Vía Ferrata de Montpellier-le-Vieux

Vía ferrata al sur de Francia, en Montpellier le Vieux
Alejandra Ribas -
Vía Ferrata de Montpellier-le-Vieux
Vía Ferrata de Montpellier-le-Vieux

Al Sur de Francia, en el departamento de Lozère, encontramos una sorprendente vía ferrata, única en el país por su trayectoria: empieza descendiendo hasta una profundidad bajo tierra de 55 metros, para después ascender a la cumbre a 850 m. Una montaña rusa natural que te invitamos descubrir.

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A 260 km de la frontera española encontramos una delas regiones menos pobladas de Francia, Lozère, unlugar totalmente alejado de las multitudes, donde loque más destaca es el universo de rocas moldeandogran parte de la región, donde sus extrañas formashacen de la vía ferrata un deporte idóneo parasumergirnos en un paisaje extraño y emocionante. Dentro del parque natural de Montpellier-le-vieux, nos espera la que se considera la única vía ferrata del país en la que nos sumergimos a 55 metros en las profundidades del terreno, para luego elevarnos a 850 metros, hasta la zona más alta de la montaña, y por la que en el transcurso de la ruta, podremos disfrutar de cinco tirolinas, entre la que se encuentra una interminable y emocionante de 200 metros de recorrido.

Esta vía ferrata es de dificultad media, aunque en algunos tramos nos da la opción de poder escoger una alternativa más fácil, pudiendo seguir con el recorrido. Existe una vía de escape al principio del trayecto, antes de las tirolinas, por la que en menos de 20 minutos podemos llegar a la entrada del parque. El recorrido está señalizado y tiene un buen equipamiento de varios agarres y grapas, proporcionándonos una sensación de gran seguridad, el tiempo en la que se suele realizar es de unas 3 horas.

Esta ferrata es idónea para quienes se inician en este deporte, del que no se necesita tener experiencia en escalada, ya que son rutas verticales equipadas con todo tipo de material: pasamanos, cable de seguridad, grapas, etc. que nos facilitarán la progresión del recorrido. Aunque el nivel de esta vía no es de las fáciles, tampoco es lo extremadamente difícil para quienes realizan una actividad deportiva habitual, eso sí, requiere tener una buena resistencia para superar algunos tramos en los que necesitamos de nuestra fuerza física. Si en algún momento no podemos superar los tramos verticales más complicados, en la mayoría de ellos existe una opción más fácil, pudiendo recuperar las fuerzas para el siguiente. Tenemos la opción de realizarla acompañados de un guía (el precio por persona es de 20 €, e incluye todo el equipo.)o por libre, pudiéndose alquilar todo el material. Aunque si es nuestra primera vez, recomendamos realizarla junto a un guía del parque.

Gracias a la cantidad de tirolinas y tan variadas en distancias, de un total de cinco, de 20,30, 50, 80 y 200 metros, esta vía es realmente divertida, al mismo tiempo que sorprendente por todos los rincones y paisajes que nos brinda esta parte del Causse Negro, por las que se ven extraordinarios peñascos de formas singulares, propios de esta zona.

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¡LISTOS PARA FERRATEAR!

Una vez equipados con nuestros arneses junto con los mosquetones de seguridad, polea para el descenso de tirolinas y casco con frontal, necesario para la primera etapa de la ruta, nos dirigimos hasta la caseta de información del parque, allí nos espera nuestro guía Serge, uno de los pioneros de esta vía ferrata, que durante los años ha ido abriendo diferentes vías para ampliar el recorrido y poder ir comunicando las cimas, enmarcando diferentes tirolinas, la última de 200 metros inaugurada en verano de 2011. Empezamos con una caminata de 15 minutos hasta lo que será el inicio de la ferrata y una de las zonas más impresionantes del itinerario. Entre la vegetación, Serge nos conduce hacia una enorme cavidad que desciende bajo nuestro pies, la cual no parece tener mayor dificultad que ir avanzando por un lateral de la pared, entre ladeados escalones que se van sumergiendo hacia el interior, eso sí, asegurándonos con nuestros arneses a la barra lateral que emerge de la pared, ya que el suelo está húmedo y hay riesgo de resbalar. A menos de 50 metros, la cavidad se estrecha, hasta convertirse en un agujero de dimensiones reducidas, aunque suficiente para poder introducirnos y ascender entre la oscuridad. En este punto es necesario nuestro frontal incorporado al casco, ya que será el único punto de luz que tendremos como referencia en el interior.

También es aquí cuando empezamos a notar el grado de dificultad, los peldaños de hierro sujetos a la roca, van desfilando de manera irregular, por diferentes inclinaciones en la pared; ello hace que por un momento dependamos de la fuerza de nuestros brazos y nos mantengamos en balanceo hasta acceder al siguiente peldaño, desviado hacia el interior de la cavidad. Una vez que nuestros pies hayan localizado el punto de soporte en la roca, podremos ir bajando por la escalinata de hierro hasta tocar suelo.

Empezamos a notar un ligero descenso de las temperaturas, y nuestras pupilas empiezan a adaptarse a la poca luz que se filtra. Con nuestras linternas podemos ver la amplitud de la “caverna”, aunque lo más interesante esta sobre nuestras cabezas, un conjunto de estalagmitas, y estalactitas rodean toda la bóveda, acompañadas de pequeños e inmóviles murciélagos sujetos a las rocas.  Decidimos seguir, y ahora toca el ascenso, volvemos a poner a prueba nuestra fuerza física, y a medio tramo de subir los peldaños, nos vemos obligados a impulsarnos con un ligero salto, para agarrarnos al siguiente escalón, y demostrar nuestra agilidad para incorporar los pies en el siguiente apoyo.

Llegamos al exterior, y en este tramo encontramos dos vertientes de diferente dificultad, por el mismo camino del lateral de la montaña que hemos bajado hasta la entrada de la cueva, o seguir por la vía más pronunciada y que requiere algo más de esfuerzo. Nosotros optamos por la segunda opción. Empezamos asegurándonos, y lentamente uno detrás de otro, vamos subiendo hasta llegar a un reborde de la pared, donde nos da la opción de descansar, para después seguir por la ladera de la roca, en este tramo nos valdremos del cableado de sujeción para agarrarnos e ir avanzando lateralmente unos metros hasta llegar a nuestra primera tirolina de 20 metros.

Tras una breve explicación de Serge, de cómo armar nuestra polea al equipamiento del cable de la tirolina, y orientarnos sobre la correcta posición para nuestro deslizamiento, se despide de nosotros por unos instantes para empezar su trayectoria por el cableado, y esperarnos al otro lado. Superado el primer tramo aéreo, nos situamos en una pequeña colina, por la que seguiremos el recorrido por diferentes puntos de la cornisa, donde serán habituales los pequeños descensos entre paredes verticales, para después ascender hasta las rocas salientes de los collados, donde nos esperaran el resto de tirolinas, aunque el momento más esperado es la última de 200 metros, todo un aliciente para sobrecargarnos de adrenalina, donde al inicio del interminable cableado, nos invade una sensación de euforia e impaciencia por recorrer durante 25 segundos un trayecto que parece interminable, y del cual nos da tiempo para dar un vistazo rápido, al impresionante paisajes que se encuentra a nuestros pies. Terminado el recorrido, y asegurados al otro lado de la colina, la ferrata termina, ahora toca recorrer a pie el camino de vuelta, un trayecto de unos 20 minutos, por donde bajaremos por caminos con algunas pendientes pronunciadas, pero sin ningún tipo de dificultad. 

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GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR
La mejor opción es en coche, desde la Jonquera, hay unos 300 km, dirección Perpignan, Narbonne, Beziers, Lodève y llegar a Millau donde cogeremos la carretera D991, dirección Pont de Cureplat, seguidamente la D110 dirección Chaus de Montpellier le Vieux.

ALOJAMIENTOS
Lozère es una de las regiones menos habitadas de Francia, también una de las favoritas para los turistas aficionados a los deportes de montaña, ello ha hecho que en la mayoría de pueblos podamos encontrar habitaciones de huéspedes, casas rurales y pequeños hoteles rurales. Os recomendamos el Hotel Family (Meyrueis), un acogedor hotel familiar, donde proporcionan todo tipo de información de la región, y donde no podéis dejar de probar los desayunos y comidas siendo abundantes con productos típicos del lugar.

GASTRONOMÍA
Ya de por sí, Francia es la cuna de la gastronomía, a ello hay que añadirle que en esta zona los restaurantes están comprometidos con potenciar en todos sus platos los productos locales y frescos. Os recomiendo el Restaurante Manoir de Montesquoi (La Malène) www. manoir-montesquiou.com, los precios son moderados, pero la calidad es alta. No dejéis de probéis alguna de las más variadas tortillas (omelette) que tienen en la carta, sin palabras…

INFORMACIÓN TURÍSTICA
En la web de Languedoc-Roussillon y de turismo de Lozère podréis encontrar información de la región.

PARQUE NATURAL DE MONTPELLIERLE-VIEUX
Montpelliier-le-Vieux es un parque natural abierto desde marzo a noviembre, de 9,30 h a 17,30 h, y de julio a agosto de 9,00 a 19,00 h. El precio de la entrada es de 5,70 €. http://montpellierlevieux.com. Dentro del parque se pueden realizar diversas actividades y visitas, entre las que se encuentra la sorprendente Gruta “Aven Armand”, donde se accede con un funicular a 100 metros bajo tierra, y donde podremos ver la estalagmita más grande del mundo conocida hasta la fecha de 30 metros

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