Primera travesía del Gurla Mandhata

Los japoneses Kazuya Hiraide y Kei Taniguchi firman la primera travesía sur-norte del Gurla Mandhata, una imponente cumbre de 7.694 metros en el Tibet occidental

Jorge Jimenez

Los japoneses Kazuya Hiraide y Kei Taniguchi firman la primera travesía sur-norte del Gurla Mandhata, una imponente cumbre de 7.694 metros en el Tibet occidental.

Merecedores de un Piolet de Oro en 2008 por su vertiginosa primera ascensión de la vertiente sureste del Kamet (7.756 m), Kazuya y Taniguchi son dos locomotoras alpinas que gustan de tomar caminos poco o nada transitados. En esta ocasión se calzaban las botas para explorar la vertiente sur del Gurla Mandhata, conocido en el entorno local como Naimon´nyi, aunque la dificultad para trazar una ruta en dicha cara finalmente les obligaba a una actividad severa y de quilates: la travesía en dirección norte de esta mayúscula mole que se levanta en el interior de la meseta tibetana, en China.

La cordada nipona lograba su improvisado objetivo a través de la todavía virgen arista suroeste, tras establecer cuatro vivacs y apuntarse la primera ascensión del Naofeng Peak, cima subsidiaria del Gurla Mandhata, con 7.422 metros en su haber. El descenso lo llevaban a cabo por la ruta original de la vertiente este, una ruta compleja, que encierra un laberinto de seracs, en la que se hicieron necesarias varias secciones de rápel.

Aunque la información sobre esta montaña es escasa, el itinerario de Kazuya y Taniguchi es presumiblemente la tercera ruta establecida a la cumbre y la séptima ascensión absoluta.

Gurla Mandhata, perro viejo
Aunque se trata de una montaña poco visitada por los alpinistas, el Gurla Mandhata jugó un papel importante dentro del origen del alpinismo y el himalayismo tal y como se conocen hoy. En 1905 el escocés Tom George Longstaff, junto a dos guías británicos (los hermanos Brocherels) y media docena de porteadores, lograba alcanzar los 7.000 metros en la montaña, altitud que nunca antes se había alcanzado, en un intento por el suroeste que se vería frustrado por los imponderables, avalancha incluida. Por lo reducido del equipo para aquella época y el arrojo de Longstaff al progresar en estilo alpino está expedición se considera un hito dentro del himalayismo “by fair means”.

La experiencia en esta montaña sería vital para la conquista del Trisul (7.120 m), primer sietemil en ser ascendido por el ser humano a cargo de Longstaff y los Brocherels en 1907.

A pesar de su temprana historia, pocos son los alpinistas que han dejado huella en el elegante Gurla Mandhata, siendo coronada por primera vez en mayo de 1985 por una expedición chino-japonesa encabezada por Katsutoshi Hirabayashi