Cómo vestir los pies todo el año

Elige los mejores calcetines según la actividad y la temporada
Tino Nuñez -
Cómo vestir los pies todo el año
Cómo vestir los pies todo el año

Suelen colgar solitarios, casi despistados, en algún expositor olvidado en una esquina de los establecimientos especializados. Sí, son los calcetines, eternos compañeros de nuestros pies y botas. ¡Y además te cuidarán muchos kilómetros, con calor, frío o humedad si dedicas unos minutos a leer nuestros consejos de compra!

Para caminar por la montaña parece que casi cualquier calcetín vale, vista la pobre selección que acostumbramos a hacer: modelos para deporte en general, nada específicos o de muy bajo coste, que no acolchan ni ventilan lo suficiente. Cualquier marcha larga, un calor elevado o un frío mordiente puede demostrarnos que ha llegado el momento de comprarnos unos calcetines “de verdad” y las siguientes líneas te animarán a conseguirlo.

TRES CATEGORÍAS

Lo habitual es que quienes frecuentamos la montaña utilicemos dos tipos de calcetines: uno económico y fino para verano, y un segundo par grueso para invierno y de superior precio. Por temperaturas podemos agrupar los calcetines principalmente en tres rangos:

  • Polivalente o 3 estaciones: modelos confortables desde +5 a +30ºC, un rango similar al calcetín de algodón deportivo de toda la vida y de espesor medio, pero que actualmente se ha sustituido por opciones sintéticas con mayores ventajas.
  • Invernal o 4 estaciones: agradables desde +10 a -5ºC, cubre una temperatura parecida a la típica media de lana semigruesa de antaño.
  • Frío extremo o 5 estaciones (algunos fabricantes lo consideran 4 estaciones “plus”): sólo para temperaturas muy bajas: desde -5ºC a -20ºC, pero obligatoriamente acompañados por un calzado térmico específico, no por unas simples botas de senderismo o trekking.

En la práctica, solemos centrarnos en dos categorías: invernal (de espesor medios-gruesos y extragruesos) y semi estivales (espesor medio para uso primavera-verano-otoño y fino para veranos muy calurosos).

LEE SU COMPOSICIÓN

En el envase aparece la proporción de los diferentes materiales con los diferentes materiales con los que se ha confeccionado el calcetín. Los más habituales son:

  • Poliéster: aporta aislamiento térmico si son fibras huecas (tipo Thermolite) o frescor/transporte de la humedad si son fibras multicanales (sección en forma de estrella (tipo CoolMax o similar).
  • Poliamida: ofrece suavidad, resistencia al roce y mantenimiento de la forma original del calcetín.
  • Polipropileno: muy ligero, mejora la rapidez de secado.
  • Lana merino: ofrece buen aislamiento térmico, incluso mojada. Las pieles sensibles no toleran todos los tipos de lana y sólo unas pocas marcas ofrecen productos que eviten picores o irritación de la piel.
  • Elastán, Lycra o Spandex: filamentos de caucho que proporcionan elasticidad y sujeción, a menudo presentes en la boca o caña del calcetín.
  • Algodón orgánico: muy agradable con temperaturas elevadas por su excelente transpirabilidad, puede aparecer combinado con fibra de bambú o celulosas tipo Modal. A evitar en zonas húmedas y en invierno.
  • Plata, cobre o proteína de molusco: presente en cantidades ínfimas en las fibras del calcetín, son micropartículas antibacterianas estudiadas para minimizar el mal olor. Existen nuevas impregnaciones eficaces contra mosquitos y garrapatas, aún poco conocidas.
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CÓMO COMPRAR BIEN

El mercado de los calcetines para montaña ofrece un rango amplio de precios, desde los 5 a los 35 euros, pero es a partir de los 14-15 euros cuando solemos encontrar productos de calidad, duraderos y eficaces.

Cualquier calcetín de calidad incluye diferentes espesores, con acolchado específico en función de que se desee amortiguación, ventilación o sujeción. Debes extraerlo del envase, previo permiso del vendedor, volverlo del revés e introducir la mano para abrir los dedos seguidamente. Esa visión te permite ver la terminación interna del calcetín, el espesor del rizo en puntera/metarso y talón, la ubicación de las zonas ventiladas (en general en el arco plantar+empeine+caña). Si cuelgan muchos hilos, la confección es descuidada o no se diferencia claramente cada parte, muy probablemente estás ante un calcetín poco eficaz y de limitada duración. La puntera debe tener una costura extraplana, suave y no sobresaliente.

Fíjate en especial que sea de tu talla, suele haber tres: S (35-38 EU), M (39-42 (EU) y L (43-46 EU). Si indican la altura de la caña mejor, la estándar son 5 cm desde el maléolo o hueso del tobillo, lo que vienen a ser unos 15 cm de alzada desde la planta o caña media. Para una bota invernal tendrás que incrementar de 3 a 5 cm esta altura total, los confeccionistas lo consideran caña alta.

Suelen tener mejor patronaje los modelos que diferencian pie derecho e izquierdo, con una R y una L respectivamente. Un patronaje de calidad te evitará arrugas y ampollas, ofreciendo ajuste en arco plantar y empeines superior e inferior. Atención a que el collarín no sea demasiado ajustado o constrictivo. El espesor manda, los calcetines intermedios de 5 milímetros en las zona con rizo acostumbrar a resultar los más polivalentes de +5 a +30ºC y versiones más gruesas para cuando estemos bajo cero. Un modelo demasiado fino apenas te acolchará el pie o te aislará del rozamiento contra el calzado (posibilidad de ampollas) y un pie recocido por un calcetín demasiado abrigado empapará la planta o te escocerá en empeine y tobillo.

Y por último, aunque suene raro: huele el calcetín. Un olor neutro o suave suele ir asociado a un calcetín de buena calidad y transpirable, mientras que olores fuertes o a plástico evidencian casi siempre problemas de condensación o fibras sintéticas de baja calidad.

CÓMO ENVEJECEN

Un calcetín de alta calidad puede durarte de 2 ó 3 años de uso intensivo (todos los fines de semana), pero en el caso de los de calidad limitada, que suelen ir casi siempre asociados a precios de 5-10 euros/par, comprobarás cómo el acolchado se aplasta demasiado rápido, el rizo se desgarra y pierde su función de absorción de impacto, como le ha ocurrido al de la imagen con apenas 10 usos. Igualmente, comienzan arrugarse, encoger o darse de sí en exceso y a deshilacharse en cualquier parte o clarear/perforarse en puntera y talón.

Un pequeño consejo: si te toca travesar un terreno con muchas espigas o vegetación pinchosa, quítate los calcetines, porque en muy pocos metros puedes dañar hasta el modelo más resistente o nuevo, son el peor enemigo que tendrán, más incluso que la compresión y deslizamiento que sufren miles de veces durante la fase de zancada.

Si caminas muchos kilómetros, pesas más de 80 kg o vas con mochilas muy cargadas, únicamente los calcetines de alta calidad te resultarán rentables y te convendrá alternar unos ya algo usados para recorridos cortos con unos semi nuevos en itinerarios largos. Consumir productos duraderos ayuda tanto al planeta como a nuestro bolsillo; suena un poco absurdo que sólo por ahorrarnos 3 ó 5 euros prefiramos peores calcetines y menos sostenibles.

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