuestras escapadas barranquistas. 

FOTOS: Mikael Helsing

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INTRODUCCION

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p>Hay deberes que todo barranquista debería hacer. Igual que La Celestina, Cien años de soledad o El Quijote, que hay que leer al menos una vez en la vida, y mucho mejor varias veces, hay zonas y barrancos tan clásicos y educativos que todos nosotros hemos de conocer en alguna ocasión. Me refiero a cañones como el Sorrosal en Broto, la Boca del Infierno en el Valle de Hecho o Mascún Superior en la Sierra de Guara. Barrancos unos más sencillos que otros que además de estar muy bien equipados y con una extensa bibliografía para informarse nos van dando poco a poco la experiencia y confianza necesarias para adentrarnos en otros que podemos llamar “barrancos de coleccionista”.

Pero estas excursiones que tan bien empiezan pueden terminar inesperadamente en un accidente que habiéndolo hecho de otro modo no tenía por qué haberse producido. Ahora que estamos a punto de sacar el neopreno del armario, con tanta ilusión por ir a recorrer las frías gorgas del Pirineo francés o las bellas formaciones rocosas de Guara, es ahora, como decía, cuando tenemos que plantearnos un plan de prevención de accidentes.

Muchos días cogemos el periódico, al menos los que vivimos en las zonas cercanas a las actividades de montaña, y leemos noticias de accidentes en barrancos. Muchos de ellos en primavera por el alto caudal que sueltan las nieves y otros tantos debidos a saltos, esguinces al pisar mal en una piedra, etc… Es fundamental entender que el riesgo cero no existe, es decir, que la seguridad absoluta en las actividades de montaña nunca se puede garantizar. Como solemos decir, el que quiera garantías que se compre una lavadora.

Pero sí podemos actuar sobre los peligros que nos acechan para minimizar sus consecuencias. En este sentido hace pocos días un amigo, Alberto Ayora Hirch, teniente coronel de la EMMOE en Jaca, me mandaba un artículo suyo publicado en El Heraldo de Aragón sobre prevención de riesgos naturales en montaña en el que proponía que elaborar una metodología científica permitiría prever situaciones de riesgo, citando textualmente el sobre-título del artículo. Personalizando esta brillante idea, podemos igualmente crear en cada uno de nosotros un hábito sistemático para evaluar de manera objetiva los riesgos en cada una de las actividades que acometemos.

Os voy a poner un ejemplo. Supongamos que mañana quiero hacer con mi hija de 12 años, Carmela, el Barranco del Sorrosal, situado en el Valle de Broto. Los pasos o metodología que he de seguir para evaluar los riesgos de esta actividad antes de realizarla son...

INTRODUCCION

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ANÁLISIS

Analizar los peligros propios del barranco en cuanto a tres aspectos:

1. Orografía:

- Número de rápeles y longitud del más largo. Esto condiciona la longitud de las cuerdas a llevar, pero hay que prever también que una cascada no siempre se baja en vertical, que es la altura que nos indican las reseñas, si no que por elevado caudal o la existencia de un punto negro puede que necesitemos hacer un rápel guiado o un teleférico, con lo que la longitud de la cuerda deberá ser bastante mayor.
- Si todos los rápeles son hasta el suelo o el agua, o bien hay alguno fraccionado o guiado.
- Informarse de los puntos negros del barranco como marmitas trampa, rebufos, drosajes fuertes, caos de rocas, etc...
- Zonas de caos de rocas y por dónde pasarlas.
- Caudal normal para el descenso y caudal actual.
- Encajonamiento del barranco y las consecuencias de una crecida.
- Caída de piedras de los laterales.
- Equipamiento del barranco en cuanto a indicaciones para la aproximación y el retorno al coche, así como las instalaciones de rápel, cables de pasamanos, etc. Hay que comprobar siempre los anclajes dudosos o antiguos, ya que podrían romperse al colgarse de ellos.
- Tener en cuenta la cuenca de captación de agua para prever crecidas repentinas, así como informarse de si el caudal está represado más arriba con posibilidad de soltar agua sin previo aviso.
- Estado del camino de aproximación así como el de retorno, teniendo en cuenta si será necesario el uso del arnés o la cuerda.

2. Meteorología:

- Informarse de la meteo del día y mucho mejor también de la del día siguiente. Consultar servicios meteorológicos de distintas fuentes para comparar ayuda a que la valoración sea más correcta.
- Tener en cuenta la cuenca de captación de agua para prever crecidas repentinas debidas a tormentas.
- Temperatura del día y del agua, y con ella la necesidad de usar neopreno completo, lycra debajo del neopreno o guantes.
- No iniciar siquiera la aproximación con nieblas matinales, puesto que puede que nos metamos por confusión en otro cauce diferente para las que no llevamos las cuerdas adecuadas o sea de una complejidad técnica muy superior.

3. Las personas:

- Evaluar la capacidad física y experiencia de cada una de las personas del grupo y adaptar la actividad al menos capaz.
- Tener en cuenta la formación técnica en barrancos, no sólo para rapelar o instalar las cuerdas sino también para leer los movimientos del agua. Y adaptar las maniobras para hacerlas accesibles y seguras a todos los participantes.
-Tener en cuenta que en muchas ocasiones no estamos solos por lo que hay que prever los atascos en los rápeles o la caída de piedras.
- Comprobar que todo el mundo dispone del equipo y material necesario y que esté en buen estado de conservación.
- Al menos una o dos personas del equipo deberán llevar material de rescate, teléfono móvil o emisora, que no tendrá cobertura pero con el que podremos dar un aviso de accidente mucho más rápido. Con el teléfono de emergencias 112 se puede enlazar con muy poca cobertura. También será necesario unas gafas de buceo, material de equipamiento como maza, pitones, burilador, spits y chapas y sobre todo un botiquín con material de curas, una manta isotérmica y un chaleco reflectante para ser bien visto desde el helicóptero de rescate en caso de accidente.
- El tamaño del grupo condiciona el tiempo que se está en el barranco, de modo que no conviene ir mucha gente. Barrancos técnicos o muy largos 5 personas es el tamaño ideal, menos técnicos o cortos pueden ir unas 8 personas. Del mismo modo el tamaño mínimo del grupo deberá ser 4 personas, ya que si una de ellas sufre un accidente otra se puede quedar aplicándole primeros auxilios y otros dos pueden continuar para avisar a los servicios de rescate.
- Elaborar una estrategia con la que vamos a afrontar la actividad: A qué hora levantarse para salir de casa, calculando las horas de coche, las paradas, los tipos de carretera o el tráfico. Y con esto prever la hora de ponerse a caminar para aproximarse a la cabecera del barranco. Informarse del tiempo de aproximación, el de descenso y el de retorno al coche. O también si es necesario realizar una combinación de coches porque el inicio y el final de la actividad no estén en el mismo sitio.

Pensar en la hora para llegar al coche, que tendrá que ser varias horas antes de que anochezca, y pensar además que volver a casa conduciendo después de 10 o 12 horas de actividad también es peligroso.

Algunas zonas, como el Parque Natural de la Sierra de Guara, tienen un régimen especial para el descenso de barrancos, que regula el número máximo de participantes en cada grupo y el material necesario para realizar el descenso. Hay que informarse de esta normativa u otras parecidas de la zona que vayamos a visitar.

Los saltos son un aspecto muy divertido de los barrancos y no siempre es una imprudencia saltar, sino que con ellos además se gana tiempo al no tener que estar cada miembro del equipo rapelando. Pero es muy importante que una persona del grupo conozca bien esos saltos, el margen de error y desde dónde realizarlos y donde caer. Y por supuesto solamente saltar si confiamos en hacerlo bien, sin titubear en el punto de arranque. En caso de duda un buen recurso es que una persona rapele hasta la poza y compruebe si hay profundidad suficiente y ausencia de obstáculos que hagan seguro el salto.

Además, una parte muy importante de la estrategia será acordar, si no se ha hecho ya, un código de señales para comunicarse. En muchas cascadas no se escucha nada más que el rugir del agua y poner a dar voces sólo lleva a crisparse y a no conseguir comunicarse. Llevar un silbato colgando de la mochila es un buen recurso, y por ejemplo acordar dos pitidos largos para decir que la cuerda de rápel está libre ayudará mucho a ahorrar tiempo.

- Valorar qué hacer si algo sale mal. El famoso plan B, que es informarse de los escapes del barranco, de las fuentes y puntos donde poder descansar. Será muy útil llevar la reseña del barranco plastificada donde estén indicados los rápeles, su longitud e indicaciones de los escapes y otros puntos de interés: zonas de caos, toboganes, rápeles saltables, marmitas trampa, drosajes y otras corrientes, fuentes, una pasarela o puente, etc… junto con un mapa de su ubicación, el camino de acceso y de retorno y hacia donde van los escapes.

Puede ser muy útil preparar dos actividades por si la principal resulta inviable por estar el barranco lleno de gente o el caudal es mayor del habitual.

- Y por último tener claro bajo cualquier circunstancia que hay cosas inamovibles. A saber: el grupo ha de permanecer siempre unido, al ir con el coche como en la aproximación o el descenso del barranco. Que el límite de accidente aceptable ha de ser a lo sumo un accidente leve: torcedura de tobillo, culetazo sin consecuencias, pasar frío y otros por el estilo. En ningún caso deberíamos exponernos a que alguien caiga muchos metros, que quede retenido en el agua o bajo ella, o que resbale en el acceso a un rápel. En estos supuestos o bien se toman medidas para minimizar la posibilidad de accidente:

    • Instalar rápeles desembragables
    • Pasamanos recuperables
    • Rápeles guiados.
    • Tirolinas y teleféricos.
    • Asegurar el rápel de un compañero si no estamos seguros de si la cuerda llegará entera hasta abajo o si el rápel discurre por una cascada potente.
    • Reequipar una cabecera de rápel con el burilador y spits o reforzar con otro cordino nuevo uno viejo y poco fiable

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p>O sencillamente detenerse, buscar un escape y salirse del barranco si fuera posible. Y si no lo fuera buscar una zona fuera del agua a esperar que alguien nos eche de menos y aparezca el servicio de rescate. Por este motivo siempre se recomienda no ir sólo y dejar aviso a familiares o amigos de a qué barranco se va y que llamaremos al anochecer para confirmarles que estamos fuera.

Y ya para terminar, una vez hayamos finalizado la actividad hay que pensar que el mero hecho de salir indemne de un incidente no nos debe reforzar en la decisión o en la conducta que hemos seguido. Es más inteligente autocriticarse y reflexionar sobre cual habría sido la mejor decisión y reestructurar esta metodología para futuras salidas. Muchas personas que quieren realizar descenso de barrancos muchas veces tienen dudas de cómo se realizan ciertas maniobras con la cuerda, no sólo un simple rápel, sino maniobras de rescate si fueran necesarias. Para todos ellos les recomiendo que hagan cursos especializados, vayan con una persona más experimentada o contraten a uno de los muchos guías de barrancos que trabajamos día a día con esta metodología o parecida cuando llevamos grupos.

Y de este modo estoy convencido de que cuando vayamos mañana al Barranco del Sorrosal con Carmela, mi ficticia hija de 12 años, lo pasaremos bien. Es posible que la meteo o cualquier otro motivo nos impida hacer el descenso, no importa, quizá vayamos a otro más corto y sencillo y en este las condiciones no son buenas. Lo que sí importa es que pasemos el día juntos, y si surgiera un incidente actuaré como reza en la legislación de Responsabilidad Civil, con una diligencia propia de un padre hacia un hijo.

ANÁLISIS

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PREVENCIONES

PREVENCIONES

 PREVENCIÓN GENERAL

- No vayas nunca sólo, apúntate a un club de tu ciudad o contrata los servicios de un guía profesional.
- Planifica la actividad con antelación en cuanto a la méteo, la ruta y el equipamiento necesario.
- •Ajusta las actividades a un nivel físico y técnico adecuado al menos experimentado del grupo.
- Infórmate bien del horario normal para completar la actividad y madruga para terminarla con suficiente margen de seguridad.
- •Deja dicho a tus familiares y amigos de a dónde vas exactamente, en caso de accidente serán ellos quien den la voz de alarma cuando te echen de menos.
•- Ahorra la batería del móvil o lleva otra de repuesto.
- Realiza cursos de formación técnica, en ellos aprenderás más que en los libros y un profesional te guiará en tu aprendizaje.
- Procura mantener una forma física acorde a los objetivos que te plantees.
- Planifica siempre un plan B con el supuesto de que algo puede salir mal
- Si quieres ir tranquilo o dar seguridad a quien te acompaña déjate guiar por un profesional, ellos conocen el medio y los recursos técnicos para sacarte de un problema.

PREVENCIÓN EN BARRANCOS

•- Disfruta de los barrancos con prudencia.
•- Observa todos los peligros que te rodean, ya vengan del barranco, de la méteo o de las personas que participan en la actividad. Y busca una manera de minimizar sus consecuencias en la medida de lo posible.
•- Infórmate siempre y de varias fuentes de la previsión meteorológica.
•- Pregunta por la sensibilidad del barranco frente a crecidas, ya vengan de las lluvias o de la existencia de presas automáticas en la cabecera.
•- Procura que el tamaño del grupo sea entre 4 y 8 personas, y sobre todo mantened entre todos el grupo cohesionado y unido.
•- Lleva un croquis del barranco, tanto en su descenso como en la aproximación y retorno. Y pon especial atención a la longitud necesaria de las cuerdas, del resto de material y cuídalo con esmero.
•- Calcula que la mejor combinación de cuerdas es una semi-estática tipo B de al menos el doble de longitud que el rápel más largo, junto a otra dinámica para asegurar un descenso o salir escalando por un escape empinado.
•- Entre el material a llevar en la mochila de barrancos no deben faltar botiquín, chaleco reflectante, silbato, gafas de buceo, material de equipamiento y el móvil apagado y con batería. Además de una botella de agua y algo de comida.
•- Comprueba los seguros donde vayas a anclar la cuerda, y ante la duda refuerza el descuelgue lo mejor que puedas.
•- Frente a un caudal elevado incluso los más expertos lo pasan mal. Fórmate en técnicas avanzadas o sencillamente renuncia al descenso. En ello está tu vida y la de quienes te acompañan.



Raúl Muñoz
Jefe de guías
www.guiasdejaca.es

 

PREVENCIONES

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