9 enemigos del material: alarga la vida de tu equipo

¡Larga vida a tu equipo outdoor!
Tino Nuñez -
9 enemigos del material: alarga la vida de tu equipo
9 enemigos del material: alarga la vida de tu equipo

Todavía son muchos los que quizá de manera un tanto ingenua para los tiempos que corren, piden un “Yo le exijo al material sobre todo que dure mucho”. Pero con tanta ligereza y concesiones a la estética eso no siempre resulta posible. Indaguemos sobre cuáles son los mayores enemigos de tu material y cómo conseguir alargar su vida.

Quienes hemos visto la transformación del material de hace décadas a las versiones más ligeras, flexibles y cómodas de la actualidad, tenemos claro que el precio pagado es a menudo la longevidad. Como no sólo se rompe el equipo porque sea de mala calidad sino también por culpa nuestra, desconocimiento o maltrato, hemos glosado nueve causas y cómo prevenir sus nefastos efectos.

ROZAMIENTO
Es la primera causa de rotura del material de montaña y sin embargo no suficientemente temida. La ligereza de gran parte de los productos actuales provoca que duren la mitad o la tercera parte ante el roce que casi todo lo que se fabricaba hace veinte años. Cuando decimos que algo se nos ha roto al rozarse en realidad nos referimos a alguno de los siguientes hechos:

a) Abrasión (desgaste por vaivén/fricción). Habitual en hombros y codos de forros polares y camisetas interiores, con la correspondiente formación de bolitas/pelusa de fibras cortadas o pilling. Evidente en rodillas y partes traseras de pantalones y seguramente inevitable en las cubetas de las mochilas (pues al levantarlas del suelo siempre las arrastramos unos centímetros en horizontal). Es la forma más común de “muerte” del calzado de montaña, tanto a nivel de suela como de upper, en este último caso sobre todo si es ventilado de rejilla.

b) Perforación (agujereo por objeto puntiagudo). Típica situación en chaquetas de pluma, Primaloft o saco de dormir al entrar en contacto con una zarza. También es la pesadilla de las colchonetas autoinflables.

c) Desgarro (corte longitudinal normalmente por perforación más tracción). Una pequeña rama penetra en el tejido de la vestimenta y al no advertirlo continuamos nuestra progresión y rajamos parcialmente unos centímetros de textil, en forma rectilínea o “L”, en este último caso sobre todo si es tipo ripstop o de cuadrícula antidesgarro.

Prevención: superponer en terreno agresivo material de protección más fuerte, por ejemplo a un plumífero añadir un chubasquero grueso, a un saco una funda de vivac o a la colchoneta autoinflable colocar debajo una manta de supervivencia gruesa de las de 200 gramos. El calzado de taqueado grueso, con el mayor porcentaje posible de caucho y carbono resiste mejor la abrasión. Puede reforzarse con un círculo de sellador de costuras los puntos por los que solemos romper las zapatillas ligeras (por ejemplo en el perímetro externo al nivel del meñique). Las chaquetas impermeables de tres capas son más resistentes al desgarro que las de dos capas. Prefiere poliamida de alta tenacidad (tipo Cordura) en mochilas y pantalones de caminar.

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HUMEDAD
El textil de montaña, en especial la poliamida es algo menos resistente a la abrasión y el corte cuando se moja, pero el problema real suele estar en no secar totalmente en casa el material mojado. Si lo guardas con algo de humedad aparecerán hongos que pueden arruinar desde una tienda de campaña guardada desde el verano pasado hasta tu chaqueta impermeable más cara (sobre todo si te has olvidado tras lavar de extraer cualquier capucha guardada en la cremallera del cuello).

Prevención: saca todo de la mochila tras una actividad lluviosa y ponlo a secar por separado, con bolas de papel de periódico dentro si es calzado y totalmente extendido/montado si es una tienda de campaña; puedes acelerar su secado pasando papel de cocina. Evita guardar material en bolsas o cajas de plástico sin ventilación. Atención al almacenaje en trasteros con humedad o similares, por ejemplo una terraza semicubierta o arcones en un patio/jardín.

CALOR
En parte relacionado con las prisas por secar algo muy rápido, por ejemplo, tus botas mojadas cerca de la chimenea de un refugio tras una jornada en la nieve o tu chaqueta empapada encima de la calefacción de un bar, mientras te distraes con la tertulia. También puede deformarse de forma irreversible una colchoneta normal puesta como parasol en verano en un coche o despegarse el termosellado de una prenda lavada por encima de los 40ºC.

Prevención: secado siempre a la sombra y con temperaturas por debajo de los +35ºC. Seguir los consejos del apartado anterior.

SOL DIRECTO
La exposición prolongada del textil al sol envejece muy rápidamente los dobles techos de las tiendas de campaña, al separar las moléculas que componen la poliamida o el poliéster (pese a que éste último suele mostrarse más resistente). En verano es muy común que una tienda pueda estar expuesta a pleno sol durante demasiadas jornadas seguidas, sobre todo en los campings. Hemos visto incluso chubasqueros ligeros de dos capas destrozados por estar sólo expuestos al sol del verano sobre una roca, por la separación de la inducción impermeable del soporte textil exterior. Atención al interior de las mochilas expuestas al sol durante horas, hemos medido temperaturas de hasta +65ºC peligrosas para la conservación de alimentos

Prevención: intenta instalar tu tienda en zonas con algo de sombra al mediodía. Si no es posible, cúbrela temporalmente con una manta de supervivencia. Destensa ligeramente el doble techo que tensaste cuando llovía, de lo contrario al secarse bajo el sol se encogerá, pudiendo dañar costuras y termosellado. Evita que tu material reciba horas innecesarias de insolación, incluido el calzado que no estés usando.

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TRACCIÓN
Cuando te pongas las mangas de una prenda o la extraigas e la mochila hazlo con suavidad. En algunos puntos de venta especializados españoles se han vivido momentos de abuso por parte de clientes que reclaman, por increíble que suene, que un amigo le ha roto la manga de un plumífero jugando o que han arrancado la capucha de un chubasquero al tirar de ella para sacarlo del fondo de una mochila. La ropa demasiado ajustada suele sufrir por las costuras por sobre tracción. Las cremalleras de las mochilas pequeñas suelen ser demasiado finas y pueden dañarse cuando van muy llenas.

Prevención: tracciona con suavidad del objeto que extraigas o muevas y ayúdale a desencajarse/deslizar con la otra mano. Acostúmbrate a extraer con suavidad el saco de una funda de compresión o tu chaqueta impermeable de la mochila. No compres ropa o calzado demasiado pequeño, te molestará y se romperá prematuramente. Es puro sentido común. El tirador de las cremalleras debe manipularse lo más paralelamente posible, sin tirones perpendiculares ni utilizarlos para cambiar una mochila pequeña de sitio.

PRESIÓN
Si haces una fuerza excesiva sobre objetos abollables o delicados, los estropearás. Por ejemplo: cierras la mochila comprimiendo el contenido al apoyar las manos sobre tu casco (sí: su poliestireno interior puede deteriorarse con facilidad) o decides guardar tu saco de dormir en casa dentro de su funda, en vez de extendido o plegado en tres. Un chaqueta de pluma colgada pero aplastada dentro de un armario abarrotada estará sentenciada a abrigarte mucho menos. Doblar siempre por el mismo sitio una chaqueta o una tienda es otra forma de mantener una presión constante durante el almacenaje que puede dañar el material en la línea de pliegue.

Prevención: no fuerces los objetos por impaciencia o prisas. Guarda en casa los productos de fibra o pluma extendidos. Haz lo mismo con las colchonetas autoinflables (válvula abierta). Para guardar una tienda en casa o una chaqueta en la mochila no la dobles siempre por el mismo sitio. Si llevas gafas en la seta de la mochila, protégelas con una funda rígida.

MAL LAVADO
Por mal lavado entendemos una situación en la que se cometen errores importantes en la limpieza manual o a máquina. Eso incluye hasta lavar muy a menudo una chaqueta de fibra, pues abrigará menos, chaquetas impermeables (sufrirán el deperlante y el termosellado) o el calzado (se deteriorarán laentresuela y los adhesivos). Emplear jabones muy agresivos, lejía o quitamanchas, temperaturas por encima de los 40ºC y centrifugados muy rápidos puede estropear gran parte de tu material.

Prevención: consulta las instrucciones de lavado del fabricante y respeta los consejos de la etiqueta. Ante la duda haz lavados parcialesa mano en bañera, con agua fría y frotandocon una esponja sólo las partes sucias o malolientes.Emplea jabones específicos o champú neutro. Pregunta en tu punto de venta favorito,si eres buen cliente estarán encantados deasesorarte.

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AGRESIONES QUÍMICAS
Aunque no es muy común, sí hay problemas puntuales graves derivados del contacto accidental de sustancias químicas insospechadas con nuestro material. Los casos más alarmantes son los provocados por pilas sulfatadas y olvidadas dentro de una linterna frontal al entrar en contacto con cuerdas de escalada o montañismo. Sólo se presentaban ligeramente ennegrecidas, pero se rompían al colgarse el montañero, es decir con menos de 80 kg cuando habitualmente resisten más de 2.000 kg. A una escala mucho menos grave pero más habitual es relativamente frecuente dañar el filtro de las lentes de una gafa de montaña al intentar limpiarlas con productos químicos extrafuertes para el hogar.

Prevención: si usas cuerdas o arneses, mantenlos alejados de tu frontal o de la batería de un coche o bidones de gasolina. Limpia tus gafas con una solución de agua y jabón o líquidos específicos.

PRESTAR A QUIEN NO DEBES
Las vacaciones estivales, de Navidad o Semana Santa son un momento peligroso para tu material. Sí, algunos de tus amigos, esos mismos que parecen tener dinero para viajes lejanos o estancias en alojamientos caros, pero no para comprarse el material que necesitan, pueden pedírtelo sin contemplaciones. Hay gente que puede “exigirte” o suplicar año tras año tu saco de dormir favorito o tu mejor tienda de campaña sin plantearse nunca comprarse uno. Y por lo que he visto en bastantes casos y en diversos círculos, cuando alguien devuelve algo estropeado ¡la tensión por ambas partes está casi asegurada!

Prevención: quizá suene algo duro, pero prestar poco y sólo a tus mejores amigos/as te evitará berrinches y la posibilidad de perder el contacto con alguien a quien en principio aprecias. Puedes orientar al resto de los “pedigüeños” en la compra de productos asequibles, costeados entre varios (por ejemplo entre los que vayan a dormir en una tienda de campaña) y luego revenderlos usados. Actualmente hay un gran número de grupos en internet de compra-venta en la que se pueden encontrar buenas oportunidades si asesora alguien experimentado.

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