2 rutas alpinas en la Sur del Aneto

Pako Crestas -
2 rutas alpinas en la Sur del Aneto
2 rutas alpinas en la Sur del Aneto

Nuestro colaborador Pako Crestas ha abierto dos goulottes en la vertiente sur del Aneto. Una forma diferente, y más técnica, de ascender una de nuestras cumbres más emblemáticas.

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Ya hacía años que tenía en mente la posibilidad de escalar nuevos itinerarios glaciares en la cara sur del Aneto. Se trata de una vertiente solitaria, la más “desconocida” y menos visitada del gigante de la región.

La escalada de esta vertiente planteaba cierta problemática. Una de ellas era ¿En qué época del año ir? En pleno invierno las distancias se alargan se manera significativa, puesto que la marcha a pie empieza en Senarta; al inicio de la larga pista forestal de acceso al valle de Vallibierna, que acostumbra a estar nevada o helada. Las condiciones de la pared tampoco han de ser buenas en esta época del año, el exceso de nieve en la altura impiden una buena transformación de la misma, a pesar de su orientación sur. Principio de primavera es peligroso por los aludes y el quizás aún mayor exceso de nieve; y tampoco se puede tener garantías de que el hielo de la cascada esté formado. Finales de otoño puede ser buena época: aún no han caído grandes nevadas y las primerizas acostumbran a transformarse bien en altura y quedar la nieve endurecida y enganchada a la pared, pero hay un gran diferencia entre nieve dura endurecida y hielo de fusión, y lo que interesaba para la escalada era el segundo.

La mejor opción, sin duda, es el final de la primavera, en mayo. Entonces la larga pista de Vallibierna ya es practicable para subir en 4x4, las pendientes de aproximación se suben rápidamente a punta de crampón y hay posibilidades de encontrar hielo de fusión en la altura. El problema entonces es encontrar compañero de cordada que se deje “enredar”. El escalador invernal relaciona el hielo a la corta temporada de cascadas en los valles pirenaicos, y la mayoría muestran un total escepticismo ante la posibilidad de escalar en hielo en mayo, cuando en las zonas bajas y en la mayoría de paredes rocosas uno ya va en manga corta. No se tenían referencias de líneas finas de hielo en la sur del Aneto. Casi todo el mundo piensa lo mismo: “si hubiese líneas de hielo en la sur del Aneto, ya estarían divulgadas y se conocerían”, y para más inri la vertiente está muy lejos, comporta una larguísima marcha de aproximación, y hasta que uno no se encuentra a pie de pared no puede responder a la gran incógnita: ¿estarán o no estarán las líneas heladas?

Por suerte este invierno puede coincidir en varias escaladas mixtas con una alpinista excepcional que comparte cien por cien esta curiosidad que yo siento por los lugares lejanos y faltos de divulgación, Eloi Callado. Poco antes escalamos de manera rápida una bonita línea a la pared NE del Vallhibierna, otra apertura de una línea directa y helada de una inusual elegancia. Desde la panorámica cumbre del Pico Culebras disfrutamos de una visión frontal de la vertiente sur del Aneto y no tardamos mucho en acordar donde íbamos a hacer la siguiente incursión. La exploración de la vertiente sur del Aneto que tanto anhelaba realizar estos últimos años, sería una realidad una semana más tarde.

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Mayo tiene sus grandes ventajas: días largos, agradables tardes que invitan a cenar fuera de la tienda, sobre los verdes y florecidos prados de hierba… pero también tiene un gran inconveniente: si deseamos escalar de hielo y nieve tendremos que madrugar de manera excesiva, algo a lo que las personas de sangre mediterránea no nos podremos acostumbrar en varias vidas. A las 2 AM el maldito despertador nos requiere para iniciar la larga jornada “laboral”. Como dos autómatas, con los biorritmos entumecidos, subimos en silencio las largas pendientes situadas sobre el ibón de Llosars, observando cómo, poco a poco, los recortados y aún oscuros cordales, aumentan de dimensión a medida que nos aproximamos a ellos. Por suerte, la recompensa se muestra ante nuestros ojos a la vez que rompe el alba. Estamos bajo la vertiente sur del Aneto y ante nosotros dos finísimas líneas de hielo que rayan esta vertiente vertical, rota y llena de grandes bloques en equilibrio. De hecho la vertiente sur del Aneto ya tiene otras vías, algunas de ellas históricas, como la Lariño, abierta a principios del siglo pasado y que discurre por viras repletas de bloques en dudosamente asentados; y las fáciles canales de Llosars o del Sita, raramente recorridas. La verdad es que fuera de las canales de nieve fáciles situadas en el margen izquierdo, la pared no invita a la escalada en roca. Su aspecto es bastante calamitoso. A pesar de ello hace relativamente poco se abrió una línea de roca directa al Aneto por esta vertiente, y sorprendentemente la calidad de la roca en las zonas verticales resultó ser bastante buena, se trata de la vía “Sur Directa” abierta en agosto de 2006. Las dos líneas de hielo de las goulott es “Petit Crestas” y “Pirena” discurren, respectivamente, a la derecha e izquierda del frontón rocoso de la susodicha directa estival.

Eloi y yo estábamos ahora ante un verdadero regalo a la perseverancia. Dos líneas de hielo de fusión, rectas, efímeras y verticales, que nos debían llevar de manera directa a la cumbre más alta de la cordillera pirenaica. La primera de las goulott es, la que más tarde bautizamos como “Petit Crestas”, fue de ejecución rápida por varios motivos: solo las primeras horas del día son aptas para escalar en hielo cuando la temporada está tan avanzada (estamos en el mes de mayo), Eloi es un escalador excepcional, que se mueve con una soltura y velocidad envidiable, y solo escalando de manera presta podríamos encadenar las dos canales antes de que las temperaturas aumentasen en exceso.

Y así fue, poco más tarde destrepamos la canal Sita que nos situamos a pie de la segunda goulott e, que resulta ser más vertical y difícil que la anterior. A pesar de que aún es pronto, la parábola del sol en mayo hace que enseguida gane altura e ilumine con cálidos rayos la totalidad de las vertientes de las montañas, inclusive las orientadas al norte. Por “suerte” unas brumas matinales, preludio de la más que previsible tormenta eléctrica, empiezan a cubrir paredes y cordales, lo que evita que el sol dé directamente a las frágiles cascadas por las que debemos escalar. No obstante la escalada se muestra muy delicada. Hace calor, la cascada gotea por doquier y parte de ella no deja de ser una fina lastra adosada sobre el granito. Para más tensión a mitad del segundo largo encontramos una columna colgante que no queremos ni mirar. ¡Prohibido tocarla! Eloi escala con extremo cuidado y con una soltura que solo tienen aquellos tocados por el don del buen arte del alpinismo y los largos años de experiencia. Yo me encuentro en una reunión un tanto desprotegida (no había opciones que montarla en un lugar más seguro) y la tensión va creciendo en mi interior, ante la posibilidad de que se desprenda parte de la cascada. Por supuesto no le comento nada a Eloi, él sabe mejor que yo a qué estamos jugando, y cualquier comentario por mi parte tan solo contribuiria a aumentar su tensión, que también es elevada dada la precariedad, dificultad y exposición de la escalada.

Por suerte tomo la previsión de dejarme colgando la mochila de una sola hombrera, por si la misma me debe servir como escudo improvisado (consejo que no enseña ningún manual de alpinismo). Y como si fuese un oscuro preludio de los acontecimientos, un bloque relativamente grande se le desprende a mi compañero cuando ya estaba a punto de concluir el largo. Piedra que se dirigió directamente al emplazamiento de la reunión, ante los gritos de advertencia y la mirada atónita de Eloi. Por suerte me pude medio esconder bajo la mochila, lo que me ayudó a absorber la fuerza principal del impacto. Un buen susto, la mochila rota, la cantimplora abollada y un buen golpe en el pie y en la pierna sin fractura final, fueron las únicas consecuencias de este desagradable incidente. A pesar del mareo inicial y de tener el cuerpo bastante dolorido, Eloi pudo fi nalizar el largo y montar una sólida reunión y yo pude reunirme con él poco más tarde, después de escalar el difícil largo.

Descenso largo, silencioso, contentos por las vías, pero dispersos, pensativos y dubitativos por lo que hubiese podido ser un grave accidente. Yo voy cojeando, Eloi cargado como un mula, lleva el todo el material y las cuerdas. Yo se lo agradezco enormemente, puesto que ya bastante tengo con ir bajando poco a poco con este dolorido cuerpo que me ha quedado. Las nubes ya se han cerrado por completo, caen las primeras gotas y la tormenta ruge cercana por la zona de los picos de Vallibierna. El Aneto queda a nuestra espalda, invisible, impasible, ajeno a nuestros pequeños “triunfos humanos”. Concluimos aquí el breve episodio personal de la ya larga lista de haceres pirenaicos. Estas dos líneas tienen un significado especial para dos enamorados del Pirineo como somos Eloi y yo. Independientemente de la dificultad y la relativamente corta longitud, se trata de las líneas de hielo más altas de la cordillera y que concluyen en el punto más alto. Un bonito, breve y humilde episodio más en la enciclopédica historia del pirineismo. Movidos por cierto romanticismo dedicamos estas fugaces y bonitas líneas a aquello que más queremos, por eso llevan los nombres de “Petit Crestas” y “Pirena”, cuyas respectivas sonrisas de 6 y 5 años nos esperan al volver al hogar, ajenos a los extraños entretenimientos de sus padres.

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Cara sur del Pico Aneto: ficha técnica

Punto de partida: Refugio de Coronas (conocido como la cabaña de pescadores), 1.950 m.

Aproximación: Subimos hacia el Este remontando el valle de Vallibierna siguiendo el GR hasta los planos de la Pleta de Llosars. En este punto abandonamos el GR y subimos por el camino con hitos que nos llevan, en dirección NE hasta el Ibón de Llosars (2.580 m). Seguimos remontando chancales y neveros (dependiendo de la época del año) ganando altura de manera directa y evidente hasta el pie de pared, ya bien visible durante la última fase de la marcha de aproximación. Calcular de 4,30 h a 5 h.

Descenso: El descenso más cómodo es por el Collado y el Valle de Coronas hasta la cabaña de Vallibierna o Refugio de Coronas. Si hemos acampado en el valle de Llosars, tanto en la zona de la Pleta como en la zona del Ibón, lo más cómodo para el descenso será bajar por la propia canal Sita, que tiene instalado dos rápeles de 30 metros. Calcular 3,30 h para el descenso.

Época aconsejable: normalmente los canales pueden ser practicables de noviembre a finales de mayo, principios de junio. No obstante las dos goulottes directas de hielo de fusión tan solo acostumbran a formarse en primavera.

Observaciones: De todas las vertientes escalables que llevan al rey pirenaico, ésta es las más atractiva, si bien no deja de ser relativamente corta, las escaladas tienen un gran ambiente.

Cara sur del Pico Aneto: ficha técnica

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Directa Petit Crestas

Recorrido/dificultad: 250 metros. El primer largo y medio presenta tramos de 70º - 75º y M4. Zona intermedia de 55º - 50º y salida final y directa a la cumbre de 60º - M3.

La ascensión: Eloi Callado y Pako Crestas en mayo de 2011.

Características y condiciones: Directa y atractiva línea que presenta resaltes continuos sobre hielo de fusión y un tramo final mixto fácil con la inigualable elegancia de desembocar directamente a la cumbre del Aneto.

Material útil: Friends variados, tascones, algún pitón corto.

Directa Petit Crestas

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Goulotte Pirena

Recorrido/dificultad: 250 metros, los dos primeros largos mantenidos, media de 70º - 75º, máxima de 85º y M5, luego ya 55º - 50º.

La ascensión: Eloi Callado y Pako Crestas en mayo de 2011.

Características y condiciones: Extraordinaria y excepcional goulotte que presenta la línea de hielo más alta de la cordillera. Toda ella acostumbra a ser una estructura frágil. Atención a la columna en equilibrio del segundo largo y a la calamitosa calidad de la roca en el penúltimo resalte de salida de la goulotte.

Material útil: Pitones variados, friends medianos y pequeños y tres tornillos de hielo cortos.

Goulotte Pirena

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