Tener más de una mochila pequeña en casa puede obedecer a que no nos hayamos desecho de la anterior o a que necesitamos diferentes capacidades y diseños en función de nuestros objetivos ¿pero sabemos cuáles nos ofrecerán mejor resultado?
Más duradera pero igual de ligera
Es un aspecto que suele abordarse poco en los textos divulgativos sobre mochilas de baja capacidad, pero rara vez se aclara que muchos de los modelos ligeros –de 200 a 400 gramos- incluyen un tejido excesivamente fino. Nailon o poliéster de 70 a 300 deniers son muy habituales, agradables al tacto y flexibles (por si queremos comprimirla por ejemplo para un viaje o dentro de otro macuto más grande), pero de limitada duración frente a la abrasión, perforación o desgarro. En pocos años posiblemente la cubeta inferior y los laterales estarán agujereados o rasgados ¡y estos tejidos finos son mayoría en el mercado! Sin embargo existen unos pocos modelos de peso total similar –siempre que hablemos de 400 a 500 gramos- que incorporan tejidos mucho más resistentes, que fluctúan entre los 500 y los 1.250 deniers. La mayoría de las mochilas de medio kilogramo muy robustas y de aspecto minimalista pueden triplicar o cuadruplicar la longevidad de sus competidoras de tejido fino, pesando lo mismo y están consideradas por lo general como mochilas de escalada en pared, pero son perfectamente utilizables para senderismo, viajes o uso diario. Por desgracia, fabricantes y puntos de venta rara vez informan del número de deniers del tejido.
No tan acolchada
Los acolchados de excesivo tamaño, ya sea en superficie o espesor, no garantizan que tu mochila sea más cómoda, pues influye más el diseño de las hombreras+espalda y la densidad de los materiales. Evita mochilas pequeñas muy acolchadas, pues pesan más, tardan en secar y cuesta plegarlas.
¿Están bien cosidas las hombreras?
Sesenta años de la existencia de mochilas de concepción moderna debieran resultar suficientes como para que los consumidores supiéramos que la costura que une la parte superior de la hombrera al cuerpo principal es crítica. Asegúrate tirando suavemente hacia afuera de la hombrera que la costura no se entreabre con facilidad y que en su interior, la costura está realizada con robustez y no descuidadamente o con pocas puntadas.
Si puedes, vuélvela del revés
Darle la vuelta a una mochila, siempre que sea un modelo flexible y no tengas que forzarla, te permite examinar la calidad del cosido interior y los remates. Si los bordes de unión de tejidos no están rematados con una cinta (conocida como vivo) o sólo tiene una pasada la costura, te durará poco tu compra, sobre todo si excedes los 3-4 kilogramos de carga. Aprovecha para leer la etiqueta de composición –preferible poliamida a poliéster- y el país de fabricación, pues Europa y Estados Unidos ofrecen a menudo mejor producto que los asiáticos.
La calidad no depende siempre del precio
Existen mochilas para senderismo desde precios irrisorios (estamos hablando de 10 a 15 euros), pero aunque lógicamente nos generarán desconfianza, tampoco gastarse 100 o 130 euros nos garantiza que conseguiremos el modelo más cómodo o duradero. Hay mochilas de 60 o 70 euros confeccionadas por fabricantes muy prestigiosos que te ofrecen un producto mejor diseñado y más longevo que opciones que duplican el precio.
Prueba con mochilas de otros deportes
Si no te convencen las mochilas de montaña que has usado, prueba con las de otros deportes: versiones para trail running, bicicleta, alpinismo o para viajar te pueden sorprender en tus excursiones por sus prestaciones y comodidad.
Cremalleras demasiado finas
Una parte importante de las mochilas pequeñas mueren primero por tener cremalleras demasiado finas, que a veces además sobrecargamos. Las cremalleras más utilizadas son flexibles y fáciles de abrir/cerrar, pero no son las más longevas; suelen ir asociadas a la numeración 3, 4 o 5, que informa del ancho del diente de la cremallera. Si tu mochila tiene una abertura frontal con largas pero finas cremalleras quizá no te dure más de 2 o 3 años. Las mejores son de una espiral de nailon con una numeración mucho más alta, entre el 7 y el 8, pero existe poca oferta y en rarísimas ocasiones es un dato facilitado en la ficha técnica del producto.







