100 preguntas y respuestas del Camino de Santiago: En el camino

Juanjo Alonso -
100 preguntas y respuestas del Camino de Santiago: En el camino
100 preguntas y respuestas del Camino de Santiago: En el camino

46. ¿Hay algo esencial que no debe faltar en el macuto?

Paciencia, sentido del humor, tolerancia y mucha motivación para superar cualquier tipo de acontecimiento y llegar a Santiago de Compostela en buen estado físico y mental.

47. ¿Qué tamaño de mochila es recomendable?

Por un lado la mochila es la gran amiga del peregrino porque durante el viaje lleva todas las cosas necesarias para llegar a Santiago y al final se convierte en una compañera inseparable con quien conviene llevarse bien. Y al mismo tiempo es la peor enemiga porque no deja de torturar el cuerpo y poner a prueba el ánimo y la motivación para cumplir el desafío jacobeo.

El primer paso es elegir una mochila de tamaño medio y condicionar el equipaje al volumen del macuto, nunca al contrario. Un error de los peregrinos novatos es elegir primero las cosas que piensan llevar y después la bolsa para el transporte. Una mochila con capacidad de 30 litros es suficiente y no es necesario que sea un macuto técnico de alta montaña, todo lo contrario, las mochilas de excursionismo tienen más bolsillos externos, llevan refuerzos específicos y están diseñadas para un uso recreativo, aunque esto no quiere decir que sean de peor calidad o prestaciones.

A primera vista parece poco espacio para “tanto” equipaje, pero siempre hay que tener en cuenta que cuatro o cinco semanas seguidas con un bulto de diez o doce kilos pegado a la espalda puede convertirse en un suplicio y hay que reducir el peso que sea posible. En el mercado existen macutos diseñados específicamente para mujeres, modelos ultraligeros y mochilas de senderismo con diseños anatómicos que se adaptan perfectamente a todo tipo de espaldas. Es importante probar el macuto en la tienda con algo de peso y sentir que se acopla bien al cuerpo.

48. ¿Cómo se puede aligerar el equipaje de la mochila?

Un truco que nunca falla es preparar todas las cosas que se consideran necesarias para un viaje senderista o cicloturista de un mes, absolutamente todas, incluidas cremas, zapatillas de descanso, toallas, sábanas, camisetas, calcetines, más camisetas, más calcetines, ropa de abrigo, ropa de paseo, cacharros para comer y beber, más ropa de abrigo, cosas de aseo, cámara de fotos, linterna para las noches en los albergues, el botiquín, el móvil, la navaja multiusos, el libro favorito…y el resto de objetos y vestuario que puede hacer falta “por si acaso”.

Y cuando todo está preparado para organizar la mochila se eliminan las cosas que no son imprescindibles y cualquier objeto que se puede obtener por el camino. Hay que dejar exclusivamente lo esencial. La finalidad del viaje es llegar a pie o pedaleando a Santiago de Compostela. Insistimos, el Camino de Santiago no es una prueba de resistencia física ni una competición deportiva.

La primera prueba del desafío jacobeo es diferenciar entre esencial y aconsejable y descubrir trucos para reducir unos gramos el peso y volumen del macuto. El bulto más grande y pesado es siempre la ropa, y por tanto el que mejor se puede reducir, pero lleva incomodidad y trabajo. Los peregrinos experimentados llevan solamente un repuesto de primera y segunda capa, incluida la ropa interior, y lavan cada día las prendas por la tarde en los albergues o los hoteles.

Otra opción es olvidar las recomendaciones y consejos de otros peregrinos y meter en la mochila todas las cosas que pueden ser necesarias. Las dos o tres primeras etapas el cuerpo está fuerte y soporta bien el peso pero después aparecen los dolores y llega el momento de aligerar equipaje. En este momento su puede hacer un paquete con las cosas que no son esenciales y se envía a casa por correo.

49. ¿Hace falta llevar brújula o GPS?

Una de las principales preocupaciones de muchos peregrinos es la señalización de la ruta y la posibilidad de perderse. La brújula o el GPS son convenientes en rutas de senderismo que discurren en parajes naturales y se necesitan mapas cartográficos y conocimientos básicos de orientación.

El Camino Francés, el Camino del Norte, la Ruta de la Plata y el resto de caminos jacobeos “oficiales” están señalizados con las universales flechas amarillas y los hitos específicos de la concha compostelana. Los hitos o mojones cambian de modelo y estilo en cada provincia. En algunos lugares son de madera, otros son de piedra o están escritos en la lengua de cada comunidad autónoma, pero todos tienen la concha jacobea y llevan la dirección de Santiago de Compostela. En algunas páginas de internet se puede descargar el track de las etapas de los itinerarios principales del Camino de Santiago.

50. ¿Es adecuado un ritmo lento y relajado o mejor rápido para terminar antes las etapas, aunque sea más cansado?

El Camino de Santiago es un viaje pausado y sereno, un camino para recorrer sin prisa y empaparse bien con las sensaciones, curiosidades y evocaciones que surgen constantemente a cada paso. En muchas ocasiones los estímulos salen de la propia capacidad personal para generar emociones en situaciones que aparentemente son insignificantes o no tendrían sentido en la rutina cotidiana, pero durante un viaje intenso y duradero, de pura convivencia y superación personal, el punto de vista sobre ritmos y velocidades es completamente subjetivo.

Algunos peregrinos no pueden evitar salir de los albergues al alba y caminar a toda prisa para llegar los primeros al siguiente refugio jacobeo. Creen que la velocidad es la única forma de asegurar una plaza para dormir, pero en realidad llevan la competitividad en el alma y necesitan moverse rápido para disfrutar del ambiente y del resto de las cosas de la vida. Llegar antes les proporciona una extraña satisfacción personal aunque tengan que sacrificar paisajes, encuentros, sabores y otros estímulos y curiosidades que saltan constantemente en la vera del Camino.

Es cuestión de carácter y actitud. Y en el extremo contrario están las personas que disfrutan mirando dos veces cada horizonte, charlando con la gente de los pueblos y aprovechando cada instante del viaje porque saben que cualquier viaje es único e irrepetible. La clave es que cada persona sepa adaptar el ritmo de las etapas a su carácter para convertir el viaje jacobeo en una experiencia inolvidable.

51. ¿Hay que llevar mucha agua?

Los senderistas con experiencia saben que la deshidratación provoca complicaciones muy serias y en muchas ocasiones lesiones irreversibles que pueden llevar al abandono de la ruta. Y simplemente por no beber suficiente agua, incluso fuera de las sofocantes temperaturas de verano. El ejercicio físico requiere un consumo extra de agua y líquidos para mantener bien hidratados los tendones y regular la respiración y el ritmo cardiovascular.

En rutas de varios días es fundamental una hidratación adecuada para que las articulaciones resistan el esfuerzo prolongado. Una buena precaución es llenar siempre la cantimplora antes de salir de las poblaciones y en todas las fuentes porque nunca se sabe dónde estará la siguiente. En algunos tramos a pie del Camino del Sureste, la Ruta de la Lana o la Vía de la Plata pueden pasar varias horas sin pasar por una fuente y en verano hay que llevar encima doble ración de agua.

52. ¿Qué cantidad de líquido hay que beber en una etapa habitual?

Depende de la ruta, el clima, el ritmo, la distancia y el tipo de metabolismo de cada persona. Los deportistas habituados al senderismo, o sencillamente al esfuerzo físico de cualquier tipo, necesitan menos líquidos que las personas sedentarias, aunque por costumbre suelen beber bastante más.

En el consumo de líquidos no hay que ser reservados. El exceso de agua favorece la eliminación de toxinas por la transpiración, hidrata el organismo y mantiene el vigor corporal. Y la deshidratación es la causa de la mayor parte de las lesiones peregrinas. En rutas al aire libre con pocos aseos públicos muchas mujeres beben menos agua de la necesaria porque después tienen problemas para “evacuar” los líquidos, y al final acumulan sobrecargas musculares, fatiga y tensión en las articulaciones que pueden desencadenar una lesión.

Una recomendación es estar pendientes de la distancia a la siguiente población y aprovechar para beber bastante unos kilómetros antes de llegar. De cualquier manera hay que buscar algún truco personal para evitar la deshidratación.

53. ¿Se puede comprar comida en todas las etapas?

Las flechas amarillas de los “caminos” de Santiago siguen las rutas comerciales usadas por los viajeros, pastores y mercaderes de todos los tiempos y buscan el paso por las poblaciones y la seguridad de territorios habitados. Todas las etapas del Camino de Santiago, salvo un par de jornadas en las solitarias dehesas extremeñas de la Ruta de la Plata, pasan por poblaciones con tiendas de comestibles, bares o restaurantes y se puede comprar comida sin problemas.

54. ¿Hay que comer más cantidad de lo habitual durante las etapas?

En realidad hay que cambiar muy poco los hábitos de comidas y tampoco hay que aumentar el consumo de calorías pensando que se puede sufrir un desfallecimiento por el esfuerzo físico. Con un ritmo de paseo saludable y sereno, sin elevar demasiado las pulsaciones y parando de vez en cuando para evitar sobrecargas, se puede mantener más o menos la misma dieta diaria con ciertas precauciones para aprovechar mejor la energía que proporcionan los alimentos.

Las comidas tienen que ser ligeras y aprovechar los momentos de descanso, que deben ser cortos y numerosos, mucho mejor que hacer una sola parada prolongada. Y no hay que esperar a que la sangre vaya al estómago para iniciar la digestión. Conviene volver al ritmo de marcha enseguida para que el flujo sanguíneo siga en las piernas. Es recomendable aumentar el consumo de frutas por el suplemento extra de vitaminas y azúcar.

55. ¿Hay que llevar algún complemento alimenticio?

En las principales localidades del Camino de Santiago hay tiendas de comestibles, fruterías, bares y restaurantes que permiten llevar una dieta saludable y equilibrada, sin necesidad de tomar ningún complemento extra.

En las temporadas de verano y los apretones fuertes de calor conviene tomar bebidas isotónicas con sales minerales. También se pueden llevar las sales en sobres y añadir una dosis al agua de vez en cuando. Los excitantes como la cafeína, taurina o teína son recomendables para estimular el organismo en algún momento y se pueden tomar sobre la marcha.

56. ¿Qué lesiones son habituales en los caminantes?

Los principales problemas llegan por los pies. Las ampollas son las lesiones más frecuentes de los senderistas y cuando no se curan bien impiden caminar correctamente, desencadenando una sucesión de complicaciones articulares que son un auténtico infierno peregrino.

Las ampollas pueden aparecer por diferentes motivos. Una causa es una mala ventilación del calzado, el exceso de sudor cuece la piel del pie y cuando se nota dolor ya ha salido la ampolla. Otro motivo es una talla equivocada. Una bota o zapatilla pequeña favorece la aparición de ampollas por la presión y una talla grande por el rozamiento al moverse el pie dentro del calzado.

La falta de higiene también produce ampollas. En jornadas de verano, cuando las temperaturas son muy altas, hay que descalzarse en las paradas y aprovechar las fuentes para lavar los pies y refrescar el calzado. Y por último, una causa importante de la aparición de ampollas es la falta de entrenamiento. Antes de iniciar el viaje hay que salir a menudo de caminata con el mismo calzado y calcetines que se van a usar después en la ruta compostelana. Es el único modo de endurecer el pie y acostumbrar a las articulaciones de los dedos y el tobillo para el esfuerzo que van a realizar.

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57. ¿Y en los cicloturistas?

Las posaderas, el cuello y los ojos son las partes que deben cuidar los cicloturistas. El rozamiento diario y necesario con el sillín puede provocar irritaciones en la piel de los glúteos. La primera recomendación es llevar dos culotes nuevos al viaje y usar uno cada día, y por supuesto lavar el otro al final de cada etapa. La clave es salir cada día con un culote limpio y fresco.

Las propiedades antibacterianas y las mejores prestaciones de comodidad y protección de los culotes están al cien por cien los primeros días de uso, durante unos cuantos lavados, después la badana se acartona y es inevitable sufrir algún tipo de irritación al final de una buena jornada cicloturista. En el equipo del cicloperegrino no puede falta una buena crema hidratante. Las mejores son las cremas que se usan para los bebés.

Las bicicletas de montaña con una geometría cañera están diseñadas para ir rápido durante poco tiempo. En un viaje cicloturista hay jornadas de pedaleo muy largas y suelen provocar dolores en las cervicales y la zona lumbar a pesar de ajustar la potencia y el manillar. El mejor modo de suavizar la tensión es hacer paradas y estirar la espalada y el cuello antes de almacenar demasiada sobrecarga. Las gafas de sol o de protección en días nublados son esenciales para impedir una lesión provocada por las radiaciones solares o un insecto.

58. ¿Cómo se puede aliviar el peso del macuto durante la marcha?

Las jornadas senderistas del Camino de Santiago son largas y es importante mantener un ritmo y aptitud de marcha armónica y estable. Durante la travesía hay que evitar las posturas forzadas o incorrectas. Un error habitual es caminar inclinado hacia delante para contrarrestar el bulto de la mochila y se deja caer la mayor parte del peso sobre la zona lumbar. Hay que intentar ajustar todo lo posible las hombreras de la mochila para andar erguido y mantener estable y firme la columna.

59. ¿Qué estiramientos son los mejores para relajarse y recuperar el tono muscular al final de las etapas?

Una buena costumbre es parar cada hora o noventa minutos a estirar las zonas del cuerpo sobrecargadas donde se acumula mayor tensión. Mientras se coge agua en una fuente, en una parada para comprar alimentos, en la puerta de los albergues mientras ponen el sello en la credencial…cualquier momento es bueno para hacer unos giros de cadera, unas rotaciones de hombros y cuello, unas bajadas de espalada a intentar tocar las puntas de los pies o colgarse de un columpio en un parque o en la rama de un árbol.

La finalidad es estirar la musculatura retraída y eliminar presión de las articulaciones. Al final de cada etapa hay que repetir los mismos movimientos pero en intervalos mucho mayores y relajados, acompañados de una respiración pausada, y dejar que el cuerpo “hable” y reclame las zonas que necesitan mayor tiempo y atención. Es un momento muy particular de conexión entre el cuerpo y la mente.

60. ¿Cómo se curan las ampollas?

Una ampolla es una herida y el primer paso es limpiar bien la zona con un antiséptico y aplicar un desinfectante. Nunca hay que pinchar la piel ni sacar el líquido si todavía está dentro. El mejor remedio es aplicar un apósito especial, tipo Compeed por ejemplo, y mientras se pueda dejar al aire el pie. Los primeros días hay que estar muy pendientes de los pies, descalzarse a menudo para revisar el estado de la piel y poner un apósito en cuanto aparezca el mínimo síntoma de ampolla o proteger la zona irritada con esparadrapo.

61. ¿Cómo se pueden evitar las ampollas?

La prevención es el mejor remedio para intentar evitar la aparición de las temidas ampollas peregrinas. En primer lugar hay que usar calcetines técnicos de buena calidad, transpirables, de la talla adecuada y llevarlos siempre limpios. En días de mucho calor o cuando la etapa sigue caminos polvorientos conviene usar dos pares en la misma jornada. Y en segundo lugar hay que cuidar mucho la elección del calzado de marcha.

No dejaremos de insistir en que se debe probar bien la zapatilla o la bota elegida unas semanas antes, comprobar la transpiración, la talla y la comodidad en todo tipo de terrenos, tanto en subidas como en bajadas. Hay que asegurarse que las puntas de los dedos del pie no sufren molestias en bajadas pronunciadas. Una norma general en el momento de comprar el calzado de senderismo es que si hay dudas sobre la talla porque “parece que roza algo el dedo”, significa que se debe elegir una talla mayor. Una buena costumbre es darse vaselina o crema hidratante en los pies después de la ducha para mantener fresca y flexible la piel. Y si es posible elegir una crema especial para pies.

62. ¿Es fácil mantener una higiene adecuada?

La calidad de la higiene y los cuidados físicos son una actitud personal. Los “caminos” de Santiago ofrecen suficientes servicios en cada etapa para que cada peregrino pueda cuidar su cuerpo adecuadamente desde un punto de vista senderista y cicloturista.

En los albergues hay duchas y lavaderos comunitarios y algunas personas pueden tener ciertos reparos en el momento de compartir momentos de intimidad en lugares públicos, pero la convivencia es un aspecto muy particular y llamativo del Camino de Santiago, tal vez uno de los que más cautiva a la gente de recorre cualquiera de las rutas jacobeas.

En algunos albergues las duchas y los aseos son mixtos, no distinguen hombres de mujeres, se puede terminar de repente el agua caliente o descubrimos que la toalla está en la litera nada más aclararnos el jabón y hay varios peregrinos desconocidos esperando. Y el lavadero es un espacio común donde todos lavan y tienden la ropa, mostrando gustos, caprichos y manías.

El Camino de Santiago obliga a ser tolerante y esforzarse un poco por encima de lo habitual para mantener una higiene correcta y salir con la camiseta limpia cada mañana. Durante unas semanas hay que olvidar las comodidades de casa y buscar nuevas emociones en las situaciones curiosas e imprevisibles que surgen cada día.

63. ¿Qué distancia media tienen las etapas?

Para hacer el Camino Francés, la Ruta de la Plata o el Camino del Norte en un mes hay que caminar una media diaria de 25/28 kilómetros, sin contar los días de descanso.

64. ¿Hay que llevar el macuto siempre a cuestas?

Cuando no hay vehículo de asistencia no queda más remedio. El concurrido Camino Francés es una ruta muy particular en varios aspectos y uno de ellos es que los peregrinos pueden disponer de taxi-macuto en algunas etapas, especialmente en las provincias de León, Lugo y La Coruña. En los albergues proporcionan los teléfonos de personas que tienen furgonetas y se dedican a llevar las mochilas de los peregrinos hasta el final de la etapa de cada día. El servicio es oficial desde hace varios años y aunque no entra en la ética tradicional del espíritu jacobeo se usa bastante. Los taxi-macuto suelen merodear por el trazado del recorrido cerca de los peregrinos y también existe la posibilidad de pedir el servicio en cualquier momento de la jornada.

65. ¿Hay restaurantes especiales para peregrinos?

El auge del Camino de Santiago en los últimos años ha favorecido la aparición de nuevos albergues, restaurantes, hoteles y todo tipo de servicios dirigidos al peregrino compostelano. No existe un tipo de restaurante especial para peregrinos pero uno de los principales reclamos es el “menú del peregrino”, pensado para atraer a los viajeros jacobeos con la idea de que puede ser más barato que un menú habitual.

En algunos restaurantes exigen la credencial para obtener el precio especial por la comida, y realmente hay una diferencia que beneficia a los caminantes. Y también hay establecimientos que ambientados en un juego de picaresca y tradición ofrecen algún detalle de hospitalidad, como un vaso de vino o una ración de algún producto local, y esperan que después los invitados salgan del bar o la tienda con algún souvenir. Los únicos restaurantes reservados para peregrinos son los comedores preparados en los albergues.

66. ¿Cuánto cuesta el menú del peregrino?

Entre 10 y 12 euros, puede variar según el restaurante.

67. ¿Hay transportes públicos para volver a casa desde Santiago?

Si haces el Camino a pie es muy cómodo volver porque Santiago es una ciudad bien comunicada con el resto de España y hay facilidad para viajar en avión y autocar a otras regiones. En tren pueden ser necesarios varios enlaces para llegar a diferentes puntos de la Península.

En bicicleta es más complicado porque la bici siempre es un estorbo cuando uno se baja de ella. Y si después del viaje apetece pasear tranquilamente por la ciudad, pasar un día de fiesta turística, o incluso alargar el viaje unos días de playita en la costa, una buena opción es enviar la bicicleta a casa por paquetería.

En la Oficina de Acogida suelen estar los trabajadores de las empresas que se dedican a enviar las bicis de los peregrinos o los teléfonos. Ellos se encargan de meter la bici y las alforjas en una caja y la envían a cualquier punto de España. El precio medio son 50 € por bici. Es la opción más cómoda y recomendable. En autobús cobran un suplemento por bici de 6 € por un largo recorrido y suelen poner un límite de número de bicis. En tren cama permiten dos bicis bien empaquetadas en el departamento.

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