Asedio ruso al K2

La peores condiciones imaginables, una montaña feroz y un marcial equipo de alpinistas son los ingredientes del intento más osado de la temporada invernal en el Himalaya. Nieve desbocada, viento cruel y roca intratable; la materia de los sueños rus

Jorge Jimenez

La peores condiciones imaginables, una montaña feroz y un marcial equipo de alpinistas son los ingredientes del intento más osado de la temporada invernal en el Himalaya. Nieve desbocada, viento cruel y roca intratable; la materia de los sueños rusos.

El gélido invierno del Karakorum volverá a acoger las ambiciones de los alpinistas más recios del panorama. Un sólido equipo ruso, formado por 16 hombres, se plantará a los pies de la segunda montaña más alta de la Tierra, y probablemente la más comprometida, para tratar de añadir un nuevo capítulo a la historia del alpinismo. Durante la pasada estación fría Simone Moro y Denis Urubko abrían la veda del ochomilismo invernal en la oscura cordillera, siendo la primera vez que se escalaba un gigante del Karakorum en tan frías fechas. La épica de aquella ascensión, lejos de desanimar a otros posibles pretendientes, parece haber espoleado las intenciones invernales de esta temporada y mientras Urubko y Moro marcharán al Nanga Parbat, otro desafío monumental, los rusos tentarán las laderas de la “montaña salvaje”. Serán Alexey Bolotov, Gennady Kirievskiy, Vladimir Belous, Nikolai Totmianin, Valery Shamalo, Gleb Sokolov, Vitaliy Gorelik, Illias Tukhvatullin, Andrey Mariev, Vadim Popovich, Evgeny Vinogradskiy, Nikolay Cherny, Sergey Bychkovskiy, Igor Boriseko y Vladimir Kuptsov, quienes miren los 8.611 metros del Chogori con ojillos ansiosos.

El equipo seguirá el tradicional estilo pesado ruso, trabajando la montaña en distintas fases para equipar la ruta y los campos de altura y, cuando una ventana de buen tiempo lo permita, intentar retar a una montaña que ostenta un porcentaje de fallecimientos del 25% y que llevaba tres años vetando su cima a los alpinistas, hasta que por fin el pasado verano un equipo, no sin penurias, volvía a pisar su cumbre. Los rusos reconocen llevar años tras este proyecto que afrontarán con pocas posibilidades de éxito, pero pocas son más que ninguna y hablamos de un sólido equipo que tiene en su haber algunas de las ascensiones más impactantes de los últimos años, como la nueva ruta en el Lhotse Medio (cima secundaria, pero por encima de los 8.400 m), en la cara norte del Everest y en la cara oeste del K2, una ascensión que se definía como imposible hasta que la tenacidad rusa demostró lo contrario.

Los avances de la expedición podrán seguirse en www.k2-winterclimb.ru. Desde aquí deseamos que la bandera rusa y la de las Olimpiadas de Invierno de 2014 ondeen este año en la cumbre de esta cima esbelta y afilada, hermosa e implacable.

 

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