Cuando el material va mal... Problemas y consecuencias

Conocer de antemano a qué productos corresponden los principales “sinsabores” y cuáles son nuestros derechos, hará más agradable nuestra relación con el material.

Tino Nuñez

Problemas y consecuencias de los problemas con nuestro material de montaña
Problemas y consecuencias de los problemas con nuestro material de montaña

Como consumidores ya sabemos que hay productos que no funcionan todo lo bien que esperábamos, pero comprobarlo en montaña deja especialmente un mal sabor de boca. ¿Qué puede ir mal y cómo podemos reclamar? 

Somos ciudadanos, aficionados a las actividades en la naturaleza y… ¡consumidores! Conocer de antemano a qué productos corresponden los principales “sinsabores” y cuáles son nuestros derechos, hará más agradable nuestra relación con el material. 

La decepción más común: la impermeabilidad 

Qué mal sienta mojarnos cuando aparece la lluvia y confiábamos que fuera imposible calarnos, bien por un exceso de confianza o porque en el punto de venta nos aseguraron que no ocurriría. Las reclamaciones más comunes van vinculadas a: 

  • Chaquetas. Prácticamente con casi todas las prendas con columna de agua inferior a los 20.000 milímetros nos mojaremos durante una lluvia de intensidad media en media hora o menos; suelen corresponder a inducciones de poliuretano microporoso de calidad variable. Las membranas de teflón expandido (tipo Gore-Tex  o similar) aguantan varias horas y no dan los problemas de rotura de algunos poliuretanos modernos, que se dañan gravemente tras sólo 2 o 3 años de uso. 

  • Calzado con membrana. Es habitual que pequeñas ramitas, espigas o piedrecillas puedan perforar la inserción o calcetín interior impermeable-transpirable. En el caso de los productos de baja calidad, en menos de 1 año posiblemente calen tras pocos minutos de haber pisado un charco o haber caminado bajo una lluvia fuerte. Normalmente el fabricante hace una prueba en laboratorio para comprobar si hay defecto y remite por escrito el resultado al punto de venta. 

  • Tiendas de campaña. Los dobles techos y suelos de modelos económicos –menos de 100 euros- darán problemas si tienen que soportar una precipitación intensa tipo tormenta estival o moderada de más  de 24 horas. 

Esto no transpira ¡condensa demasiado! 

Sí, a veces nuestro material puede no “respirar” lo suficiente y crear un exceso de humedad. 

  • Tiendas de campaña ultraligeras. A menudo asociadas a volúmenes pequeños y doble techo demasiado próximo al interior o modelos monocapa, pueden originar una condensación excesiva cuando llueve e incluso con tiempo seco pero con la puerta cerrada. Es importante recordar también que modelos de buena calidad y muy impermeables, también condensan puntualmente en situaciones de frío o suelo húmedo –por ejemplo un prado empapado o con rocío- y que no existen soluciones perfectas para todo tipo de situaciones 

  • Forros cortaviento tipo softshell. Las chaquetas de primer precio suelen estar confeccionadas con un laminado que incluye una membrana de poliuretano económico, susceptible de transpirar insuficientemente cuando estamos realizando un esfuerzo o de empapar nuestra espalda cuando porteamos una mochila en una cuesta. 

Materiales y costuras que no aguantan 

La tendencia actual en la fabricación de mochilas es a aligerar e incluir tejidos más flexibles para conseguir un producto más atractivo y funcional. Sin embargo, las mochilas con tejidos de menos de 350 deniers –que actualmente son un gran porcentaje- duran entre la mitad y la cuarta parte que los modelos de 500 deniers o más (el número de deniers indica el peso en gramos de 9.000 metros de hilo y condiciona grosor/robustez). Tejidos finos y hombreras con acolchado de espuma de baja calidad –demasiado blanda o que pueda rasgarse por tracción durante el porteo de la carga- provocan que una mochila parezca sobre maltratada en apenas dos-tres años de uso.  

En los pantalones el fallo más común suele ir asociado a costuras poco resistentes en entrepierna y parte trasera, aunque también se registran roturas imprevistas por perforación o abrasión en tejidos bielásticos muy finos o de baja calidad. 

El calzado posiblemente se lleva la palma en reclamaciones, porque sufre mucho más requerimientos mecánicos que otros productos: innumerables ciclos de compresión, flexión, abrasión, golpes, torsiones, mojaduras y contacto con superficies agresivas. Suelas que se desgastan demasiado rápido (especialmente si son de poliuretano), taqueados que se arrancan (más común en zapatillas hiperligeras), rotura prematura de tejidos del corte (en especial si son de rejilla transpirable) y cordones, despegue parcial de puntera o bandeletas, figuran entre las causas más comunes de reclamación. Los modelos que presentan suelas demasiado resbaladizas cuando el suelo está mojado conllevan un riesgo grave de lesiones, por desgracia es un fenómeno poco valorado por los puntos de venta y los consumidores. 

Lo que se rompe antes 

Las colchonetas inflables y autoinflables tienen el record de productos que rara vez superan la cincuentena de usos, básicamente por la limitada naturaleza del producto y porque muchos usuarios no incluyen un plástico de protección debajo. Los bastones de trekking pueden presentar dos problemas principales: tramos demasiado endebles –que se doblan en el caso de los modelos económicos o incluso se parten en ultraligeros demasiado finos- o sistemas de regulación de longitud poco duraderos cuando estamos ante un producto de baja calidad. Las gafas de sol de menos de 45 o 50 euros acostumbran a incluir monturas poco robustas con tornillería de limitada calidad y patillas no muy funcionales, bien porque comprimen demasiado o porque en la zona de apoyo no están suficientemente redondeadas. 

Cuándo y cómo reclamar 

El material de montaña que compramos en Europa goza de una garantía legal de dos años a partir de la fecha de adquisición. En caso de disconformidad con el producto ya usado, como clientes tenemos derecho a devolverlo para que sea reparado, sustituido por otro igual o de valor similar, y  si existe una garantía comercial adicional (voluntaria y no obligatoria) que nos devuelvan el dinero si el producto está semi nuevo/nuevo y presenta un defecto evidente. Legalmente el punto de venta sólo está obligado a admitir un cambio si el producto es defectuoso, incluye una tara o si se trata de una compra on line de la que se desiste en menos de 14 días; fuera de estas situaciones no podemos reclamar sólo porque hayamos visto otro producto mejor, más barato o que hayamos variado de opinión. 

Si los problemas en el artículo aparecen antes de 6 meses, se considera que el defecto ya estaba presente en el producto en el momento de la compra, por lo que debe sustituirse. Si el vendedor no está de acuerdo, debe demostrar que se trata de mantenimiento inadecuado o mal uso por parte del comprador. Pasados los 6 meses de la compra se considera que el producto venía sin defecto de fábrica y la garantía legal sólo obliga a una reparación. 

El ocasiones, reclamar puede ser una experiencia desesperante si la llegada de la solución tarda varios meses o incluso desagradable (si hay enfrentamiento y sólo podemos resolverlo con la mediación de una oficina municipal de consumo). También se dan situaciones de abuso por parte de algunos consumidores, que exigen la devolución del dinero tras emplear un producto sin defecto para un uso concreto –por ejemplo un saco de dormir durante un trekking en el Himalaya- o mala utilización  ¡conozco un caso de alguien que reclamó un plumífero porque jugando con su pareja le arrancó una manga!  Como para muchos otros campos de la vida, lo primero que se aconseja es educación y mostrarnos razonables ante otra persona. 

Una vez que ya se ha tenido problemas durante una reclamación en un punto de venta y si no han mostrado la diligencia o interés suficientes, personalmente no volvería a comprar allí, por muy baratos que puedan ser o por cerca que estén de nuestro domicilio. 

La obsolescencia programada o producción de un artículo con longevidad mermada intencionadamente no está muy presente en los materiales de montaña y a menudo los problemas derivan de un diseño inadecuado, una ligereza excesiva o la baja calidad de los materiales.

 

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