Dosmiles de Guadarrama, una "colección" imprescindible

Una completa guía con las joyas de cada macizo.
Juanjo Alonso -
Dosmiles de Guadarrama, una "colección" imprescindible
Dosmiles de Guadarrama, una "colección" imprescindible

La sierra de Guadarrama contiene unas cincuenta cumbres principales que sobrepasan dos mil metros de altitud y otros veinte picos secundarios, prominencias meritorias o cimas satélites de algún vértice destacado que también superan la sugerente altura geográfica de dos mil metros, la primera frontera geográfica donde comienza el territorio de montaña en el Sistema Central. Las especies forestales asociadas con los recursos ganaderos, ambientales o tradicionales de los pueblos serranos sufren una marcada transformación por encima de dos mil metros. Las extensas dehesas de robles, los interminables pinares, sabinares, acebedas, encinares o los selectos bosquecillos de tejos y abedules que sobreviven en varios rincones del alto Lozoya y el valle de Canencia dejan las cumbres solitarias con sus esculturas de viejos granitos y circos glaciares.

Los dosmiles de Guadarrama muestran un rostro bravo y alpino. Y también hermoso. La nieve otorga una belleza singular a cada uno de los macizos y surgen infinidad de ascensiones blancas por canales, corredores, crestas y cordales. El tipo de relieve morfológico de la sierra insinúa las ascensiones montañeras haciendo magníficas travesías por las cuerdas principales, que es un modo clásico y habitual de hacer montañismo en las geografías de Guadarrama, aprovechando el recorrido para visitar varias cimas. Cuerda Larga, Mujer Muerta, Montes Carpetanos o los riscos y crestas del macizo de Peñalara son itinerarios esenciales en la historia montañera del último parque nacional declarado en España.

Macizo de los Reajos
Detallar las rutas de cada una de las cumbres de dos mil metros de altitud no resultaría efectivo en el espacio de este artículo. Y por otra parte tampoco es funcional ascender una a una cuando se pueden hacer varias cimas en una travesía dentro del mismo macizo, dependiendo siempre del nivel físico y técnico, la distancia y la climatología. Un buen plan para intentar la “colección imprescindible” de dosmiles guadarrameños es reunir los principales picos en bloques geográficos, sin atender a los nombres o distribuciones demasiado académicas o científicas, simplemente buscando la posibilidad de hacer buen montañismo invernal pisando el mayor número posible de cimas.

El macizo de los Rejos reúne las cumbres más altas de los Montes Carpetanos, donde fusionan relieves la sierra de Guadarrama y Somosierra. El punto de partida es el puerto de Navafría por la pista Horizontal. Hay que pasar la fuente de piedra del arroyo del Chorro y subir por el corta fuego del pico Lomo Gordo (2.079 m), el dosmil más oriental de la sierra. Las viejas rodadas de la cuerda llevan hasta la lagunita del collado que separa el Reajo Alto (2.105 m) de la Peña del Buitre (2.105 m) y siguen por la cuerda. El vértice geodésico está en el Reajo Alto, alejado del camino. La vereda del cordal pasa cerca del Reajo Capón (2.090 m) y desciende hasta el puerto de Navafría.

Macizo del Nevero
Es el soberbio bloque geográfico que emerge del valle del Lozoya entre los puertos de Navafría y de Malagosto, donde aparecen los primeros reflejos de circos glaciares que continúan hacia el oeste y alcanzan la mayor expresión y desarrollo en el macizo de Peñalara. El Nevero (2.209 m) es el dosmil principal, con un acceso directo desde el puerto de Navafría por la cuerda, pasando el Alto del Puerto (2.094 m) y una cota de 2.165 metros antes del collado donde nace el arroyo del Hornillo. El Nevero es un mirador de lujo del valle del Lozoya, Cuerda Larga, los Altos del Hontanar y parte de la Sierra Norte.

La vertiente norte de la sierra mantiene la altitud y sujeta varios dosmiles fuera de la cuerda principal antes de caer hacia la campiña segoviana. El Cerro Negro (2.087 m), Cerro Malo (2.076 m), Cerro Pelado (2.057 m) y Regajo Hondo (2.078 m), con sus colinas satélites forman el gran hombro del macizo en la cara norte, cubiertas de pastizales alpinos y matorral de alta montaña. Los dosmiles más vistosos están en la cuerda, coronando los nichos glaciares de Hoyo Porrinoso, Hoyo Borrascoso y Hoyo Cerrado, aunque la mejor expresión del glaciarismo en el macizo está en los Hoyos de Pinilla, al pie del Nevero.

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Macizo del Reventón
Llamamos Reventón al inusual grupo de cimas y cordales que construyen el eslabón geográfico entre el collado de las Calderuelas y el Puerto de los Neveros o collado de Quebrantaherraduras, una línea clara y esbelta de cumbres poco frecuentadas por la larga distancia de las aproximaciones. El lugar de partida en la vertiente segoviana es San Ildefonso, por la ruta de la fuente del Infante, un lugar entrañable para los montañeros guadarrameños. Y en el valle del Lozoya es el pueblo de Rascafría, por la bonita vereda de la dehesa de Los Horcajuelos, el Carro del Diablo y el camino del Puerto del Reventón. En el histórico collado hay que elegir uno de los dos grupos de dosmiles que surgen a cada lado del paso. El sector nororiental tiene las cumbres principales del Reventón (2.079 m), el Alto del Cancho (2.042 m) y La Flecha (2.077 m), después de salvar el profundo collado de la Flecha por sendas de ganado. El descenso al collado de las Calderuelas es mucho mejor.

El grupo suroccidental del macizo es bastante más amable y concurrido, pasa por el panorámico Alto del Morete (2.133 m), el Alto de los Poyales (2.074 m) y el Alto de los Neveros (2.136 m), por los antiguos pozos de nieve que estaban en la umbría del puerto. El descenso hacia San Ildefonso sigue el barranco de la Chorranca y recorre los magníficos pinares de Valsaín, una madera con Denominación de Origen. La bajada hacia Rascafría no tiene una senda definida, primero busca el nicho glaciar de la laguna del Operante y continúa por el barranco de la Laguna de los Pájaros hasta que conecta con el GR-10 hacia Rascafría por los bosques de la Angostura.

Macizo de Peñalara
Es la gran arquitectura geológica y emblemática de la sierra de Guadarrama, tiene la cumbre de mayor altitud y los circos glaciares más hermosos y mejor definidos que expresan la obra de los hielos cuaternarios en estas montañas. Y en invierno ofrece un escenario deportivo excelente para ascensiones de corredores, canales y esquí de travesía. La ruta esencial para visitar los anfiteatros glaciares y las principales cimas de dos mil metros sale del puerto de los Cotos por el camino de la laguna Grande. En la entrada del circo, donde hay un puente de madera, hay que seguir las indicaciones de la laguna de los Pájaros, pasando por Cinco Lagunas y la laguna de Claveles. En invierno las lagunas suelen estar heladas y ofrecen una estampa mágica.

En el inmenso balcón natural del circo de los Pájaros comienza la ascensión de la cuerda, primero el Risco de los Pájaros (2.258 m), donde pueden comenzar las dificultades técnicas en algunos muros de hielo cuando el frío es intenso, después la cresta del Risco de Claveles (2.387 m), realmente peligrosa en malas condiciones, aunque se puede evitar con cuidado por la cara norte, y finalmente el Peñalara (2.428 m), el techo de Guadarrama. En el descenso están las cumbres gemelas de Hermana Mayor (2.285 m) y Hermana Menor (2.268 m), muy sencillas. Y descolgada del cordal principal Peña Citores (2.182 m), otro dosmil imprescindible.

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Macizo de Cuerda Larga
Llega el momento de afrontar una de las travesías clásicas y fundamentales de la sierra. En invierno los ventisqueros y las cumbres están cargados de nieve y realizar Cuerda Larga ida y vuelta en una jornada es una hazaña deportiva para elegidos. El planteamiento habitual es usar dos vehículos y hacer el recorrido lineal, entre los puertos de Navacerrada y de la Morcuera, disfrutando de diez notorias cumbres que superan los dos mil metros de altitud en esta grandiosa extremidad geográfica de la sierra de Guadarrama.

La larga subida desde el puerto de Navacerrada hasta el Alto de las Guarramillas (2.258 m), la popular Bola del Mundo, pasa antes por la cota de Dos Castillas (2.179 m), disimulada por las instalaciones de un remonte de la estación de esquí. En Valdemartín (2.278 m) también llegan perchas de la estación de Valdesquí. El paso por las dos moles de Cabeza de Hierro Menor (2.374 m) y Cabeza de Hierro Mayor (2.381 m) es un momento emocionante de la travesía. El siguiente sector por la Loma del Pandasco (2.243 m) hasta Asómate de Hoyos (2.240 m) es pura satisfacción, un cordal extenso, sencillo, amable y panorámico. Los riscos de Peñas Linderas (2.135 m) están fuera de la cuerda, hay que bajar desde Asómate de Hoyos y volver de nuevo al eje de la sierra, atajando algo por el ventisquero del Ratón al collado de Pedro de los Lobos. El laberinto rocoso del Alto de Bailanderos (2.135 m) pone un toque alpino en el recorrido, que termina en La Najarra (2.110 m), un cierre espléndido de una travesía imprescindible.

Macizo de Maliciosa
La Maliciosa (2.225 m)
, la Montaña Maldita de otros tiempos, es un gran macizo montañoso con dos vertientes muy distintas. La cara norte es una amplia ladera uniforme y acogedora, con una de las mejores palas esquiables de la sierra cuando la nieve cubre adecuadamente los piornales serranos. Y la cara sur es un perfecto escenario alpino de granito en miniatura, condensa canales, corredores, espolones, crestas, vías de escalada y cascadas de hielo cuando las condiciones son propicias. No ha sido intencionado mostrar una sola montaña en un apartado particular para dar mayor protagonismo a esta cumbre, pero se encuentra fuera del eje principal y las mejores ascensiones salen de los aparcamientos de La Barranca o del pueblo de Mataelpino por el barranco de la Gargantilla, donde están las aproximaciones a las líneas de subida más comprometidas y técnicas.

En invierno una ruta magnífica para encontrar el alma de esta soberbia cima guadarrameña es el Tubo de Todos, no tiene excesivo compromiso técnico, aunque requiere experiencia en el manejo de piolets y crampones. Y siempre están la ruta normal de la cara sur desde La Barranca y el camino que sale de la fuente de la Campanilla por el collado del Piornal. En el descenso hay que pasar por El Peñotillo o Maliciosa Baja (2.125 m) para completar los dosmiles del macizo.

Macizo de Siete Picos
La hilera de singulares curiosidades petrificadas que conecta los puertos de Navacerrada y de la Fuenfría se denomina Siete Picos (2.138 m) porque desde lejos, en cualquier vertiente de la sierra, destacan siete escarpadas formaciones de granitos amontonados como la espina de piedra de un colosal mastodonte geológico. El vértice geodésico, y por tanto la cumbre principal, es el “pico uno”, la cima oriental, y poco a poco pierden altitud hasta el “pico siete”, llamado Majalasna (1.934 m), ligeramente alejado de sus hermanos y el único que no alcanza nuestra altura imprescindible en esta ocasión.

La aproximación sale del puerto de Navacerrada por la pista de esquí de fondo paralela al Camino Schmid y alcanza el collado de la Pradera de Siete Picos, decorada con hermosos pinos gigantes. La ruta sube por el cordal, sale del pinar y aparece el primer pico. La subida hasta el vértice puede resultar complicada con hielo sin material de escalada, al menos una cuerda para asegurar el destrepe. Los siguientes cinco picos son también dosmiles pero el sendero de la cuerda no pasa exactamente por las cimas, incluso algunas son complicadas de encontrar entre tanto laberinto de rocas caballeras, pasadizos y bloques de granito. La travesía termina en el collado Ventoso y la vuelta por el Camino Schmid, pintado con puntos amarillos.

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Macizo de la Fuenfría
El valle de la Fuenfría es el nacimiento del río Guadarrama, una de las cuencas fluviales más importantes en la provincia de Madrid. Y también acoge el paraje de Las Dehesas, uno de los rincones más populares de la sierra y del parque nacional, paso de civilizaciones desde hace siglos, encuentro de culturas, ciencias y pensamientos, paraíso de montañeros y santuario de la naturaleza. En los montes del occidente guadarrameño las cumbres pierden altitud pero siguen mostrando fortaleza geográfica y emergen de los valles como osadas pirámides de granitos vivos y despiadados.

En este sector está el llamativo Montón de Trigo (2.155 m) y sus compañeros el Cerro Minguete (2.026 m) y la Peña Bercial (2.002 m). Entre los tres cierran el manantial de los Ojos del Río Moros en las umbrías de la cara oeste, un rincón donde podrían habitar perfectamente lobos, brujas y duendes. Y en la cuerda principal, entrando por el collado de Marichiva, está la espléndida cumbre de la Peña del Águila (2.008 m) custodiando el collado de Cerromalejo, paso histórico entre el alto Guadarrama y el valle del río Moros.

Macizo de la Mujer Muerta
La tradición popular de los pueblos serranos narra varias leyendas que hablan de enamoramientos, hermosas doncellas, caballeros celosos y disputas ente granjeros y pastores. El resultado siempre es el fallecimiento de una joven y la aparición inmediata de la silueta de una mujer dormida o muerta en las cumbres de la sierra después de una terrible tormenta. En realidad no hace falta poner mucha imaginación para ver la silueta de un cuerpo femenino recostado sobre las cimas serranas cuando se contemplan desde la vertiente segoviana.

La cabeza, el pecho y los pies de la popular Mujer Muerta de Guadarrama son las cumbres de La Pinareja (2.197 m), la Peña del Oso (2.192 m) y el Pasapán (2.005 m). La aproximación de esta solitaria y aislada travesía montañera sale desde el valle del río Moros en un larga subida por los bosques de pino silvestre del valle del Espinar hasta el puerto de Pasapán. El cordal de la “mujer de piedra” termina en el collado de Tirobarra y la ruta desciende por las canteras de Río Moros hasta los caminos forestales del valle.

Macizo de La Pedriza de Manzanares
La Pedriza es un lugar de culto entre los escenarios creados por la naturaleza en la sierra de Guadarrama. Ninguna cumbre o risco de este extraordinario jardín de rocas esculpidas alcanza la cota imprescindible de dos mil metros de altitud salvo Las Torres (2.009 m), el canchal más lejano de todo el recinto, casi en las fronteras de Cuerda Larga. Y además requiere técnicas de escalada. En cualquier caso es merecedor de estar incluido en la lista porque forma parte de ella. El paraje es un espacio lunar, parece extraído de otro mundo, y la marcha de aproximación un paseo incomparable por el corazón de la Pedriza Posterior.

En nuestra particular selección de dosmiles de Guadarrama no están todos los que son, ni hemos pretendido hacer una clasificación exactamente científica, que ya existe en otros lugares, sencillamente establecemos unas pautas y damos ideas para facilitar el acercamiento al grandioso reino de las cumbres de la sierra de Guadarrama en invierno. Y que cada uno diseñe su propio camino. La estación es larga y las montañas siempre estarán en el mismo sitio. El espíritu de aventura no es desafiar a los límites de la naturaleza, es desafiar los propios límites de cada uno.

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