El Efecto Föhn: ¿Hay relación entre el tiempo y nuestro humor?

Luis Pantoja -
El Efecto Föhn: ¿Hay relación entre el tiempo y nuestro humor?
El Efecto Föhn: ¿Hay relación entre el tiempo y nuestro humor?

Todos sabemos que las condiciones meteorológicas condicionan nuestro comportamiento y nuestra forma de vida. Hay días que no puedes ni asomar la cara fuera de casa, y otros en los que nos quedaríamos tumbados al sol la jornada entera. Pero ¿realmente existe alguna relación entre el tiempo y nuestro estado de ánimo?

Adaptamos nuestros hábitos al clima de cada región. Algunos se sienten felices en esos días de calor y cielo azul intenso, pero otros disfrutan cuando los copos caen de las nubes y el viento azota la cara. Se habla incluso de la astenia primaveral cuando estamos decaídos y sin ánimos.

En los pueblos cercanos al estrecho de Gibraltar se dice que el fuerte viento que sopla habitualmente puede llegar a volverte loco. En algunos países del arco alpino, son los vientos cálidos y secos los que tienen fama de alterar nuestra conducta. Incluso durante un tiempo, ante el acontecimiento de un delito, era un atenuante el que estos vientos hubieran soplado en la zona. A este efecto de alteración de conducta debido a ciertos vientos, le han llamado “efecto Föhn”, en honor a esta persona que estudió estas corrientes de aire en los Alpes.

Los habitantes de las aldeas alpinas ya sabían que cuando el viento soplaba de cierta dirección, las temperaturas subían y el ambiente se secaba. Algunos además le atribuían el efecto de irritar el carácter de las personas y hacerlas más agresivas. Prescindiendo de si influye o no en nuestra conducta, estos vientos provocan el rápido derretimiento de la nieve, el aumento de los caudales de los ríos, el riesgo de avalanchas por fusión, rápidos procesos de insolación, etc. Y de hecho, en algunos países alpinos hay personal encargado de dar aviso de la llegada del “Föhn”.

Vamos a ver de una manera esquemática por qué se produce: Cuando una masa de aire se topa con una cadena montañosa se ve obligada a ascender para sortearla. El aire al ascender por la ladera de barlovento se enfría y puede llegar a condensarse formando nubes e incluso precipitando. Este aire ascendente saturado de humedad, se enfría a un ritmo aproximado de 5º C cada 1.000 metros de subida (lo que se denomina “gradiente pseudoadiabático del aire saturado”- Gs). Es decir, que si el aire tiene que remontar una cadena montañosa de 2.000 metros de desnivel, al llegar a la cima se habrá enfriado 10º C. Esa masa de aire, al ir perdiendo humedad por precipitación o condensación en la vegetación, llega arriba más seca y empieza a descender por la ladera opuesta, la de sotavento. Durante este descenso, el aire ya más seco, se va calentando a un ritmo de aproximadamente 10º C por cada 1.000 metros de bajada (denominado “gradiente adiabático del aire seco”- Ga). Esto quiere decir que cuando el aire desciende hasta el fondo del valle se habrá calentado más de lo que se había enfriado en la subida. Si el aire desciende esa misma cadena montañosa de 2.000 metros de desnivel, se habrá calentado 20º C.

Efecto Föhn

A este viento más seco y más cálido que llega al otro lado de las montañas, se le denomina “viento Föhn”. Las razones por las que el “gradiente adiabático del aire seco” es mayor que el “gradiente pseudoadiabático del aire saturado” tienen que ver con el calor latente necesario para los cambios de estado de la humedad atmosférica, y serán objeto de otro capítulo. También tenemos que tener en cuenta que este efecto se puede producir aunque no haya precipitación en la ladera de barlovento.

loco


Por todo esto, el viento “Föhn” puede condicionar el desarrollo de nuestras actividades al aire libre, y deberemos tener en cuenta sus efectos. Ya hemos comentado algunos como las avenidas de agua, las insolaciones o el aumento del riesgo de aludes que puede provocar. En nuestra geografía, debido a la cantidad de cordilleras que existen, estos vientos tienen gran importancia. Por ejemplo, cuando los vientos fríos y húmedos del norte riegan la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, a la meseta norte y al valle del Ebro sólo le llegan aires secos y templados. O cómo los vientos de levante llevan la lluvia hasta el Sistema Ibérico, pero en la zona centro no cae ni una gota y las temperaturas suben.

Y creo que deberíamos tener más en cuenta su influencia en nuestro carácter y ánimo. Quizás así podríamos explicar algo más el imprevisible y loco comportamiento humano.


 

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