Comprar material: ¿es buen momento?

¿Es el mejor momento para comprar material outdoor y libros? Consultamos a los expertos.

Tino Nuñez

Comprar material: ¿es buen momento?
Comprar material: ¿es buen momento?

Prohibidas temporalmente las actividades deportivas en la naturaleza, las ascensiones guiadas, los trekkings, los cursos de formación y el uso de los rocódromos, parte de los aficionados de montaña aprovechan el confinamiento para comprar vía internet. ¿Es buen momento para adquirir material y libros? Entrevistamos a dos expertos.

El confinamiento ha interrumpido de golpe la venta física en los comercios de los productos que más consumimos los adeptos a la naturaleza: material (incluida vestimenta) y libros específicos, tipo guías de itinerarios, manuales o literatura de montaña.

La venta de material

Si bien algunas de las 200 tiendas de deporte especializadas en montaña de nuestro país ya combinaban la oferta física con el servicio on line, son apenas una veintena en España las que se dedican en exclusiva a la venta electrónica y las que lógicamente ahora resultan más solicitadas. En estos momentos de pandemia por el Covid 19, las perspectivas económicas –con un paro previsto del 20% y numerosos ERTE (expendiente de regulación temporal de empleo-) el desembolso de los productos adquiridos en el comercio electrónico ha descendido mucho y se sitúa en el rango de los 30 a 80 euros.

Entrevistamos al madrileño Víctor Manuel del Álamo, creador de The Alpinia Shop, una de las tiendas on line más especializadas de nuestro país.

Comprar material: ¿es buen momento?

¿Se ha notado en este mes de confinamiento algún cambio en el tipo de productos que piden los clientes o nuevas tendencias de consumo?

Si, principalmente el consumidor busca liquidaciones y ofertas. Es obvio que en tiempos de confinamiento nadie va a comprar a su precio habitual (salvo contadas excepciones) un producto que no sabe cuándo podrá estrenar. Pero si la compra viene incentivada con un buen descuento, se está produciendo bastante venta. También se está dando el caso de clientes que compran ahora a un precio ventajoso pero nos piden que le enviemos su pedido más adelante, para no comprometer a repartidores o destinatarios durante las entregas, aunque es cierto también que las agencias de reparto están tomando las medidas para reducir al mínimo el contacto entre estos elementos de la cadena de venta-

Los principales problemas del sector de la venta on line de material de montaña son...

El principal problema para que el on line siga creciendo a buen ritmo es la falta de conocimiento del material (y de las principales marcas consolidadas de material) de muchas personas que se incorporan al mundo de la montaña, es decir nuevos clientes potenciales. Esta inexperiencia les lleva a unas primeras compras offline en los grandes supermercados del deporte. Si estos deportistas siguen practicando más tiempo escalada, alpinismo o montañismo aumentarán su formación y buscarán las grandes marcas especializadas que ya no tienen presencia en la gran superficie y pasarán a la búsqueda en el comercio online, siendo ya un comprador más maduro y con las ideas más claras.

¿Es un precio muy ajustado lo que más decide una venta o lo que más fideliza a futuros clientes?

Un precio ajustado puede ser el detonante de una primera compra del cliente en un comercio, pero lo que va a fidelizar a ese cliente será el servicio que reciba (cumplir los plazos de entrega, dar soporte si se produce alguna incidencia en la entrega y tramitar rápidamente los cambios y devoluciones de producto). Si además hemos tenido la ocasión de poder asesorar al cliente en su compra y éste queda satisfecho con el producto recibido y el uso que le da a este, podríamos afirmar que tenemos un cliente fidelizado.

Dos consejos útiles para acertar siempre en una compra.

Primero no dejarse llevar por precios muy económicos de un producto en comparación con productos similares de las grandes marcas. Aunque suene a tópico, lo barato sale finalmente caro y recibimos cada día consultas de clientes quejándose de que compraron, por ejemplo,  tal o cual pie de gato que era muy barato en una gran superficie, y que a los dos meses ya no cumple con su objetivo pues se ha dado de si, la goma se ha pulido muy rápido, etcétera.

Segundo pero no menos importante: dejarse asesorar. Es evidente que en la talla de un producto te puedes equivocar al comprar online, pero eso es fácil de solucionar cambiándolo por otra talla. Pero si te equivocas en la compra de una chaqueta, que es demasiado fina para el tipo de actividades que realizas, o en un saco porque pasas frío con él...eso se puede solucionar pidiendo asesoramiento previo a los profesionales de las tiendas.

¿Y los libros?

Aunque durante estos últimos 40 días, prima el consumo visual de tecnología en diferentes formatos, los libros tradicionales de papel aún ocupan un espacio en el ocio doméstico. Actualmente las librerías físicas están cerradas, pero sobrevive la venta on line, en algunos casos con cuentagotas y en otros incluso con incremento de ventas respecto a antes del coronavirus. De las 3.260 librerías físicas que hay en España, sólo menos de 100 venden con asiduidad libros de montaña y no todas brindan servicio on line.

Hemos preguntado al asturiano Alberto Boza, fundador de Ediciones Cordillera Cantábrica, cómo “respira" actualmente el libro de montaña.

Comprar material: ¿es buen momento?

En un país con el nuestro, con una media de un libro leído al año por cada habitante ¿cómo se puede fomentar el hábito de lectura y que se valore más el producto editorial?

Es en el ambiente familiar y en la escuela donde se debe fomentar la lectura desde edades tempranas. Eso se consigue creando hábitos y generando interés por el conocimiento, la aventura … y el encuentro con el Otro. En mi caso recuerdo que, cuando era muy pequeño, mis padres, tanto a mi hermano como a mí, nos leían fragmentos de libros antes de ir a la cama. Posiblemente, aquella educación lectora inicial que recibimos mi hermano y yo, hace que ahora trabajemos y nos ganemos la vida en ámbitos profesionales muy relacionados con la escritura y la lectura.

Cuando pasan los años y te conviertes en lector habitual te das cuenta de quién eres, o quieres llegar a ser, respecto a lo que lees. Y es entonces cuando se valora lo que es un libro y todo lo que hay alrededor del mismo. Cada libro es una vida, cada página es un día, y cuando llegas al final, el siguiente libro te permite volver a tener otra vida.

¿Hace daño el eterno mito de que los libros son caros o existen problemas mucho más importantes para mantenerse durante años publicando obras interesantes?

Un libro es un producto de la industria cultural, y como cualquier industria hay unos costes asociados a la producción, a la logística, a los intermediarios…

Como lector me pregunto si ¿es caro pagar 20€ por algo que quiero leer, que me genera interés, y que la persona que lo firma ha tardado, quizás, más de un año en trabajar sobre su contenido, etcétera?

Como editor, intento que el libro no sólo sea negro sobre blanco, que sea un objeto de interés, que apetezca abrirlo, conservarlo, cuidarlo. Y aquí es donde cobra importancia, además del contenido, el diseño, la elección del papel, la fotografía, las ilustraciones…

Como empresario, intento que mi negocio no sea una ruina, persigo controlar todos los aspectos necesarios con un objetivo: el de que cuando nuestros lectores finalizan la lectura o consulta de una publicación de nuestro sello editorial estén totalmente convencidos de que ha merecido la pena su inversión.

El futuro del libro digital entre los lectores de publicaciones relacionadas con la montaña o naturaleza es...

Sin duda hoy en día hay un auge impresionante de las revistas digitales sobre los deportes de montaña, sobre los libros aún no lo veo muy claro.

Para mí un libro, como comenté anteriormente, es también un objeto de culto, por lo tanto, necesito tocarlo, olerlo, doblarlo, usarlo, hacerlo mío.

A través de mi editorial intento trasladar algunos de mis gustos a otras personas, es por ello por lo que por ahora he descartado el libro digital, salvo las aplicaciones digitales en guías de escalada, pero estas aplicaciones siguen siendo un complemento al trabajo en papel.

Pero esa postura no es radical, y viendo cómo transcurre estos meses con relación al mercado internacional y a la distribución, el libro digital puede ser una solución en determinados contextos.

Sinceramente, leo más o menos un libro a la semana, y nunca he sido capaz de terminar un solo libro digital por más que lo he intentado: si me interesa el contenido, siempre me paso al papel. Para leer necesito ese momento, esa desconexión de lo digital, posiblemente sea por tradición.

Parece que en plena pandemia las plataformas de venta tipo Amazon son las únicas que venden cifras importantes de libros. ¿Se puede o debe luchar para evitar que hagan desaparecer a las librerías tradicionales y a las pequeñas editoriales?

Mi postura no es radical al respecto. Amazon permite la adquisición de productos que de otra forma sería muy difícil y hay territorios, como es el rural, en el que las plataformas de este tipo abren las puertas a una vida más cómoda. Pero lo que no entiendo es cómo se puede comprar en Amazon algo que tengo en un negocio al lado de casa, no me entra en la cabeza, y además creo que es una falta de compromiso con la comunidad donde vives.

El tejido empresarial de tu entorno es fundamental para que haya unos servicios públicos de calidad. Por ello creo que el escenario adecuado sería comprar, primero en tu entorno, si no hay oferta, acudir al territorio más próximo, y si no lo encuentras o lo quieres “ya", es entonces cuando compraría en las plataformas, primero las nacionales y después las internacionales para solucionar esa necesidad. En mi opinión ese sería el comportamiento de compra adecuado, en ese orden. Si ese orden no se respeta, creo que nosotros mismos cerraremos todos los negocios de proximidad, incluyendo las librerías. La responsabilidad, en esto también, es nuestra.

Otro punto a tener en cuenta en relación con las librerías independientes es que suelen tener en su catálogo editoriales y títulos que personalmente son los que más me gustan, los que más me interesan. Si estas librerías desaparecen, prevalecerá una homogeneización cultural, de pensamiento, algo muy peligroso en estos días.

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