Cañón de Añisclo, el torrente de las fantasías

Un desfiladero de valiosa riqueza ambiental e incuestionable belleza a donde llevar nuestras pasiones outdoor

Cañón de Añisclo, una joya de nuestros paisajes
Cañón de Añisclo, una joya de nuestros paisajes

El Cañón de Añisclo es una grieta descomunal abierta por las aguas de montaña del río Bellós en los estratos calizos de Sestrales y Mondoto, en el sector oriental del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El agua del torrente sale de las entrañas del macizo de las Tres Sorores por las lejanas cascadas de la Fuenblanca y crea una garganta de fantasía hasta que desemboca en el río Cinca. El desfiladero conserva una valiosa riqueza botánica y ambiental, hay lugares profundos del cañón que nunca reciben directamente la luz solar y la inversión térmica es tan brusca que los contrastes en la fisonomía de la cubierta vegetal son espectaculares y alucinantes. El comienzo de la ruta está en una curva de la carretera que comunica Escalona y Fanlo, cerca del puente de piedra de Urbez, una obra arquitectónica con varios siglos de antigüedad que muestra el coraje y la valentía constructiva de otros tiempos afeada por la presencia del puente nuevo.

Km 0. 960 m. 31 257867/4716035
Aparcamiento de Añisclo

En el aparcamiento hay un puesto de control del parque nacional, paneles informativos y también indicaciones de un sendero de pequeño recorrido por el cañón del río Aso. Y en sentido contrario, por el borde de la cuneta de la carretera, sale la senda que baja a los dos puentes del río Bellós. El puente viejo es medieval, precioso, está construido en piedra caliza en un angosto estrechamiento del cañón unos cuarenta metros por encima del cauce. Y al lado está el puente nuevo, práctico para que pasen vehículos hasta la ermita de San Urbez pero destroza el encanto del paisaje. En la salida del puente está el desvío del GR-15 que sube hacia la sierra de Sestrales y Bestué. Unos minutos después aparece la ermita semitroglodita de San Urbez, construida en el siglo VIII en una oquedad natural del desfiladero. Las paredes del rústico santuario son de mampostería y cierran el templo sobre la propia bóveda de la roca caliza. La vereda continúa al pie de las paredes de piedra y se interna en el Cañón de Añisclo. Entre los matorrales de boj aparece el desvío del sendero del cañón del río Aso. La vereda ancha termina en el puente Sangón, que atraviesa el cauce del Bellós, y enseguida sale por la izquierda el desvío del GR-15 hacia el caserío de Sercué. La vereda sigue por la entrañas de la garganta escuchando siempre el sonido de las aguas alborotadas y tormentosas del Bellós. Las cascadas y los saltos de agua se suceden constantemente, descargando toda su furia en pozas de aguas esmeraldas entre piedras y árboles cubiertos de musgo y humedad. El agua se comprime, se revuelve, toma fuerza antes de ponerse de blanco y se lanza brutal contra las piscinas naturales, estalla y desaparece en el negro espejo de la balsa de agua. Todo pasa tan rápido y tan lento al mismo tiempo que es difícil comprender el sentido de la energía del río, es pura fantasía.

anisclo 56
 

Km 3,3. 1.070 m. 31 258321/4718507
Cumaz

El sendero sube por la izquierda del torrente. En el desfiladero van apareciendo nuevas cascadas que siguen empeñadas en destrozar la corriente contra enormes agujeros que están ocultos entre las paredes de piedra, alborotando el agua de burbujas oscuras y gaseosas. Y el camino sigue subiendo por túneles de boj y arboledas de quejigos, hayas, abedules, serbales, abetos, avellanos, sauces que durante el otoño convierten el Cañón de Añisclo en un mundo de fantasía. Las paredes de la garganta son verticales e inaccesibles. En el paraje de Cumaz el cañón se abre y surge un tramo del río aparentemente tranquilo, la corriente baja el volumen y hay planchas de piedra en la orilla del agua como playas rocosas. El sendero pasa por una fuente y continúa la subida por las arboleadas del cañón.

Km 6,4. 1.370 m. 31 258444/4720645
Selva Plana

El camino pasa por el tejo centenario de la Mirona y llega a un gran estrechamiento de la garganta. La senda gira bruscamente en una curva cerrada para afrontar la subida más dura del recorrido por unos escalones de piedra. El repecho salva un desnivel suficiente para tener unas vistas extraordinarias de la garganta del Bellós, aparecen hayas monumentales y después el seductor bosque de la Selva Plana.

anisclo 33
 

Km 7,8. 1.400 m. 31 258042/4721925
La Ripareta

El sendero atraviesa un par de barrancos cerca del borde del precipicio y llega hasta las praderas de La Ripereta, en la confluencia del barranco de la Pardina con el Bellós, cruce de caminos de la ruta que sube al Cuello de Arenas en un encantador hayedo de montaña. El paisaje del Cañón de Añisclo muestra estructuras modeladas en diferentes ciclos de erosión, principalmente por la acción de los viejos glaciares que cubrieron estas montañas hace miles de años, cuando el hielo era el cincel y el agua, el viento y el sol los escultores que diseñaban los relieves. La ruta termina en este paraje y vuelve hasta el aparcamiento por el mismo camino. Cabe la posibilidad de continuar por el mismo camino, pasar por las pasarelas que salvan el paraje de El Estrecho y subir hasta las cascadas de la Fuenblanca, un bello broche a este extraordinario y completo recorrido en las naturalezas vivas y salvajes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido Ordesa.

Km 15,8. 960 m. 31 257867/4716035
Aparcamiento de Añisclo

El camino baja por la Selva Plana, pasa por la playas de piedra de Cumaz y termina en el aparcamiento, cerrando uno de los itinerarios más bonitos y deslumbrantes que se pueden realizar en otoño en los paisajes de Ordesa.

FICHA TÉCNICA

  • Punto de partida y llegada: Aparcamiento de San Urbez (Huesca).
  • Distancia: 15,8 kilómetros.
  • Desnivel positivo: 470 metros.

RECOMENDACIONES
El track del recorrido está indicado hasta La Ripareta, donde sale un sendero por la faja del barranco de la Pardina que sube hacia el Cuello de Arenas. El sendero sigue por el Cañón de Añisclo otros tres kilómetros hasta el paraje de la Fuenblanca, en la conexión con una variante de la Senda Pirenaica GR-11 que sube al collado de Añisclo desde el Refugio de Goriz.