Cómo alimentarte de la naturaleza

Si nos encontramos en el bosque sin nada con qué alimentarnos... ¿qué podemos comer?
Jaime Barrallo -
Cómo alimentarte de la naturaleza
Cómo alimentarte de la naturaleza

Aunque tener que alimentarte de lo que ofrece el monte es una situación con pocas probabilidades de ser real, puede suceder. Además, saber lo que podemos coger del campo para nutrirnos es, sin duda, una forma de entender y estar más cerca del medio natural. El otoño es una buena época para recolectar: setas, frutos secos, frutas silvestres, bayas y raíces, ya que las plantas se preparan para el invierno acumulando nutrientes. Lo expuesto en este artículo es válido para la Península Ibérica, pero por extensión mucho de lo expuesto podría ser válido también en la mayor parte de Europa.

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SETAS Y FRUTOS SECOS

Si fuéramos un herbívoro y tuviéramos el aparato digestivo de una vaca, las setas serían un aporte nutricional excelente. Pero como no somos rumiantes y no somos capaces de asimilar la celulosa, las setas son una excelente excusa para cenar con los amigos (eso si las encontramos, ya que entre que llueve poco en otoño y la actividad de recoger setas está de moda, cada vez es más complicado). Desde el punto de vista de la supervivencia, las setas al menos pueden servir para eliminar la sensación de hambre. El problema es que aunque no hay muchas especies venenosas, las que lo son pueden ser mortales. Por tanto, si no sabemos lo que nos vamos a comer mejor no correr el riesgo.

Dentro de las setas hay especies con láminas bajo el sombrero; las especies más mortales tienen esta característica. Realmente son muy pocas en relación con las comestibles. Pero si aciertas a comerte especies como las Amanitas Phalloides, Verna, Panterita, Cortinarius… por citar solo algunas especies tóxicas, es más que probable que no lo cuentes. Es cierto que hay Amanitas comestibles como la Cesárea o la Rubescens, y Lepiotas de gran tamaño como la Procera o la Racodes, todas ellas comestibles y muy conocidas. Lo que no es tan conocido es que sus microparientes citados son altamente venenosos; no vale eso “de mira que Lepiota tan pequeñita, estará más tierna”. Las grandes nunca se parecen a las especies pequeñas, ni cuando acaban de salir.

Por último, otras especies como el Agaricus Xantoderma, fácilmente confundiblecon los Agaricus comestibles (champiñonessilvestres) producen un cuadro gastrointestinalnada deseable, y menos en una situación de supervivencia. 

En resumen, si no sabemos identificarlas, abstenerse de recoger setas con láminas para comer.

setas

Entre las setas sin láminas no encontraremos ninguna especie mortal salvo la Giromitra Esculenta (color rojizo y forma de cerebro), aunque todas estas especies deben cocinarse previamente y algunas pueden ser causantes de cuadros gastrointestinales, que como ya hemos dicho son contraproducentes en una situación de emergencia. 

Los Boletus (con poros bajo el sombrero) son en su mayoría comestibles salvo excepciones como el Satanás. Como el valor alimenticio es bajo, abstenerse también de comer setas sin láminas si no sabemos reconocerlas. Sería imposible en este artículo o en veinte más enseñaros a reconocer las setas comestibles y las venenosas, no queda otra que buscarse una buena guía de campo y dejarse asesorar por expertos si es que queremos cenar alguna que otra vez sorprendiendo a nuestros colegas urbanos, que seguro no se fiaran de vosotros para comerse los hongos que tanto trabajo os costó recolectar.

Los frutos secos tienen un gran aporte alimenticio, son fáciles de reconocer y se recolectan fácilmente. No existen apenas frutos secos tóxicos en nuestro país, salvo el introducido Castaño de Indias que casi todo el mundo conoce. Aún así hay algunas precauciones en cuanto a consumo de frutos secos salvajes, como por ejemplo no comer frutos de haya en exceso sobre todo sin cocinar, ya que pueden afectar al hígado, o ingerir almendras amargas que tienen ácido cianhídrico. Las bellotas y las castañas son sin duda los frutos secos más ibéricos. Entre septiembre y noviembre la naturaleza nos ofrece una buena cosecha que puede llegar hasta diciembre en el árbol, o hasta épocas más tardías si las recogemos del suelo.

Las bellotas de cualquier Quercus(robles, encinas, coscojas reboyos…) son comestibles, pero diréis ¡si muchas son amargas! Claro, pero existe una técnica para quitar el amargor de las mismas y volverlas comestibles: Trocearlas. Lo ideal es convertirlas casi en harina, y esto puede hacerse con una piedra plana y un canto de río empleado como maza. Una vez troceadas se meten dentro de un trapo o similar (que no suelte tinte) y se les echa agua hirviendo a la vez que se vuelven a machacar un poco con la piedra. Después de dos o tres friegas de agua se habrá quitado el amargor. Se pueden consumir como gachas o hacer pan con ellas.También pueden comerse crudas.

bellotas

 

Las castañas pueden consumirse tal cual, aunque francamente mejoran estando asadas. Con ellas se hacía hasta pan en la Posguerra. Hay que tener cuidado de no confundir un castaño autóctono con su primo el de Indias. Es sencillo: las hojas no se parecen nada. Las del foráneo son compuestas y lobuladas, mientras que las nuestro castaño nativo son simples y con el borde algo dentado. 

Los frutos del haya son considerados tóxicos por muchos autores, pero no su aceite. La experiencia propia me dice que pueden comerse pero no en exceso y, sobre todo, si no hay otro remedio. En cualquier caso es mejor cocinarlos o tratar de extraer su aceite, algo harto complicado en una emergencia.

Los avellanos comparten el hábitat norteño de las hayas, creciendo casi siempre cerca de los ríos. Empiezan a dar fruto al final del verano y se mantienen hasta octubre, aunque las lluvias y el frío pueden cambiar el nacimiento de los frutos. Las avellanas no tienen ningún problema para su consumo, pero mejor no comerlas verdes.

Los almendros viven en zonas más áridas en general, solo hay que tener la precaución de probar las almendras para ver si están amargas. Si es el caso, es preferible no consumirlas. Las almendras están disponibles hasta principios del invierno, la mayor parte de los almendros salvajes ibéricos descienden de árboles cultivados.

Los piñones de algunas especies de pinos se recolectan generalmente en primavera y son bastante conocidos. Puedes hartarte de ellos.

SETAS Y FRUTOS SECOS

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FRUTAS Y RAÍCES

Las bayas son frutas de pequeño tamaño de arbustos o plantas que crecen a ras de suelo, pero no todos los otoños, ni todas las zonas son propicias para una buena recolección; la humedad del suelo y la temperatura (el frío) pueden alterar los ciclos normales de las plantas.

En el norte de España, sin duda, el frutal silvestre más interesante es el manzano (Malus sylvestris). Aunque las frutas son más pequeñas y normalmente más ácidas que sus congéneres cultivados, son muy abundantes y pueden conservarse algún tiempo después de ser recogidas. Identificarlas tampoco es problema. 

El peral silvestre (Pyrus piraster) es mucho menos abundante y no suele encontrase muy al norte de la península. En las zonas húmedas podemos hallar, en gran parte de la península, árboles y arbustos con frutos comestibles, como el saúco que puede dar frutos negros (Sambucus nigra) o rojos (Sambucus racemosa) según la especie: es muy abundante en la península.

manzanas

Las bayas negras pueden dar problemas, sobre todo si están maduras. No existe peligro si se consumen cocidas con azúcar (mermelada) o se dejan macerar para hacer un vino de saúco. Sus flores, en primavera, pueden rebozarse y freírse con aceite. Las bayas del Saúco rojo son algo tóxicas a causa de las semillas. Debido a que el fruto del saúco requiere ser manipulado para ser comido, no es el más adecuado para un uso de emergencia.

El saúco tiene un primo que no alcanza porte de árbol, el yezgo (Sambucus ebulus ó Sambucus nigra) de bayas negras tóxicas. El cornejo macho (Cornus mas) de frutos rojos es una buena opción.

El serbal morisco o mostajo (Sorbus aria), aunque no es muy común, esmuy fácil de identificar: porque las bayasrojas, que tienen un sabor que recuerda almazapán, sobreviven a las hojas que suelensecarse antes de que maduren los frutos. Su primo el serbal de cazadores (Sorbus acuparia) de bayas rojo anaranjadases más abundante, pero este frutono hay quien se lo coma… eso sí, a lospájaros les encanta. Se utilizaba para cebode trampas.

Los cerezos silvestres (Prunus avium), que empiezan a dar fruto en elverano, son comestibles si acertamos conlas especies que no son tóxicas, como ellaurel cerezo (Prunus laucerasous), cuyashojas recuerdan al laurel y las frutas sonnegras, siendo la única parte de la plantaque no es tóxica. El cerezo de Santa Lucía(Prunus mahaleb) tiene frutos demasiadoamargos. El Prunus avium o cerezo silvestreo el Prunus cerasus, conocido comoguindo, son los más interesantes desdeel punto de vista culinario; pueden darfrutos ya al principios del verano.

endrinas

 El endrino (Prunus spinosa), del que ya hablamos en el artículo sobre bayas, es un pequeño arbusto con bayas muy ácidas que normalmente se utilizan para la elaboración de pacharán.

 Más al sur, el madroño (Arbutus unedo)da unospequeños frutosnaranjas que sevuelven casi rojosal madurar; con unaspecto inconfundible:son redondosy de piel rugosa. Tambiénaparece el(Ceratonia siliqua) que tiene un característicofruto como una judía verde enormey de color marrón oscuro. Podemos fijarnos también en el enebro (Juniperus communis),cuyas bayas no songran cosa pero tienenun efectoanalgésico yson buenaspara losdolores,de ahí quese utilicela ginebraparalos doloresmenstruales. Cuidado con confundir este árbol con las sabinas (Juniperus spp.), de frutos hemorrágicos: las hojas de enebro pinchan al tener una forma afilada y dura.

Las higueras (Ficus spp.), relativamente abundantes y conocidas por todos, son siempre un recurso eficiente, como las moreras (Morus nigra), las de los gusanos de seda, que dan una mora de árbol que recuerda a sus primas de zarza. El agracejo (Berberis vulgaris), arbusto de frutos rojos y tallo espinoso, también puede sacarnos de un apuro.

Ya mencionamos con anterioridad al espino albar (Crataegus monogyna) y aunque sus frutos no son gran cosa, es muy abundante. Sus flores en infusión son un hipotensor natural.

Hay más árboles y arbustos comestibles como el espino amarillo (Hippophae rhamnoides) o el guillomo (Amelanchier ovalis). Aunque no hay árboles con frutos realmente tóxicos (intoxicación grave) en nuestro país, salvo el tejo (Taxus baccata), sí hay algunos arbustos como la Hierba deSan Cristóbal (Actaea spicata), planta delnorte de Europa, peroque pude darse al nortede la península, siendo bastantevenenosas. También el géneroViburnum tiene un par de especies confrutos potencialmente tóxicos.

Como morirse de hambre en el monte es un supuesto raro, no os comáis nada que no sepáis identificar. Estas líneas, dado que los datos que doy para identificarlas son muy escasos, deben servir para llamar vuestro interés sobre el tema y, con una buena guía en la mano, podéis comenzar vuestra relación con las plantas comestibles. Una vez más, tened cuidado con lo que coméis ahí fuera.

 

FRUTAS Y RAÍCES

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