Odile y las raíces de la vida

Charlamos con Odile Rodríguez de la Fuente, autora de "Félix, un hombre en la tierra", obra que repasa el pensamiento de su padre.

Odile y las raíces de la vida
Odile y las raíces de la vida

Alguien conectado con la naturaleza se convierte en su mejor custodio.

El camino del pionero esta siempre defendido por las adversidades. Cada paso un compromiso. Cada decisión relevante. Cada impulso desde el corazón. Hasta formar, de la masa inerme a la genial transformación, un mensaje de inspiración capaz de enlazar las generaciones en el suave divagar de las vidas. El pasado marzo se cumplían 40 años de la desaparición de una de esas figuras que han tejido nuestros sueños durante décadas. Félix Rodríguez de la Fuente fue una criatura fascinante capaz de despertar la conciencia medioambiental de todo un país. Y con los años su legado se ha ido convirtiendo en una necesidad, en un mensaje cuya importancia nunca se ha desvanecido. Ese mensaje lo salvaguarda ahora la más pequeña de sus tres hijas, Odile Rodríguez de la Fuente, que acaba de presentar Félix, un hombre en la tierra (GeoPlaneta), libro que glosa el pensamiento de su padre, desaparecido en un accidente de avioneta en Alaska en 1980.

Tu padre ha traspasado muchas generaciones y continúa siendo un icono imprescindible de la conservación de la naturaleza. ¿Cómo te hace sentir eso?

Me hace sentir muchísima esperanza. El mensaje de mi padre era un mensaje de amor a la vida. Era un mensaje que elevó el nivel cultural de todos los que le seguimos. Internamente, agradecida hacia su figura y hacia lo que consiguió, que la gente se sintiera mejor y conectara con la vida. El hecho de que se le siga recordando tanto denota que hay una necesidad en la población por hacer ese viaje hacia la vida.

¿La lucha es más difícil hoy que antes?

Es más compleja. Somos una sociedad que ha ido añadiendo capas durante los últimos cuarenta años; capas de legislación, políticas, empresariales, de intereses creados. Pero al final la fórmula que utilizó mi padre es infalible: hablar al corazón. No imponer, no obligar, sino lograr que la gente se reencuentre con su verdadera esencia y aspirar a vivir una vida plena, a ser feliz, y eso significa un viaje de vuelta a casa, reconectar con la naturaleza.

Odile prueba

Reconectar. ¿Hemos perdido la conexión?

Sí, totalmente. Desafortunadamente hay muchos niños que crecen sin saber de dónde vienen los huevos o la leche. Muchos no ven estrellas por la noche, no han probado los olores del campo ni han visto el cambio de las estaciones. Definitivamente nos hemos alejado muchísimo de la naturaleza. La naturaleza te hace más cuerdo, más enraizado, más cuerdo, más completo. Y te hace sentir menos solo, porque estamos rodeados de formas de vida en un viaje compartido. Alguien conectado con la naturaleza se convierte en su mejor custodio.

Con el libre acceso a información del que disfrutamos y con la capacidad de enviar mensajes por todo el planeta, ¿por qué no se consigue que la lucha por la conservación sea realmente efectiva?

Creo que estamos perdidos en el laberinto de la mente, y más con la irrupción de las nuevas tecnologías. Las tecnologías, como el dinero, son un medio para un fin, pero se han ido convirtiendo en un fin en sí mismo. El ser humano es cada vez más neurótico, hasta el punto de la adicción a su imagen, al éxito o al poder. La naturaleza, sin embargo, es experiencial. Hay que dejarse abrazar por ella, dejar que continúe moldeándonos con sus estímulos y que nos ayude a encontrar nuestro mejor reflejo en ella. Falta mucha vivencia de la naturaleza y mucho viaje interior. Hay un gran decrecimiento personal. ¿Para qué esta carrera hacia adelante? Por muchos avances científicos y tecnológicos que acumulemos, si no están enraizados en un profundo sentido común, intuición y sabiduría pues esa lucha por la vida costará mucho más.

¿Hay esperanza en las nuevas generaciones?

Me parece que hay cosas positivas y esperanzadoras. Las nuevas generaciones vienen con un chip distinto, son más post-materialistas y disruptivos. Ahora bien, me parece que se está manipulando una gran parte de esos movimientos, se politizan. Eso me parece peligroso porque genera conflicto, y la vida y la naturaleza no son conflicto, es algo unificador. Es lo único que tenemos todos los seres humanos en común, la vida compartida en este mundo, en este milagro, con el resto de formas de vida. No es un juego dualista, de polos. Es un plano unificador. Hay que tener mucha madurez, conocerse a uno mismo, ser generoso, demostrar empatía, ser buena persona para afrontar este reto. Y desde luego no afrontar nuestras carencias y proyectar nuestros miedos utilizando la naturaleza. Eso es un gran error.

¿Es la falta de empatía el gran problema de nuestras sociedades?

Exacto. La violencia, la falta de empatía, habla de cómo estamos perdidos en ese laberinto de nuestra mente. Vivimos en un mundo de información rápida, de polaridades, y nos falta mucha sabiduría. Debemos crear nuestro propio criterio, no dejarnos llevar por las creencias o las modas. Es importante tratar de promover ese pensamiento, sobre todo en los niños, en vez de tratar de domesticarlos. Hemos pasado ya de la etapa del sometimiento a la etapa de libertad, de empoderamiento y del liderazgo colectivo.

Odile prueba

Si hablamos de esperanza, también hay que hablar de lo contrario. Extinciones masivas, retroceso de glaciares, aumento de las temperaturas… ¿Se le puede dar a alguien permiso para ser pesimista?

Sí, por supuesto. No hay que ser tontos, pero hay que ser muy conscientes de los retos que tenemos por delante. Hay que encararlos con fuerza, con optimismo y con fe en la humanidad. Si lo que vemos es que somos el cáncer del planeta y que somos el peor enemigo de la naturaleza, y pensamos que lo mejor que puede ocurrir es que desaparezcamos, pues apaga y vámonos. Ni una cosa ni la otra. Estamos ante un reto global, tenemos que asumirlo como una especie unida, que va a ser mucho más rica si es diversa. Es fundamental la diversidad de culturas, de creencias, de formas de entender de dónde venimos, porqué estamos aquí y hacia dónde vamos. Del mismo modo que la diversidad en la naturaleza la hace mucho más resiliente. Eso nos ofrece también una diversidad de fórmulas para afrontar los enormes y complejísimos retos que tenemos por delante. Pero el primer paso es la conciencia, el informarse, el formarse y el desarrollar criterio.

Quizá uno de las mayores barreras para la concienciación es la falta de accesibilidad de los contenidos científicos, unido al bombardeo de información, los bulos…

Eso es cierto, pero afortunadamente hay cada vez más información didáctica, con referencias científicas serias, fáciles de entender y cada vez hay más científicos estudiando y analizando la situación, tratando de pensar en soluciones. Pero también es verdad que estamos sumamente bombardeados de información que nos distraemos de lo importante. Nuestra atención está dispersa e incluso manipulada por los que quieren algo de nosotros, ya sea a nivel de consumo o político. Hay que salvaguardarse de esos estímulos que te van a llevar a sentirte más vacío y aislado. Tenemos que cuidarnos, meditar, pasear, leer libros, buscarnos a nosotros mismos. A veces hay que alejarse del mundanal ruido para preservarse.

Así que el primer paso para el futuro está en uno mismo.

Absolutamente.

Félix, un hombre en la tierra

La editorial GeoPlaneta conmemoraba el aniversario de la desaparición de Félix Rodríguez de la Fuente con el lanzamiento de este libro, compendio ilustrado del pensamiento de un hombre que hizo que volviésemos a enamorarnos de la naturaleza. Es el libro definitivo sobre uno de los personajes más influyentes, queridos y respetados en España, que recoge su legado como humanista, naturalista, ecologista y comunicador, y la vigencia de su proyecto. La obra se estira a lo largo de diez capítulos divididos por áreas temáticas con textos de Félix Rodríguez de la Fuente y la transcripción de sus principales intervenciones radiofónicas y televisivas. La selección de los textos y la introducción a cada capítulo corren a cargo de Odile Rodríguez de la Fuente, bióloga, hija de Félix y principal divulgadora de su legado. A esto se añaden testimonios de personalidades de todos los ámbitos que glosarán su figura: Andreu Buenafuente, Rosa Montero, Jesús Calleja, Juan Luis Arsuaga… Una pieza imprescindible para comprender la importancia de uno de los más icónicos rostros de la lucha por la conservación.

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