¡Agüita qué frío!

Jaime Barrallo -
¡Agüita qué frío!
¡Agüita qué frío!

Siempre que llega el invierno tratamos de hablaros acerca de la hipotermia. Aquí te traemos unos cuantos trucos sobre hidratación, ya que una correcta gestión de los líquidos que ingerimos puede marcar la diferencia entre regresar de una pieza o penar con nuestro cuerpo tieso por el frío.

Conservar la temperatura corporal es clave cuando nos movemos con bajas temperaturas y existen más opciones, además de la ropa de abrigo, para lograr este propósito. Nuestro organismo, por desgracia, no tiene muchos medios para ganar calor. Si los ponemos en la balanza con los medios que tenemos para perderlo, la inclinación es clara: irradiación, convención, evaporación, conducción… Pero no todo está perdido en la batalla contra el frío: aquí te traemos unos cuantos trucos sobre hidratación, ya que una correcta gestión de los líquidos que ingerimos puede marcar la diferencia entre regresar de una pieza o penar con nuestro cuerpo tieso por el frío.

El metabolismo, que es capaz de convertir calorías en calor corporal, o la hidratación, que hace que la sangre permanezca fluida aportando de paso, si los líquidos son calientes, un empujoncito a nuestra temperatura corporal, son las mejores defensas si estamos entrando en hipotermia.

¡Hidrataos constantemente!
Aunque las cosas han mejorado con respecto al pasado, aún entre los deportistas entusiastas del aire libre beber regularmente es algo que no siempre se hace. Si tenemos en cuenta que un 1% del peso corporal perdido por deshidratación supone aproximadamente un 10% del rendimiento físico y que una pérdida del 25% puede ser mortal, decir que no se lleva agua porque pesa demasiado no es algo muy serio. Podríamos pensar que con bajas temperaturas la deshidratación es complicada, pero nos equivocaríamos enormemente. Realizamos en muchos casos un ejercicio intenso y es fácil que vayamos sobreabrigados; un error frecuente en personas inexpertas. Además, si estamos a bajo cero, toda la humedad del aire que respiramos está en forma de cristales minúsculos de hielo, lo que acelera nuestra deshidratación.

Supervivencia frío

La cosa se complica si estamos en cotas altas: desde el nivel del mar el aire tiene menos humedad según vamos ascendiendo y eso explica los graves problemas que ocasiona una hidratación deficiente en altura sobre todo en cotas altas de 6.000 a 8.000 metros. A bajo cero tenemos el problema de que si no usamos un contenedor adecuado  (¡termos al poder!) los líquidos se congelan. La ventaja es que suele haber agua congelada en forma de hielo o nieve que podemos derretir si tenemos el material adecuado para ello. En general no podemos pensar en encontrar agua en estado líquido si estamos realmente a bajo cero: aunque podríamos encontrar agua bajo el hielo de un lago o arroyo, en ese caso podemos enfrentarnos a dos problemas:

1. Cómo romper el hielo de encima (cosa casi siempre imposible).
2. Si el hielo está lo bastante delgado como para romperlo fácilmente, la posibilidad de caernos al agua es importante. En un arroyo sería grave simplemente calarnos las botas; en un río con corriente o en un lago podría ser mortal.

• Truco Barrallo
Observar el color de la orina sobre la nieve te ayudará fácilmente a saber cómo estás de hidratado. Si la orina no es casi transparente empiezas a estar deshidratado, un color amarillo oscuro significa: ¡bebe agua ya!

Es vital, en salidas cortas, llevar un termo con algún líquido caliente o simplemente agua si son varias horas de actividad. Un solo termo y más si es pequeño (500 cc) puede ser insuficiente. Llevar una cantimplora con funda aislante, además del termo, pude ser interesante, aunque el agua, incluso echándola hirviendo, no aguantará mucho tiempo caliente. Debéis tener, a ser posible, una funda con un aislante grueso y en el que la botella entre en su totalidad, tapón incluido. Siempre empieza a congelarse por la parte estrecha bajo el tapón y ya no podríamos beber. ¡Recordad que los tragos calientes de un termo os pueden salvar la vida en una emergencia!

Si la actividad es más larga se impone llevar algún sistema para fundir nieve. El agua que fundas no tendrá sales, lo que compensaremos con algún aporte como bebidas isotónicas, con el sodio de los alimentos o simplemente añadiendo un poco de sal común. Recuerda que si bebes agua de fusión sin tomar estas precauciones podrías terminar más deshidratado a medio plazo, pues acabarías eliminando la sal de tus células y serías incapaz de retener el agua en tu organismo.

• Truco Barrallo
Si hace calor el agua puede gotear en las estalactitas de hielo o correr sobre la roca, y puede que algún arroyo haya quedado al descubierto. Como esto no es seguro y encima ese agua estará gélida, tampoco es la opción ideal si estamos rondando la hipotermia.

Infiernillos
Cuando nuestra actividad se presente algo más ambiciosa y, por tanto, el asegurarnos la fuente de hidratación sea imprescindible, nuestro mejor instrumento serán los infiernillos.
Tenemos dos opciones: gas o gasolina. Aunque la segunda opción es la ideal en expediciones polares, donde hay que fundir muchos litros de agua de nieve, no es lo más rápido ni versátil para una emergencia o para su uso en altura. Hay que pensar mucho para encender una cocina de gasolina y no salir ardiendo. El gas tiene el problema de que a temperaturas bajo cero suele funcionar mal hasta que calentamos el cartucho.

Frío supervivencia hornillos

Los nuevos sistemas, como el Jetboil, que incorporan un recipiente y un protector para el viento, son ideales porque permiten llevar un cartucho pequeño (con uno de 100 pueden llegar a calentarse 12 litros de agua), aunque se echa en falta algún complemento para precalentar el cartucho (podemos calentarlo con el cuerpo y abrigarlo mientras está encendido). Si sólo tenemos un quemador clásico nos hará falta un recipiente metálico y un paravientos que puede improvisarse con algún tetrabrik usado. En un caso de emergencia se puede calentar agua en un tetrabrick siempre que la llama no sea más alta que la columna de agua. Por supuesto, hay que llevar un mechero, y si es de gas llevarlo abrigado. Cuidado con los de gasolina pues suelen perder la misma con relativa facilidad. Los sistemas piezo eléctricos que incorporan algunos quemadores de gas suelen fallar con en condiciones de frío o humedad. Tanto estos sistemas como los de magnesio, al tardar en encender el gas, hacen que gastemos más combustible. Esto es algo que no pasa con la gasolina: tanto ésta como el gel de alcohol que se utiliza para precalentar los quemadores de gasolina, prenden con chispa. Las pastillas de encender fuego también prenden con chispa, pero este tipo de quemadores no tienen potencia para fundir nieve.

• Truco Barrallo
Llevar una caja de cerillas antiviento como reserva de urgencia es muy recomendable. No olvidéis meter rascadores dentro, los del exterior de la caja suelen volverse inservibles con el rozamiento.

En un caso extremo, en una verdadera emergencia, y si nos encontramos en una zona de bosque, encender una hoguera nos puede proporcionar agua y también un calor que podría salvarnos la vida. Buscad agua y calor ahí fuera.

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