5 preguntas que debes hacerte sobre tu botiquín de montaña

Cómo elegir un botiquín de montaña: qué debe incluir, cuánto debe pesar y cómo adaptarlo a cada actividad

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5 preguntas que debes hacerte sobre tu botiquín de montaña

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Posiblemente un botiquín de montaña sea el accesorio más ignorado por la mayoría de los aficionados. Elegir el más adecuado te resultará más fácil si conoces la respuesta a las siguientes cuestiones.

1) ¿Es suficientemente ligero y pequeño para llevarlo siempre?

Uno de los mayores errores al adquirir un botiquín reside en que su volumen y peso no anima demasiado a llevarlo siempre encima. Si pesa poco y abulta lo que una caja cigarrillos no pondrás pega alguna, pero en salidas cortas si es el típico de nailon rojo 4 veces más pesado y grande se quedará a menudo en casa.

Por lo general casi todos lo que están a la venta, con diferentes contenidos, pesan desde unos 190 a 700 gramos y cuestan de 15 a 120 euros.

2) Protección del contenido.

Necesitaremos que resista la lluvia y que proteja de los golpes. En cuanto a impermeabilidad tenemos 3 niveles: resistente al agua (en general nailon resinado con cierre de cremallera), impermeable (poliéster o nailon con columna de agua superior a 2.000 milímetros) y estanco (PVC con cierre enrollable o envase rígido con cierre de tapón a rosca). Las bolsas de polietileno alimentario con cierre de zip pueden ser una buena alternativa ultraligera frente a la humedad colocadas por encima de botiquines de nailon o por sí solas si nos estamos haciendo nuestro propio botiquín ultraligero.

Aprovechar envases pequeños y rígidos de plástico resulta muy útil para proteger el contenido de golpes y compresiones en una mochila muy llena. En algunas tiendas especializadas en plásticos hay mini botes por apenas 2 euros, de 0,05 y 0,1 litros totalmente estancos y con un tapón de estrella fácilmente abrible con manos mojadas o guantes. Fabricados en polietileno translúcido de alta densidad constituyen una manera eficaz y económica de hacernos nuestro propio botiquín, eso sí: para extraer el contenido a menudo tendremos que verter todo lo que lleva dentro, no tiene la accesibilidad y el orden de un botiquín de serie.

3) Adecuación a la actividad.

El médico Antonio Ulloa, especialista en emergencias en montaña recomienda optar por dos tipos:

- Un modelo hiperligero, que esté pensado para salidas rápidas, actividades de un día y situaciones de bajo riesgo, en las que, en un plazo razonable de tiempo, puedas recibir ayuda médica profesional. Debe incluir lo esencial para incidencias frecuentes.

- Un modelo completo, para quienes se muevan en zonas aisladas o o ambientes extremos, donde la ayuda médica profesional puede demorarse o no ser posible.

En España la mayoría de los aficionados a la montaña no lleva botiquín y una parte importante de quienes sí lo han comprado no han dedicado el tiempo necesario para elegir el que mejor se adapte a su actividad: corta, larga, individual, grupal, con el coche cerca o en un sitio remoto, senderismo o alpinismo/escalada.

Los mejores fabricantes suelen ofrecer varias categorías: viaje, camping, aventura, líder en montaña y profesional, aparte de diferentes envases, entre los que sobresalen por su practicidad los nuevos modelos enrollables con consejos sanitarios impresos.

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4) ¿Sabes para qué sirve lo que incluye en el interior?

Todos lo hacemos: abrimos el botiquín que vamos a comprar y deseamos encontrar un gran número de artículos ¡y hasta hay quien se sorprende de que no incluyan medicamentos! En realidad es más importante que incorpore lo básico y que sepamos para qué sirve cada cosa ¡y sobre todo tener formación específica sobre primeros auxilios en el medio natural! El curso lo debe impartir preferentemente un profesional sanitario cualificado y con experiencia en montaña, estamos hablando de médicos, enfermeros/as o técnicos en emergencias sanitarias y no, cómo tristemente se ve a menudo, técnicos deportivos con poca experiencia o ciertos guías de montaña demasiado atrevidos.

5) ¿Qué medicamentos llevar?

No podemos hacer acopio de lo que nos venga en gana. Aunque ciertamente analgésicos, antidiarreicos y antihistamínicos son muy comunes en un botiquín de montaña, debemos preguntar a nuestro médico de cabecera qué nos recomienda más específicamente. Hay artículos adicionales a incluir que no son estrictamente medicamentos, como pastillas potabilizadoras de agua que resulten eficaces contra bacterias y virus, sobre los que al igual que con las medicinas escribiremos la caducidad con un rotulador indeleble, pues suelen llevarse sin el envase original para ahorrar espacio.

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