Los últimos 100 kilómetros del Camino de Santiago a pie

Redacción Oxígeno -
Los últimos 100 kilómetros del Camino de Santiago a pie
Los últimos 100 kilómetros del Camino de Santiago a pie

La Compostela se entrega a quienes acreditan la distancia mínima mediante los sellos estampados en la credencial de peregrino y aseguran que han realizado el Camino de Santiago por motivos religiosos o espirituales. Aunque las personas que hacen la ruta jacobea por motivos deportivos, viajeros, turísticos, convivencia, artísticos o cualquier otra causa pueden obtener otro certificado de la peregrinación en la misma Oficina.

No es necesario recorrer al completo ninguna de las rutas que lleva hasta Santiago para obtener la Compostela pero sí necesaitarás acreditar al menos cien kilómetros a pie y doscientos en bici o cabalgadura. La Oficina del Peregrino está en la Rúa do Vilar 1, al lado de la catedral. A pie lo conseguirás completando estas cinco etapas.

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Sarria / Portomarín

Distancia: 22,4 km

Albergues: Vilei (km 3,7), Barbadelo (km 4,5), Morgade (km 12), Ferreiros (km 13,1), Mirallos (km 13,6), Mercadoiro (km 16,8), Vilachá (km 20) y Portomarín (km 22,4).

La Rúa Maior de Sarria es una pintoresca calle camino con varios albergues de peregrinos y muchas piedras desgastadas por las pisadas incansables de los romeros compostelanos desde hace siglos. Las flechas amarillas pasan por el Convento de la Magdalena y bajan al Ponte Áspera, el umbral del agro gallego, la entrada al mundo rural plagado de aldeas tradicionales, corredoiras de piedra, bellos templos románicos y paisajes evocadores.

Un cuesta con varios robles centenarios lleva a Vilei, donde se aprecia la transformación que ha sufrido la ruta jacobea en los últimos tiempos, con tiendas de vending, modernos albergues y agradables tabernas para alegrar la caminata. Poco después aparece la iglesia románica de Santiago, en Barbadelo, y la esencia jacobea invade de nuevo el ambiente. El famoso hito del kilómetro 100 está en Brea, a 11 km de Sarria. La foto es inevitable y al parecer también dejar algún tipo de expresión artística porque está completamente decorado con pintadas.

Ferreiros, Mirallos, con la iglesia románica de Santa María, Vilachá y el resto de las aldeas de Paradela llevan a los peregrinos por un embaucador ambiente rural hasta el impactante puente del río Miño, de 350 metros de longitud. Ya solo queda subir la escalinata que lleva al centro de Portomarín, visitar la magnífica iglesia de San Nicolás y buscar cama y comida en algún albergue de la población. El primer paso es el más importante.

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Portomarín / Palas de Rei

Distancia: 25 km

Albergues: Gonzar (km 8), Hospital da Cruz (km 11,8), Ventas de Narón (km 13,3), Ligonde (km 16,5), Airexe (km 17,4), Portos (km 19,4), Lestedo (km 20) y Palas de Rei (km 25).

El cauce del río Miño ha excavado un grandioso surco geográfico y la mitad de la jornada peregrina se gasta para subir a la sierra de Ligonde por las poblaciones de Gonzar y Ventas de Narón y entrar en la cuenca del río Ulla. En muchos tramos de la ruta el firme es asfalto y aunque son carreteritas locales es preciso estar pendientes del tráfico y cuidar los pies, que siempre sufren más en caminos pavimentados.

En esta etapa es fácil encontrar peregrinos que llevan caminando varias semanas desde los Pirineos y otras regiones españolas, y mucho más tiempo, varios meses desde las ciudades del centro de Europa. La mayoría han superado incidentes de todo tipo, incluidas lesiones y las habituales ampollas, o han aprendido a viajar con ellas. La capital compostelana está muy cerca y la ilusión por llegar a la catedral del Apóstol supera casi cualquier tipo de sufrimiento.

El crucero de Lameiros es el hito simbólico de la etapa, el mensaje de la piedra cincelada, el culto al bien y el mal, el altar del creyente y el pagano. La cruz está al lado del Camino, admirada y adorada, señalando el destino de las almas penitentes que buscan el final de la tierra en las costas gallegas. Las flechas jacobeas llevan finalmente al casco viejo de Palas de Rei por la Rúa do Cruceiro y la iglesia de San Tirso, antes de bajar al núcleo principal donde se encuentran los principales servicios.
 

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Palas de Rei / Arzúa

Distancia: 28,8 km
Albergues: San Xulián (km 3,4), Pontecampaña (km 4,5), Casanova (km 5,7), Furelos (km 13), Melide (km 14,8), Boente (km 20,5), Castañeda (km 22,7), Ribadiso da Baixo (km 25,8) y Arzúa (km 28,8).

Es la etapa más larga y dura del territorio gallego y también es una jornada de encuentros. En Melide, famosa por sus pulperías, conecta el Camino Primitivo procedente de Oviedo, el primer itinerario jacobeo de la historia. Y en Arzúa, conocida por su queso, llega el Camino del Norte desde la Terra Chá, convirtiendo la ruta jacobea en una auténtica romería de caminantes y ciclistas. O Coto es la primera población coruñesa, una rústica y entrañable invitación para entrar en una sucesión de bonitas aldeas que muestran el tipismo de los viejos estilos de vida, como Leboreiro, donde aparece un cabazo o canasto de fibras vegetales usado tradicionalmente para guardar las cosechas.

Varios puentes medievales y antiguas veredas campesinas llevan a San Xoán de Furelos y Melide, extensa, animada y rica en patrimonio artístico y arquitectura popular, cuenta con buenos albergues, todo tipo de servicios y podría ser un buen final de etapa pero la distancia se queda corta y merece la pena seguir unas horas más hasta Arzúa. Por el camino se encuentra el acogedor albergue de Ribadiso da Baixo en la fresca vega del río Iso, antiguo hospital de peregrinos medieval convertido en albergue, y es una buena opción para cortar la etapa por cualquier circunstancia.
 

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Arzúa / O Pedrouzo

Distancia: 19,1 km

Albergues: Salceda (km 11,2), Santa Irene (km 16,3) y O Pedrouzo (km 19,1).

La larga distancia y el relieve rompe piernas de la jornada anterior habrán dejado el cuerpo y el ánimo con pocas posibilidades de hacer en una etapa los cuarenta kilómetros que separan Arzúa de la catedral de Santiago. La mejor elección es hacer una jornada de distancia media y recuperar energías para llegar al día siguiente a Santiago en plena forma. Los andaderos peregrinos conectan agradables pasadizos abiertos en las arboledas de eucaliptos y pequeñas aldeas agrícolas y ganaderas rodeadas de prados de siega y pequeños huertos.

La inercia de los peregrinos que recorren habitualmente este tramo final de la aventura jacobea, especialmente en verano, arrastra a todo el mundo, sin condición. La fiesta romera contagia los sentidos y es fácil hacer Camino sin darse cuenta de la cercana carretera nacional, las naves industriales y los núcleos de población que van aumentando según disminuye la distancia a los alrededores de la ciudad de Santiago. El peregrino tiene albergues en Santa Irene y O Pedrouzo y puede elegir cualquiera. La ventaja de A Rúa y O Pedrouzo es que cuentan con pensiones, hoteles, restaurantes y todo tipo de servicios.
 

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O Pedrouzo / Santiago de Compostela

Distancia: 20 km

Albergues: Monte do Gozo (km 15,2) y Santiago de Compostela (km 20).

La etapa huele a meta cumplida por los cuatro costados. Los grupos de peregrinos caminan alegres por las inmediaciones del aeropuerto y las carreteritas de Lavacolla hacia la ermita de San Marcos y el Monte do Gozo, el último hito jacobeo antes de bajar a las calles de la capital gallega y buscar las estrechas rúas de piedra del casco viejo. La enorme escultura plantada en la cima de la montaña en 1993 es lugar de ofrendas, fotos, reflexiones y contemplación, sobre todo hacia la ciudad de Santiago y los relicarios de la catedral que despuntan en la bruma del entramado callejero.

El final de la aventura parece cercano, un simple suspiro, pero queda una larga caminata por la Rúa de San Lázaro, donde está el albergue, y otras avenidas modernas hasta la antigua Porta do Camiño. Y aquí si que desaparecen los dolores y las tristezas, las quejas y los sufrimientos. La Rúa de la Acibechería despierta ilusiones, sentimientos y viejos recuerdos, parece que la vida pasa delante en un instante y “todo” adquiere sentido. Y el Arco del Palacio, discreto en la penumbra donde se dan cita algunos músicos callejeros, destapa al fin la monumentalidad de la plaza del Obradoiro y la fachada de la catedral gallega.
 

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