Miradores de Ordesa

Uno de los paisajes de montaña más bellos de los Pirineos
Juanjo Alonso -
Miradores de Ordesa
FOTOS. Mikael Helsing

Montañas de leyenda entre seductoras selvas de hayas y abetos, cumbres con historia adornadas con cascadas de ensueño, senderos sugerentes colgados en abismos de piedra. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo Aragonés, es un paisaje de culto, un territorio de montaña realmente hermoso, único y seductor, y este mes lo contemplamos a vista de pájaro.

Los valles de Ordesa en otoño adquieren una categoría especial por el esplendor de los matices que toman los bosques mixtos de hayas, abetos y pinos silvestres con las luminosas galerías de las arboladas ribereñas que decoran las orillas de los ríos y los torrentes, una mezcla de colores y ambientes que provocan todo tipo de sensaciones. Este otoño hemos viajado a Ordesa, a pie y en bici, para visitar algunos de los miradores que ofrecen las mejores panorámicas de los paisajes forestales del parque nacional, coronados siempre por las esbeltas y exclusivas geografías calcáreas de torres, mallos, cilindros, cascos, picos, brechas y circos que constituyen uno de los paisajes de montaña más bellos de los Pirineos.

Miradores de las Cutas

Situación: sierra de las Cutas, en el valle del río Arazas. Punto de partida y llegada: Torla. Altitud: Mirador de Calcilarruego, 1.950 m / Mirador del Rey, 2.170 m / Miradores del Molar, 2.000 m Distancia: 17,6 km Desnivel positivo: 960 m Cartografía: Alpina 1:40.000 Ordesa y Monte Perdido.

Miradores de Ordesa

Miradores de las Cutas

El pintoresco y animado pueblo montañés de Torla es la puerta de entrada a la cuenca alta del río Ara y al popular valle del río Arazas, un paisaje soberbio en otoño plagado de bosques de colores y enormes paredones de dolomía desplomada y desafiante, torres de bloques cúbicos que parecen cabalgar unos sobre otros hasta las lejanas cornisas calcáreas de las altas cumbres. Los miradores colgados en la Cresta de Diazas y el borde de la sierra de las Cutas ofrecen una panorámica extraordinaria del sector principal del parque nacional, una magnífica exposición de las arquitecturas geológicas y del gran cañón de Ordesa. El recorrido propuesto para alcanzar los miradores es una ruta circular desde Torla por las selvas de hayas y abetos del Camino de Turieto y el primer tramo de la Senda de los Cazadores, hasta el Mirador de Calcilarruego, saltando después la Cresta de Diazas para volver a Torla por el sendero de pequeño recorrido PR-HU 129.

El inicio del camino está en la salida de Torla hacia el Puente de los Navarros, después del túnel. El sendero tiene los hitos del PR-HU 129 Miradores d’O Molar y baja al puente de la Glera por los prados de siega. La senda de herradura marcada con los galones blancos y amarillos sube hacia los miradores por la ermita de Santa Ana y es el camino de vuelta. La ruta sigue las marcas del GR-15.2 por la pista de montaña, pasa el camping y en la primera curva continúa de frente por la vereda que lleva al valle de Ordesa. En la confluencia del Arazas y el Ara aparece un desvío a la izquierda hacia Bujaruelo. El camino recorre un espectacular hayedo mezclado con pino silvestre y abeto hasta la Pradera de Ordesa. En el puente del Arazas comienza una dura subida por la Senda de los Cazadores, con tramos realmente empinados al final. Unos 300 metros antes del Mirador de Calcilarruego sale el desvío que sube a los miradores de Diazas por unas gleras empinadas muy expuestas cuando están mojadas. La senda dibuja varias zetas y entra en una estrecha repisa que faldea el muro final hasta una brecha que facilita el acceso a los prados del cordal. Antes de la travesía aparece un “atajo” por una cadena instalada en una placa rocosa que sube directa a la base de la Punta Acuta por unos precipicios de vértigo.

El camino sube a la cuerda, visita primero el aéreo Mirador del Rey, colgado sobre el abismo del valle de Ordesa, baja a la pista de montaña que comunica Torla y Nerín y visita los Miradores del Molar, instalados en la Cresta de Diazas. El itinerario de bajada a Torla sigue los hitos del PR-HU 129 que sale de los miradores y desciende por la sierra del Balcón atajando algunas horquillas de la pista de montaña. Las marcas pasan por las praderas de la ermita de Santa Ana y bajan al puente de la Glera antes de concluir en las calles de Torla.

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Mirador del Tozal del Mallo

Situación: macizo de Mondarruego, en el valle del río Arazas. Punto de partida y llegada: Pradera de Ordesa. Altitud: 2.250 m Distancia: 10,4 km (ida y vuelta). Desnivel positivo: 970 m Cartografía: Alpina 1:40.000 Ordesa y Monte Perdido.

Miradores de Ordesa

Mirador del Tozal del Mallo

El Tozal del Mallo es una pieza esencial en el museo geológico y ambiental del valle de Ordesa, un altar de relicarios de piedra que desafían todas las leyes de la verticalidad, territorio de aventura para escaladores y espléndido mirador natural sobre la gran cuenca glaciar del río Arazas y sus grandiosas arquitecturas calcáreas. El principio del recorrido, hasta el Circo de Carriata, coincide con el inicio de varios itinerarios clásicos en el sector occidental del parque nacional. La ruta sale del aparcamiento de la Pradera de Ordesa dirección Torla, pasa el Centro de Interpretación, instalado en la antigua Casa Oliván, y a los cinco minutos aparece a la derecha el emboscado sendero del Circo de Carriata-Tozal del Mallo.

La subida comienza suave en el bosque de hayas y abetos y poco a poco aumenta el desnivel, hasta que sale del arbolado y aparece el desvío de la Faja Racún hacia la derecha, un bonito sendero que lleva al Circo de Cotatuero por los pies de los grandes cíclopes de piedra. El camino pasa el arroyo que canaliza la escorrentía del anfiteatro glaciar de Carriata y emprende la ascensión por las clavijas de Salarons, dividas en dos tramos bien protegidos y bastante sencillos sin vértigo, pero exigen precaución, elasticidad y confianza para evitar resbalones. El sendero también ofrece la posibilidad de subir sin necesidad de tocar los hierros rodeando el muro de las clavijas por la derecha, un poco más largo y también con una zona rocosa que requiere mucha atención. En cualquier caso ambos caminos salvan el escalón del circo y se juntan de nuevo en el límite superior de una amplia pradera empinada camino de la Faja de las Flores, los Llanos de Salarons, los Gabietos, el Taillón, la Brecha y otros territorios de la alta montaña de Ordesa. Antes de unirse sale una senda a la izquierda por la Faja de Mondarruego que lleva al collado abierto entre la afilada cumbre del Tozal del Mallo y la Punta Escuzana. La ascensión es suave y en unos minutos surge el inmenso espectáculo del valle del Arazas poblado de bosques, cascadas, cumbres y torreones calcáreos superpuestos en la sugerente estratificación característica de los relieves de Ordesa, una naturaleza única y universal.

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Mirador del Mondoto

Situación: macizo del Mondoto, en el Cañón de Añisclo. Punto de partida y llegada: Nerín. Altitud: 1.950 m Distancia: 16,5 km Desnivel positivo: 830 m Cartografía: Alpina 1:40.000 Ordesa y Monte Perdido.

Miradores de Ordesa

Mirador del Mondoto

El río Bellos fluye entre las cadenas montañosas de las Tres Sorores y las Tres Marías, como se conocen coloquialmente las cimas del macizo de Monte Perdido, y construye el reino salvaje de agua, roca y vegetación del Cañón de Añisclo, uno de los cuatro grandes valles integrados en el espacio protegido del parque nacional, junto a los valles de Puértolas, Pineta y Arazas. El interior de la garganta en otoño es un repertorio de colores y sensaciones, un mundo insólito de hayedos, abetales, cascadas, torrentes y paredes que buscan alturas invisibles entre las copas de los árboles. Y todavía es más fascinante ascender al borde los precipicios y contemplar el hermoso espectáculo del Cañón de Añisclo sumergido en la brecha del Bellos con las grandes cimas de Ordesa alrededor. Uno de los mejores miradores de Añisclo es la cima del Mondoto, a 1.957 m de altitud. El sendero comienza en la pista que sale de Nerín a Torla por el Cuello Arenas, a la altura de la barrera que corta el paso del tráfico. El itinerario está indicado con un cartel del parque Mondoto- Cuello Arenas y después con hitos de piedras.

La ladera occidental del Mondoto está poblada principalmente por una densa cubierta de matas de boj y cojín de monja o asiento de pastor, un matorral espinoso habitual en las serranías deforestadas de ambiente mediterráneo, un contraste sorprendente con el exuberante esplendor forestal del interior del cañón del Bellos. El sendero sigue un trazado claro y a los veinte minutos sale por la izquierda la senda de subida al Cuello Arenas, que es el camino de vuelta. El sendero mantiene el rumbo y la pendiente por terreno pedregoso hasta la entrada del Plano de la Balsa o Collado de la Estiva, donde sale por la derecha la sendita que sube a la cima del Mondoto, un mirador natural colgado en el borde de los acantilados del Cañón de Añisclo. El descenso sigue el mismo camino de subida hasta la Plana de la Balsa y surge la opción de volver al aparcamiento directamente o rodear el macizo de La Estiva por el este, disfrutando del magnífico panorama de la alta montaña de Ordesa. La senda recorre las repisas de la Plana Viñuales hasta las planicies de la Mallata Sasé, donde está la estación de esquí de fondo en invierno, y llega al Cuello Arenas. El tramo final de la ruta baja por la pista de montaña, pasa el barranco de la Fueba y se desvía a la izquierda por un sendero paralelo a la pista que lleva directamente al aparcamiento de la barrera y el pueblo de Nerín.

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Miradores de Escuaín

Situación: Garganta de Escuaín, en el valle de Puértolas. Punto de partida y llegada: Escuaín. Altitud: 1.200 m Miradores de Escuaín. 1.350 m Miradores de Revilla. Distancia: 15,8 km. Desnivel positivo: 610 m. Cartografía: Alpina 1:40.000 Ordesa y Monte Perdido.

Miradores de Ordesa

Miradores de Escuaín

Escuaín y Revilla son dos pequeñas aldeas rurales de casitas de piedra plantadas una enfrente de otra en el borde de los acantilados del barranco del río Yaga, en el tramo más intacto y salvaje, conocido como Garganta de Escuaín. Los promotores turísticos han aprovechado la panorámica situación de los caseríos para instalar varios miradores en el borde de los acantilados, cerca de las dos poblaciones, con buenos accesos y vistas fantásticas. Ambas rutas son independientes, están señalizadas y se pueden realizar en una hora cada una.

Nosotros proponemos un itinerario circular que rodea completamente el cañón del Yaga y visita los dos grupos de miradores. El recorrido recorre primero los Miradores de Escuaín, partiendo del puesto de información, y sale de la aldea por la carretera hasta la curva del barranco de la Fuente, donde suele caer una cascada. Nada más pasar el salto de agua gira a la izquierda por una senda indicada con un cartel de Revilla que baja al cauce del río Yaga, deja el sendero GR-15 a la derecha y salta el torrente por unos bloques para salvar el barranco de Consusa y subir el barranco de Bucherbata hasta la carretera de Revilla, donde gira a la izquierda hacia la aldea. En la curva anterior al caserío sale por la izquierda el camino de los Miradores de Revilla, indicada con carteles. El sendero sigue el filo del cañón, pasa por el desvío de la ermita de San Lorenzo y termina en los miradores, instalados sobre el desfiladero del barrando de Angonés. En el camino hay paneles interpretativos, uno de ellos asegura que este territorio es uno de los mejores de Europa para observar quebrantahuesos. La ruta vuelve desde los miradores unos metros hasta un desvío y sube a un camino que sale del pueblo hacia Foratarruego, girar a la izquierda, pasar el puente del Angonés y seguir las indicaciones del Puente de los Mallos y Escuaín. Atención a los carteles y los desvíos. El sendero pasa varios barrancos a media ladera por encima de la Garganta de Escuaín y atraviesa el espectacular Puente de los Pollos, debajo del hermoso Circo de Gurrundué, cambiando de vertiente y orientación. La ruta recorre las bordas ganaderas de Valles Altas hacia la pista que baja a Escuaín y antes deconectar con el carril, en el interior del hayedo, sale a la izquierda la senda de la Faja Cazcarra, sin señalizar pero evidente y peligrosa, una variante atrevida para llegar a Escuaín por las entrañas más salvajes de la garganta con tramos de vértigo y zonas escarpadas. El paso más expuesto es un resalte de roca antes de llegar al pueblo que tiene una cadena para asegurar la progresión. La opción normal es seguir las señales del sendero por la pista de montaña hasta Escuaín.

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