Animales en la naturaleza: cómo interactuar

Los incidentes en el medio natural se han multiplicado en España estos dos últimos años. Te contamos cómo actuar y algunas anécdotas poco conocidas

Tino Núñez

Los incidentes en el medio natural, en el que interactúan personas, sus mascotas, ganado y animales salvajes se han multiplicado en España estos dos últimos años. Te contamos cómo actuar y algunas anécdotas poco conocidas. Estos últimos meses una lectura rápida por periódicos y redes sociales nos ha permitido comprobar cómo el comportamiento en la naturaleza de parte de los ciudadanos y su interactuación con animales ha distado de ser ejemplar. Por ser positivos y extraer una lección que no se quede en la mera queja, hemos decidido abordar sin rodeos tan peliagudo fenómeno.

 

Problemática general

Tres son los tipos de incidentes que se registran a menudo u ocasionalmente en los casi 2.000 espacios protegidos españoles:

  • Con las mascotas. El acceso a espacios protegidos con animales de compañía está regulado y se debe cumplir siempre la normativa, incluso aunque no veamos vigilancia. Según el espacio, puede ser obligatorio atar a nuestro perro o incluso prohibirnos la entrada con él (zonas en las que el ganado pasta en libertad). No pocas personas llevan atado a su perro cuando pasan junto al cartel que establece a la obligación o junto al control de vigilancia/acceso, lo sueltan más adelante, cuando creen que no hay vigilancia. En el apartado “El caso concreto de los perros” se desarrolla su problemática por su trascendencia.

 

  • Con el ganado. En este caso podemos ser nosotros –sobre todo si formamos un grupo numeroso- sin o con perros quienes creemos molestias a rebaños de vacas, cabras, ovejas o manadas de caballos. Pasar muy próximos a un rebaño sólo por evitar un rodeo o caminar por una finca ganadera en la que ya están pastando los animales (incluso meter bicicletas por encima de la valla) puede ocasionarnos diferentes problemas, de los que seremos directamente responsables. Hay que cerrar inmediatamente tras nosotros cualquier puerta de una finca y no dejarla entornada o abierta porque vengan otros caminantes detrás. Y por supuesto, si se prohíbe la entrada, no hacerlo.

 

  • Con animales salvajes. Los animales no forman parte de un decorado natural a quienes molestar aproximándonos demasiado para hacernos fotografías junto a ellos o darles de comer para presumir luego en las redes sociales. Por muy interesantes que te parezcan, no toques ni te lleves pájaros, anfibios, insectos ni reptiles, están protegidos por ley y tienen derecho a vivir tranquilos. Evita también transitar y dar voces junto a riscos donde aniden aves, sobre todo en época de nidificación (a menudo de enero a julio).
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El caso concreto de los perros

Este verano de 2021 varios rebaños de vacas han embestido en Ordesa a visitantes con perros, mascotas que ante la presencia de terneros eran consideradas una amenaza directa por sus madres. No se han registrado ataques a visitantes sin perros y los dueños de los rebaños estaban cumpliendo estrictamente la legislación de ese parque nacional. La impopularidad de prohibir la entrada de perros en espacios concretos, problemáticos o frágiles, está haciendo plantearse a este espacio protegido y otros la creación de guarderías en la entrada durante los meses más críticos, mientras que nuestro país vecino, Francia, en los lugares de montaña con fuerte tradición ganadera, tienen prohibida la entrada de perros (incluso atados) desde hace décadas.

Durante 2020 y 2021 la presencia de perros en los espacios naturales protegidos se ha multiplicado exponencial y paralelamente a la de los visitantes. En el caso concreto de la Comunidad de Madrid, donde están censados más de un millón de perros y hay en la capital un perro por cada tres hogares, ha supuesto un verdadero problema, pues cada fin de semana miles de perros no siempre educados ni controlados entraban en enclaves frágiles. Si bien hay un porcentaje importante de visitantes que entiende la necesidad lógica y legal de controlar a sus mascotas, no todo el mundo acepta la idea de que su perro debe permanecer próximo, atado o que simplemente no puede hacer lo que quiera y dónde quiera.

En junio de 2021 el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama –el espacio protegido más visitado de España- ha explicado en su web de una manera muy didáctica por qué los perros no pueden deambular sueltos:

  • Por respeto hacia el resto de los visitantes.
  • Para evitar molestias a la fauna silvestre.
  • Pueden ser un vector de transmisión de enfermedades a través de sus heces o patas, al moverse entre los distintos humedales y proceder de otros ambientes, portando esporas de hongos y agentes patógenos que no existen en el Parque.
  • En zonas especialmente sensibles, como charcas y humedales, alteran las puestas de anfibios, incrementan la turbidez del agua al remover los sedimentos y aumentan la carga orgánica de las aguas, rompiendo el equilibrio y sus exclusivas condiciones físico-químicas. La prohibición del baño incluye también a los perros.
  • A veces molestan al ganado, pudiendo alterar el parto o la gestación de las reses. Además, el ganado perseguido constituye un riesgo para el resto de los visitantes, siendo frecuentes los accidentes por caída o embestida.
  • Pueden provocar accidentes con ciclistas.

En una de las partes más frágiles del Parque, Peñalara y su Laguna, sólo en 2020 se contabilizaron más de 4.000 perros, la mayoría sueltos pese a las advertencias de la cartelería y vigilantes. De hecho, la normativa considera incompatible “la entrada o presencia de animales de compañía o mascotas sueltos”, pero algunos aún piensan que es un simple capricho legislativo.

La realidad es que al multiplicarse el número de visitantes en todos los espacios naturales de España, se acrecienta tanto el número de ciudadanos respetuosos y que saben comportarse como los que incumplen sistemáticamente hasta las normas más elementales y que están dispuestos a enfrentarse con quienes les recriminen su actitud.

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Qué dice el sentido común

Los gestores de los espacios protegidos son sensibles al interés por llevar nuestro perro y de hecho la nueva directora del Parque Nacional de Ordesa, Elena Villagrasa, ha afirmado: “Sabemos perfectamente que el perro forma parte de la unidad familiar de quienes acuden al parque, pero nuestro deber es preservar y custodiar los valores naturales que lo hacen tan singular y permitir que todos podamos disfrutar de la contemplación, la relajación y el contacto con la naturaleza sin sufrir perturbaciones”. Sobre las discusiones entre visitantes y las inevitables peleas que surgen entre perros de diferentes dueños matiza: “hay mucha gente que tiene miedo a los perros y lo pasan muy mal cuando tienen uno cerca. Si coincide que eso pasa en un sendero estrecho y con caída hacia uno de los márgenes puede dar lugar a un accidente”. Precisamente en agosto de 2021 se ha divulgado un vídeo en el que una persona cae 20 metros por una pared vertical de roca al ser empujado por su propia mascota, tampoco ha faltado quien ha denunciado en las redes sociales situaciones rocambolescas, como pedir a personas ajenas que ataran a su perro para superar el Paso de Mahoma al Aneto. También se han registrado en La Pedriza y otros espacios protegidos importantes caídas con fracturas con fracturas por trastabillarse con perros que caminan muy por delante de los dueños y mordeduras muy graves.

 

Y por supuesto…

Como medidas razonables y cívicas podemos destacar:

  • No des de comer al ganado o animales salvajes. Algunos han enfermado y muerte por una causa tan aparentemente inofensiva como conseguir una curiosa foto alimentándoles. Evita  también la práctica de tirar migas de pan en las pozas y remansos de agua pensando que se lo comerán los peces.
  • Mantén al menos una distancia de 10 metros con cualquier animal que te encuentres, esa distancia puede tener que ser mucho mayor –de hasta centenares de metros- si hay un perro pastor o aves que chillan continuamente al advertir tu presencia.
  • Caballos, vacas, ovejas, cabras domésticas o montesas, jabalís, pájaros o anfibios no necesitan ser acariciados.
  • La moda importada de amontonar torres de piedras en equilibrio también destruye vida animal importante y de diminuto tamaño que vive bajo las rocas que levantas.
  • Infórmate de la legislación concreta del espacio a visitar ¡es fácil, basta con teclear en Google “normativa del espacio natural protegido de…”. Y sí, aunque a veces no se concrete específicamente, tu hijo no debe llevar un cazamariposas o un frasco para guardar insectos, por muy ilusionante que pueda parecer…
  • Disfruta del medio ambiente sin alterarlo ni molestar a otros visitantes y animales.
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