Cómo evitar que te parta un rayo en la montaña

Medidas para evitar los riesgos de una tormenta eléctrica

Joaquín Colorado

Tormenta con aparato eléctrico
Tormenta con aparato eléctrico

En estos meses de verano son frecuentes las tormentas eléctricas, un fenómeno meteorológico que impresiona, sobre todo si te pilla en la montaña, y que puede ponernos en peligro, incluso causarnos la muerte. Los lectores de los cómics de Asterix y Obelix sabréis que lo que más teme Abraracúrcix, el jefe de la resistente aldea gala, es "que el cielo le caiga sobre la cabeza"... Y es que la expresión "que te parta un rayo" viene de la realidad: ser alcanzado por la descarga de un rayo o del campo eléctrico subsiguiente a la manifestación visible de aquél, puede acarrear quemaduras de diversa consideración: lesiones internas, pérdida del sentido, fallos del sistema nervioso central, parálisis, etc. Si ésta última afectase al sistema respiratorio o al corazón, sobrevendría la muerte. Puede que ninguna descarga eléctrica nos alcance, pero sí la onda expansiva de la explosión, haciéndonos perder el equilibrio y caer. Y puede que no ocurra nada de lo anterior, pero sí una "pérdida de papeles" por nuestra parte, motivada por una alteración de la conducta habitual ante el estrés psicológico que el aparato eléctrico puede producirnos. En este caso, la ayuda de un compañero más "entero" es absolutamente imprescindible.

Pero para que no nos parta un rayo, nuestro colaborador Joaquín Colorado, guía de montaña y divulgador, nos da las claves para evitar los riesgos inherentes a una tormenta con aparato eléctrico en plena montaña. 

 

Cómo se produce el aparatoeléctrico

 

El cumulonimbo constituye la nube de tormenta por excelencia (en adelante, Cb). La propia actividad que tiene lugar en el interior del Cb origina una separación de cargas positivas y negativas. Esta acumulación local de cargas produce tres tipos de descargas, según su destino: dentro de la misma nube, de nube a nube (formación de varios CB), o de nube a tierra (esta última es la que más nos interesa conocer en este caso). Normalmente existe una proporción de cinco a uno a favor de las dos primeras, ya que los procesos de carga son producidos dentro de la nube y la disminución de la presión con la altura favorece la aparición de este tipo de descargas. Las cargas negativas se concentran en la parte inferior de la nube, que se carga de electricidad, al mismo tiempo que se acumulan cargas positivas en todos los elementos situados en el suelo, más próximos a la nube; esta acumulación es especialmente acusada en las puntas metálicas. Cuando la diferencia de potencial es la suficiente, se produce la descarga eléctrica. Varias descargas recorriendo el mismo camino, originan el rayo, que nosotros vemos como una luz (relámpago). A no ser que lo tengamos justo sobre nuestra cabeza, primero se ve el relámpago (manifestación luminosa del rayo) y después se escucha el trueno (manifestación sonora) a lo largo del canal de descarga, de los gases generados por el calentamiento que supone la liberación de hasta 30.000 ºC, pudiéndose liberar tensiones de cien millones de voltios, con intensidades de corriente de varias decenas de miles de amperios. Y todo ello a una velocidad que se calcula entre 10.000 y 100.000 km/s. El rayo puede derretir incluso algunos milímetros de roca, que inmediatamente después quedará vitrificada. Puede igualmente arquear su trayectoria más allá de 10 km del núcleo central de la tormenta.

 

Cómo saber si la tormenta se acerca... 

 

  • Antes de producirse manifestación alguna en forma de precipitación o aparato eléctrico, las rachas de viento frío y descendente se hacen notar. Poco a poco, las toneladas de aire que el Cb envía, cada vez con más fuerza, irrumpirán por los collados anulando las brisas ascendentes de los valles: la olla está a punto de desbordarse. 

 

  • La duración del sonido que produce el trueno parece mayor de lo que es en realidad, debido a las reflexiones del sonido, y parece llegar después debido a la menor velocidad del sonido (333 m/s) comparada con la de la luz (300.000 km/s). Cuanto menor sea el tiempo transcurrido entre ambos, más cerca se encontrará la tormenta del lugar donde nos encontremos. Divide el tiempo transcurrido en segundos entre tres, y tienes directamente a cuántos kilómetros se encuentra la tormenta. El peligro resulta ya elevado cuando el intervalo entre el relámpago y el trueno es inferior a 30 segundos.

 

  • La inminencia del rayo o descarga eléctrica viene determinada por signos como un zumbido o siseo en el aire, o el erizamiento del cabello: el camino de descarga del rayo se está creando.

 

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Tormenta con aparato eléctrico

 

 

¿Qué hacer cuando nos sorprende una tormenta eléctrica? 

 

AÍSLATE DE ZONAS HÚMEDAS

La humedad facilita mucho la conductibilidad. Desde el punto de impacto del rayo, la electricidad se extenderá por la tierra en todas direcciones. Pero teniendo en cuenta que el agua es mucho mejor conductor de la electricidad que la tierra o la roca, las descargas tenderán, en su descenso desde dicho punto de impacto, a seguir por las superficies mojadas (canalizaciones de agua, fisuras húmedas, torrentes, etc.), no siempre fáciles de descubrir. En cualquier caso, la descarga buscará siempre las vías de menor resistencia, como estructuras metálicas tipo ferratas o escaleras, que constituyen auténticos pararrayos. Por tanto, permaneced en contacto sólo con roca o tierra, aislados de esta si está húmeda, y separados al menos 3 m de paredes, nichos o cuevas (la distancia segura horizontal es equivalente a la altura de la pared). Podemos lograr el aislamiento de zonas húmedas al sentarnos sobre una mochila, cuerda enrollada, etc. La ropa y calzado húmedos no aumentan el riesgo de ser alcanzado por el rayo, pero en tal caso pueden empeorar las quemaduras y/o disminuir las posibilidades de supervivencia. Si se trata de un grupo, sus miembros deberían separarse para reducir el número de heridos en caso de corriente de tierra o evitar la transmisión colateral de corriente entre personas.

  • Bajo ningún concepto: hay que permanecer en una zona acuática (río de un valle alto, barranco, lago o piscina) o excesivamente húmeda. Ni te sitúes en la puerta o entrada de un nicho, cueva o pequeño refugio (nuestro cuerpo podría hacer de arco voltaico, facilitando la conducción de la descarga).

 

ATENCIÓN AL EFECTO "PARARRAYOS"

Con independencia del tipo de material de que esté hecho, todo punto que se encuentre más alto que cualquier otro de los de alrededor tiene más probabilidad de ser alcanzado directamente por una descarga, ya se trate de cumbres, aristas, un árbol aislado (sobre todo los más puntiagudos: pino negro, abeto o cedro) o un excursionista de pie en medio de una pradera despejada. Si las descargas ya están muy cerca, hay que echarse al suelo aunque llueva y granice, o permanecer sentados o en una posición que ofrezca el menor efecto pararrayos posible (arrodillados, inclinados hacia delante, con las manos en las rodillas y la cabeza entre éstas). Se trata de mantener la mínima superficie de contacto con el suelo (juntar los pies) y no poner las manos sobre un objeto conectado a tierra.

  • Bajo ningún concepto: mantenerse de pie en un lugar sin protección, en cumbres o puntos despejados que destaquen sobre su entorno, o situarse bajo un árbol aislado. Tampoco llevar un objeto que sobresalga por encima de la cabeza, especialmente si es metálico, y no porque el metal atraiga la electricidad, sino porque como ya hemos visto, es un buen conductor de ésta.

 

BUSCA REFUGIO, PERO CON PRECAUCIONES

Busca un refugio lo más protegido posible: edificación con pararrayos, cabaña-vivac alpina como interior de una estructura metálica aislada del suelo que actúe como caja de Faraday, inventada por Michael Faraday en 1836: se trata de una caja metálica lo suficiente tupida como para que las cargas eléctricas se repartan por la superficie exterior sin afectar al habitáculo interior. Esto explica el hecho de que estar dentro de aviones, teleféricos, coches sin antena (¡descapotables no!), caravanas, etc. resulte bastante seguro en caso de tormenta, a condición de mantener ventanas y puertas cerradas, y tomas de corriente desconectadas (incluida la radio). También puede valernos un bosque extenso y bien tupido (mejor de árboles bajos).

Los cobertizos o casetas aislados, no protegidos para la ocasión, son peligrosos; las tiendas de campaña tampoco constituyen una buena protección. Si no hubiera más remedio que permanecer en el interior de una de ellas, procura que las puntas del armazón que da forma a la tienda estén bien hundidas en la tierra, sin aislante alguno.

Si llevas casco no te lo quites porque puede aislarte la cabeza en caso de derivación eléctrica. Desenchufad los aparatos eléctricos, o mejor, cortad la energía eléctrica, tomas de antena de televisión, etc. ¡No usar el teléfono con los rayos encima! Por otra parte, el fuego de la chimenea crea corrientes de aire y flujo de iones, captadores de posibles rayos (esperad un poco para encender fuego). Hay que situarse aislado del suelo (sobre una silla no metálica, con los pies recogidos sobre ella). No tocar tuberías metálicas ni grifos.

Bajo ningún concepto: mantener abiertas puertas o ventanas dentro de un coche o casa; en este último caso, tampoco se debe permanecer junto a una chimenea. Montar en bicicleta, a caballo o permanecer junto a un rebaño de ovejas (el pelaje de los animales se carga de electricidad estática). Tampoco permanecer junto a vallas metálicas, raíles de ferrocarril, instalaciones eléctricas o de telefonía con hilos.

 

SI ESTÁS ESCALANDO: EVITA LAS CONEXIONES METÁLICAS 

Si estás escalando una pared o destrepando una montaña, será preferible no montar rápeles. Cuando no hay más remedio que permanecer estáticos en un lugar con caída no permitida, ante el riesgo de salir despedidos por la onda expansiva del trueno, debemos asegurarnos a la roca, si es posible sólo con la cuerda de nailon, sin conexiones metálicas intermedias (ej.: un nudo de gaza, directamente sobre un saliente rocoso que ofrezca garantías). En este caso, y dependiendo de las circunstancias, no estaría de más desencordarse de la cintura y, por supuesto, del pecho, para atarse, por ejemplo, a una bota: si al final recibimos descarga, los centros vitales de nuestro organismo sufrirán menos daños. En plena vía ferrata y con aparato eléctrico encima, si se puede avanzar sin conectarse a la estructura metálica (porque no haya un alto riesgo de caída) mucho mejor. Si no fuese posible esta medida, sólo queda intentar alargar al máximo el cordino de autoseguro, de forma que su comba pueda estar en contacto con la pared, para desviar una posible descarga. Apagad walkie-talkies y teléfonos móviles, cuyas radiaciones electromagnéticas atraen los rayos.

 

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