Dolomitas: las mejores rutas

TEXTO Y FOTOS: David Munilla -
Dolomitas: las mejores rutas
Dolomitas: las mejores rutas

La red de senderos de Dolomitas supera cualquier expectativa. Hay rutas de montaña, exigentes, largas, circulares, familiares, botánicas, y hasta verticales, las famosas ferratas, originarias de estas montañas y que se cuentan por docenas.

FOTO PORTADA: Lars Sschneider

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El jardín de roca de los Alpes

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p>A pesar de que el Mont Blanc, la cumbre mítica de los Alpes tenga también su cara italiana y existan otros gigantes en el país como el Monte Rosa de los que sentirse orgulloso, los italianos reconocen que sus montañas del alma son los Dolomitas. Esta cadena montañosa enclavada en los Alpes orientales a sólo 160 kilómetros al norte de Venecia, es un agolpamiento de moles, agujas y puntas prácticamente único en el mundo. Por un lado por su escarpado paisaje, caracterizado por profundos valles repletos de bosques coronados por espigas y torres de roca caliza, agolpadas aquí de modo espectacular, y por otro por la naturaleza única de su formación: su roca, la dolomía, el sello que dio nombre a sus montañas. El honor se debe al naturalista francés Déodat de Dolomieu, que en 1795, envió a analizar una muestra de la roca a un geólogo suizo, quien corroboró la extrañeza del mineral, bautizándolo como Dolomía, en reconocimiento a Dolomieu. Posteriormente fueron los ingleses, viajeros montañeros del XVIII quienes comenzaron a utilizar el nombre de las Dolomitas para referirse a estas montañas.

Desde entonces este jardín de piedra alpino, ha sido un escenario de montaña y escalada de excepción para el alpinismo italiano y mundial, con la roca como principal protagonista. Aquí, todo lo que se eleva es muy vertical, imponente, cortado a plomo, con la sensación de serlo aún más por la separación entre montañas. Cada pared es una torre aislada que emerge e impresiona. Algo que siempre ha producido fascinación especial para escaladores y visitantes. Ver cómo esas murallas ciclópeas aisladas se elevan cientos de metros desde los valles es todo un espectáculo y algo difícil de encontrar en otro lugar del planeta. Otro fenómeno, al parecer exclusivo de estas montañas, es lo que en Dolomitas se conoce como la enrosadira, un fulgor rosado producido en muchas de las paredes rocosas al alba y al atardecer, cuando el sol las ilumina con baja intensidad. Esta mágica coloración óptica parece estar motivada por el elevado contenido de magnesio de su caliza, y es uno de los fenómenos más perseguidos por los fotógrafos de montaña, además de un espectáculo para los turistas que no se debe dejar de ver.

Pero Dolomitas es más, en sus 6.500 kilómetros cuadrados, los valles, cada uno, tienen un significado especial, con pueblos de enorme belleza, algunos con casas tradicionales de madera con torres de iglesias de cuento, castillos del medievo, las pequeñas iglesias del piedemonte, los antiguos hospicios medievales del Val Cordevole, las granjas alpinas: las malgas. El macizo tiene más de seiscientos lagos alpinos, cascadas y profundos desfiladeros; su rica flora alcanza las 1.400 especies y fue uno de los motivos científicos para declararse Parque Nacional. A este espacio protegido que alberga el corazón de estas montañas se le suman los parques naturales de Braies, Dolomiti Sesto y Fánes-Sénes por el norte, además de los parques de Panevéggio y Friulane por el oeste y este respectivamente, que suman desbordante naturaleza y una belleza que ha llegado muy intacta hasta nuestros días, en parte por la inaccesibilidad de sus montañas. En reconocimiento, las Dolomitas son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2009.

El jardín de roca de los Alpes

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LAS MEJORES RUTAS

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p>La red de senderos de Dolomitas supera cualquier expectativa. Hay rutas de montaña, exigentes, largas, circulares, familiares, botánicas, y hasta verticales, las famosas ferratas, originarias de estas montañas y que se cuentan por docenas. Lo mejor es que la mayoría de senderos están reseñados con un patrón común en lo que respecta a horarios y sobre todo a dificultades, dando pistas por el terreno en el que se mueven. Elegir uno u otro tan sólo depende del lugar que queramos visitar. Hay grandes rutas como la Alta Ruta 1 y 2 que suman más de 300 kilómetros por lo más granado de Dolomitas, y que ofrecen el modo más efectivo de conocer mucho de una tacada. Sin embargo precisan de muchos días. Por otro lado hay senderos menores que recorren etapas de estas travesías y que son un modo ágil de descubrir los principales macizos dolomíticos como Sella (3.152 m), Brenta (3.173 m), Tofane (3.243 m) o Marmolada (3.342 m), donde se sitúa su pico más alto. Nuestra selección pasa por visitar algunas de las montañas más emblemáticas de este rincón alpino italiano.

LAS MEJORES RUTAS

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La Marmolada: Viel del Pan

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p>Inicio: Puerto de montaña del Passo Pordoi (2.239 m)
Final: Lago Fedaia (2.044 m)
Desnivel +: 163 m
Desnivel –: 388 m
Tiempo: 2 horas.

El camino parte detrás de los bares que flanquean el mítico puerto de montaña al que se accede tras las 33 curvas más famosas del ciclismo de carretera. El sendero (601) sube a una pequeña ermita y después a un refugio (Fredarola) situado justo en el límite de un cordal que ofrece unas impresionantes vistas de la cara noreste de la Marmolada. Esta ruta, que en ladino (lengua de los Dolomitas) significa “el camino del pan”, por ser el tradicional sendero que los arrieros seguían para llevar el grano del Passo Pordoi al Passo Fedàia, es un aperitivo perfecto para ponerse a tono con las marchas de montaña y para ver a la perfección el glaciar suspendido que se pega al gigante de las Dolomitas. Es el único glaciar que existe en Dolomitas y en uno de los pocos en los que se esquía en esas circunstancias. Todo el itinerario, repleto de flores de montaña, discurre por una cómoda senda a media ladera hasta llegar al refugio Viel del Pan (2.432m) extraordinario balcón sobre el valle. Desde aquí lo que resta hasta la carretera que accede al lago artificial de Fedaia es una larga bajada con estupendas vistas. El verdadero Lago Fedaia, con sus aguas esmeraldas se encuentra un poco más adelante (pasando los túneles). El regreso se puede hacer en autobús. La parada se encuentra justo en frente de donde abandonamos el sendero.

La Marmolada: Viel del Pan

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El Catinaccio: Giro del Catinaccio

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p>Inicio: Vigo di Fassa o Pera di Fassa
Final: Vigo di Fassa o Pera di Fassa
Desnivel+: 800 m
Desnivel-: 800 m
Tiempo: 3 horas (ida y vuelta). Sin paradas.

Ese itinerario permite alcanzar buena parte de los refugios del macizo del Catinaccio y admirar las famosas Torres del Vaiolet. El punto real del comienzo del recorrido es el refugio Gardeccia (1.950 m), al que se puede llegar con el teleférico del Catinaccio desde Vigo di Fassa. Este sube hasta el Refugio Ciampedie (2.000 m), que tiene una senda sin apenas desnivel hasta el Refugio Gardeccia. La otra opción es subir con los autobuses que conectan -cada 30 minutos- Pera di Fassa con el Refugio Gardeccia. Detrás del refugio parte la senda (546) que traza zetas muy cerradas hasta llegar al pequeño Refugio Preuss (2.243 m) a los pies del inmenso muro del Catinaccio y pasa por sus laderas de grava. A su lado el Refugio Vaiolet. Hasta aquí 1 hora de subida que nos sitúa en el vestíbulo de la "Porte Neigre". La senda a seguir es la 584, que parte detrás del refugio de Vaiolet y que al poco se bifurca por la izquierda (542) por una gravera de zetas pronunciadas, peldaños rocosos, un caos de roca por el que deberemos seguir las marcas rojas, y un cable acerado que ayuda a la subida hasta alcanzar un plató que cruza el barranco del Gartl. Más adelante otro cable ayuda a subir un gran contrafuerte permitiendo al camino continuar la subida por un terreno completamente rocoso. La senda toma forma más adelante para alcanzar el Refugio Re Alberto I (2.621 m) engullido por las Torres del Vaiolet (2.813 m). Desde aquí unos 100 metros de desnivel separan al Refugio Passo Satner (2.750 m), un mirador de excepción sobre el Valle de Ega y Bolzano. La ruta de regreso es la misma, aunque puede hacerse por el Passo Coronelle, dando una pequeña vuelta que entronca con el refugio Cartinaccio.
 

El Catinaccio: Giro del Catinaccio

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Cimas di Lavaredo: Ronda de las tres cimas

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p>Inicio: Refugio Auronzo (2.320 m)
Final: Aparcamiento.
Desnivel+: 150 m
Desnivel-: 120 m
Tiempo: 3 horas sin paradas.

Las Tres cimas di Lavaredo son el símbolo de las Dolomitas por excelencia, camisetas, postales y casi cualquier folleto incorporan la impresionante imagen de este trío de enormes agujas que se elevan libres al cielo casi 600 metros. Su ruta circular no exige demasiado esfuerzo, y una parte de su recorrido es con diferencia la ruta más popular y transitada del Parque Natural de Dolomitas di Sesto, tanto que en verano puede romper los esquemas a más de uno. Sin embargo no te puedes perder estas estrellas de roca. La ruta es un sendero circular que puede realizarse en cualquier sentido. Lo mejor es partir por encima del Refugio Auronzo (2.320 m) visible a la perfección desde el aparcamiento, hacia el este. La ancha pista bordea las cimas di Lavaredo por el sur y conecta una pequeña ermita y un mirador natural, junto a un monumento a los caídos desde el que se domina todo el profundo valle de Marzon con Auronzo de Cadore al fondo, junto al lago. Con una ligera subida se alcanza el refugio Lavaredo y en apenas 15 minutos más damos con la Forcella di Lavaredo, que abre paso a la vertiente norte. Al fondo se puede ver el Refugio Antonio Locatelli o Dreizinnenhütte (2.405 m), inaugurado en 1885. Está bajo la Torre de Toblin (2.617 m) un punto estratégico para la I Guerra Mundial. Detrás el Gruppo Rocca dei Baranci o Haunold (2.966 m), la frontera natural con Austria, lo que se conoce como el Tirol. La pista baja y deja que la cara norte de las tres cimas -que en realidad son cinco- vaya apareciendo cada vez más imponente. La mejor vista de La Cima Piccola (2.857 m), la Cima Grande (2.998 m) y la cima Oeste (2.973 m) se tiene desde las terrazas naturales de roca caliza sobre las que se asienta el refugio Locatelli. Detrás dos hermosos lagos, que en realidad es uno el Laghi dei Pianni, con toda suerte de flores alpinas, donde se refleja el Monte Paterno, cuyas entrañas son recorridas por una de las ferratas más populares de Dolomitas, por su fácil acceso, y por la historia bélica que trasciende de ellas. Desde el refugio toca una gran bajada por zetas pronunciadas hasta el valle y su posterior subida-la peor- hasta el col de la Forcellina, donde se encuentra un pequeño refugio más a la usanza montañera. La última subida es la forcella de Col di Mezzo, desde la que desaparecen las Tres Cimas y se admiran los valles que se abren hacia Cortina con el grupo del Cadini a la izquierda y el Cristalo a nuestra derecha.

Cimas di Lavaredo: Ronda de las tres cimas

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Monte Pelmo: Giro del Pelmo

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p>Inicio: Staulanza (1.766 m)
Final: Aparcamiento bajo el Passo Staulanza (1.700)
Desnivel+: 685 m
Desnivel-: 600 m
Tiempo: 6 horas sin paradas.

De entre las más altas cimas dolomíticas, la primera en ser conquistada por el hombre fue la del Pelmo. Este coloso de 3.168 m fue ascendido en 1857 por Sir John Ball, primer presidente del British Alpine Club (el club alpino más antiguo del mundo). El sendero se inicia desde la misma carretera, por la ruta (472) que sube a los refugios Città di Fiume, y nuestra primera etapa, el Venezia (ramal de la derecha). Las primeras rampas se ocultan por un bosque de píceas y alerces que se abren a 1.900 m para mostrarnos la Civetta al otro lado del valle y las faldas rocosas del Pelmetto, la hermana menor del Pelmo, al que vamos a dar toda la vuelta. Un poco más adelante se aprecia la brecha “la Fessura” que separa el Pelmetto (2.990 m) del Pelmo (3.168 m). En el horizonte las torres del grupo del Bosconero. Una subida nos deja en el refugio Venezia (1.946 m). Hasta aquí se emplean algo más de dos horas. La vista es impresionante, destacando hacia el este la pirámide del Antelao (3.264 m) y a su izquierda, la gran pared rocosa del Sorapis. El giro del Pelmo continúa subiendo la gran pedrera que se desparrama desde las paredes verticales. Son 500 metros de desnivel, algo más de una hora, hasta alcanzar la Forcella Val d´Arcia (2.476 m), justo la que permite asomarse a la vertiente norte. El tramo que se acerca a la base del Torreón di Forca Rossa es el más complicado y está asegurado con un cable. La ruta 480 accede hasta el refugio Citta di Fiume (1.918 m) hacia el noreste por la Forcella Forada (1.977m) que es el recorrido original, sin embargo, a 2.300 m en un canalón, existe la posibilidad de escape por un camino que desciende hasta el punto de partida. El inconveniente es que prácticamente todo el tramo pasa por una pedrera inestable. Hasta el refugio por el collado de Forada se emplea hora y media y en poco más 40 minutos, por pista con un tramo final de agradable bosque, se llega hasta la explanada aparcamiento, desde la que se sale a la carretera. Tres curvas más arriba está Staulanza.

Monte Pelmo: Giro del Pelmo

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La Croda di Lago: Entre valles

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p>Inicio: Aparcamiento a 2km de Passo Staulanza (1700).
Final: San Vito di Cadore.
Desnivel+: 595 m
Desnivel-: 1.000 m
Tiempo: 6´30 horas sin paradas.

El sendero de la Croda era el camino tradicional que los habitantes del valle de Zoldo Alto tenían que realizar para ir a Cortina d´Ampezzo. Es el sendero típico  que conecta dos valles a través de un collado cómodo. El aliciente es que el trazado posee vistas preciosas, es sencillo, a la vez muy montañero y con la excepcional recompensa del valle colgante de Croda di Lago y su laguneta como lugar intermedio. Una pista cubierta (sendero 472) por un buen bosque de alerces, píceas, pinos y abetos acompaña gran parte de la subida al refugio Città di Fiume, el primer escollo a salvar. Desde este, ya en sendero (436) la subida pasa a mayores surcando praderas de montaña con pequeñas florecillas entre las que destacan las Alchemy, usadas por los alquimistas, de ahí su nombre, para preparados; utilizaban las gotas de rocío retenidas en sus hojas. Las vistas precisan de mapa para ir reconociendo a los gigantes de piedra que asoman por todos lados. Impresionantes las del Col de la Puìna (2.028 m) con el Antelao y el macizo del Sorapis. Los restos de una Malga (cabaña de ganado) marcan el comienzo de otra buena subida en zetas hasta el Col de Duro (2.295 m), donde el paisaje se hace más pedregoso y desde donde se puede apreciar los dientes de la Croda da Lago. A nuestra izquierda se abre el valle de Mondevàl, donde se encontró el esqueleto de Cro-Magnon más alto de Europa “el hombre de Mondevàl”. La Forcella Ambrizzola (2.227 m), un poco más adelante, es la que da paso a la vertiente que se asoma a Cortina d´Ampezzo. Una larga bajada llega hasta el refugio Palmieri, a orillas del lago Federa (2.046 m). Hasta aquí algo más de 3 horas. La Croda di Lago, que significa literalmente “la cima del lago”, es un lugar precioso que últimamente está sufriendo la presión de poderse acceder con taxi de montaña desde Cortina por un turismo de tipo convencional. El descenso hasta el fondo del valle depara 1.000 metros de desnivel y es mejor acometerlo por el sendero marcado como 457 y  no por la pista por la que transitan los 4x4. La salida se hace a una carreterilla que sube de san Floreano, junto a San Vito di Cadore.

La Croda di Lago: Entre valles

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Lago de Coldai: El hombro de la Civetta

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p>Inicio: Palafavera.
Final: Palafavera.
Desnivel+: 505 (con remonte)
Desnivel-: 800 (sin remonte)
Tiempo: 6´30 horas sin paradas.

El sendero forma parte de la alta vía dolomítica (1), 150 kilómetros desde Braies a Belluno por lo más señalado de estas montañas, y que aquí tiene como invitado de excepción a la cara noroeste de la Civetta, un murallón de 1.200 m de altura y casi kilómetro y medio de longitud, por el que discurren vías de escalada que han contribuido a acrecentar la fama del mundo vertical de Dolomitas. Uno de los míticos de la escalada, el italiano Comici, dio su explicación a por qué se la llama “lechuza“, la traducción de Civetta. Dijo que esta montaña se apoderaba de la voluntad de los alpinistas, ejerciendo una especie de poder hipnótico, como los ojos grandes y redondos de la lechuza que los llamaba a escalar. Frente al camping de Palafavera (1.550 m) parte una pista que remonta hasta la Malga Pioda (especie de granja de altura). Son 300 metros de desnivel por el trazado de pistas de esquí que pueden ahorrarse con un telesilla (Palafavera bar) que nos deja un poco más arriba de este punto, a 1.887 m, en un elevado plató con excepcionales vistas. Desde aquí se divisa a la perfección la Civetta y el gran Monte Pelmo, además de una sucesión de “infinitas”  montañas con el valle de Zoldo a nuestros pies. Si el día está despejado se puede ver la enorme muralla de la cara sur de La Marmolada. Tanto si andamos como si utilizamos el remonte, la ascensión real comienza detrás de la Malga (funciona a modo de refugio). Se trata de la subida al refugio A. Sonino al Coldai (2.132 m), que parece estar colgado del vacío en un lateral del camino. Es la típica estampa de lo que uno se imagina es un refugio de montaña. Hasta aquí emplearemos algo más de una hora por un serpenteante camino que sube unos 300 metros de desnivel con una continua sucesión de zetas e intentos de atajo a cada tramo. Desde el mismo refugio la senda sigue arriba hasta la Forcella, desde la que se divisan cercanas las aguas turquesas del lago Coldai. En diez minutos nos ponemos en su cuna a 2.143 m, justo en el hombro este de la Civetta. A sus pies siempre hay algún nevero y toda la hoya está rodeada de un sinfín de flores como amapolas amarillas, siemprevivas y la genial edelweiss. Hacia la derecha un precipicio engulle al pueblo de Alleghe y su lago y tras las nubes la Marmolada, el grupo Sella o el grupo del Sassolungo y el extenso mar de puntas que se azulan con la lejanía. La ruta sigue originalmente hacia el refugio Tissi, como siguiente parada, pero si hemos elegido esta excursión como corta, retornaremos lo caminado hasta la Malga y descenderemos hasta Palafavera o a Forno di Zoldo si tomamos la senda del bosque, a pocos metros de iniciar la pista.

Lago de Coldai: El hombro de la Civetta

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GUÍA PRÁCTICA

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p>- La principal puerta de entrada a los Dolomitas es la ciudad de Trento. Los aeropuertos más cercanos son los de Verona, a 101 km de Trento, Venecia, a 157 km, o Milán, a 203 km. El ferrocarril comunica las principales ciudades. La línea Trento-Malé realiza paradas en Madonna de Campiglio y otros pueblos del Valle de Sole.

- Con autobús desde Trento Trentino Trasporti hacia Penia/Marmolada; desde Bolzano se sigue con el autobús SAD hacia Vigo di Fassa. Los autobuses de Terravision conectan el aeropuerto de Bergamo - Orio al Serio y el de Verona con Bolzano, Ortisei, Santa Christina y Selva Val Gardena.

- En coche: Es el mejor medio de transporte para visitar los pueblos y valles de los Dolomitas. Acceso a través de la autopista A22 del Brennero saliendo en Egna-Ora, Bolzano Nord o Chiusa in Val Gardena.  Se pueden alquilar coches en los aeropuertos de llegada (mejor que en los destinos donde apenas hay opciones). Desde Trento y Bolzano, las principales ciudades de la región, salen autobuses a todos los rincones. Si se vuela a Venecia, la autovía llega a la puerta sur de Dolomitas (1’15 horas). La entrada al Parque Natural de Sesto (Carretera de subida a Tres Cimas di Lavaredo) está limitada y tiene un peaje de 20 € para turismos y 90 € para autobuses.

- Dónde dormir: Hay camping en prácticamente todos los pueblos y algunos refugios a pie de carreteras que parecen hoteles. Los Garni, originalmente son el concepto de bed & breakfast, pero hay versiones más hoteleras que familiares. Realmente son la mejor opción confort- precio. Ojo a los camping y acomodaciones alrededor de Cortina, muy caro. Todos los refugios de montaña tienen servicio de comidas y no tienen precios caros a excepción de los refrescos, cervezas y helados. Si pensamos pernoctar durante una ruta, no es necesaria una reserva previa.

- Equipo: Es importante saber que Dolomitas posee un clima cambiante y activo en lo que a tormentas se refiere, incluyendo el verano. Es importante informarse de la meteo de cada día y prever la ropa a llevar. Hay precipitaciones de nieve incluso en pleno agosto. El chubasquero y un forro deben ir siempre en la mochila. El mejor calzado son las botas, pues la mayoría de senderos circulan por terreno pedregoso y amigo de esguinces de tobillo. Los bastones son útiles para las rutas largas con fuerte desnivel. Incluir elementos de protección solar.

- Meteo: Importante para planear las excursiones. Cada valle suele tener su servicio de predicción y algunas web cams enlazan con páginas de meteo locales. www.arpaveneto.it/nivometeo, www.meteotrentino.it

- Los móviles tienen cobertura en la práctica totalidad del territorio.

- Mapas y guías: más que guías, lo que abundan buenos son los mapas. Cada valle o macizo dispone de una cartografía a 1:25.000 con toda la red de senderos. Todos los mapas se compran sin problemas en cualquier tienda de pueblo. Las Altas rutas tienen guías específicas sobre ellas que incluyen mapas.

Más información:
ENIT-Organismo Oficial Italiano para el Turismo en España, Tel. 915 670 670. www.enit.it, www.dolomiti.org, www.dolomiti.it, www.trentino.to y www.suedtirol.info.
Servicio de rescate alpino y rescate aéreo (Elisoccorso). Tel. 118. Los refugios tienen teléfonos y prestan ayuda.

La región de los Dolomitas, que forma parte de los Alpes Orientales, se extiende sobre una vasta zona que va desde el Val Sugana a Val Pusteria y desde el valle del Adige al Valle del Piave, ocupa el territorio de tres provincias (Trento, Bolzano y Belluno) a caballo entre el Trentino-Alto Adigio y el Véneto.

Dolomitas es la cuna de las ferratas. Su origen parte de la necesidad militar de poseer rutas rápidas a través de las montañas para sorprender al enemigo. Las primeras se crearon en la primera contienda. Una de las famosas, con tres películas en su haber, por la historia que generó es las del Monte Paterno. Posteriormente las ferratas tomaron el camino deportivo, pero casi exclusivamente en Italia. Hoy su sello se ha extendido como deporte por todo el mundo. Los forofos dicen que como las dolomíticas ningunas.

La leyenda de Laurino, rey de los enanos, da explicación al fenómeno de la enrosadira (al alba y al atardecer las montañas se vuelven de color rosa) que tiene su efecto más marcado en el macizo del Catinaccio, o Rossergatten “jardín de las rosas” en alemán. Cuenta que conjuró su jardín de rosas para que se volvieran de piedra durante el día y la noche y evitar que los hombres las contemplaran. Al olvidar mencionar el amanecer y atardecer, dicen que la sombra de las rosas aparecen en esos momentos para teñirlo todo.

En Dolomitas unas 35.000 personas hablan el ladino, una lengua retorromance, desarrollada aquí por el aislamiento de los valles montañosos. Era hablado en todo el arco alpino de la Retia romana y fue perdiendo terreno frente a las invasiones bárbaras.

GUÍA PRÁCTICA

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