Los hermanos Pou liberan la mítica "Jon" en Egino

Iker y Eneko juegan en casa y se llevan la primera ascensión en libre de una ruta icónica de los años noventa

https://youtu.be/xFxBhKWojkQ

Los hermanos Pou acaban de firmar la primera ascensión en libre de "Jon", ruta emblemática y hermosísima de la escuela de escalada de Egino, zona emérita de esta práctica en la provincia de Álava. “Nosotros comenzamos a escalar en esta escuela a principios de los 90, al igual que todas las generaciones de alpinistas alaveses anteriores a la nuestra. Gente como Ángel Rosen, Juan Ignacio Lorente, Juanito Oiarzabal, Adolfo Madinabeitia, Atxo Apellaniz o Antonio Miranda, entre otros muchos, se han criado entre estas piedras” nos cuenta Eneko.

La vía “Jon”, abierta por Rafael Heras y José Otxoa de Eribe en septiembre de 1992, ha quedado como un emblema de Egino, ya que, al surcar el enorme arco de La Leze por su parte más escarpada, es una de las escaladas más espectaculares que se puedan hacer en toda la provincia. “Tiene un grado de dificultad muy alto- entorno al 8a+ u 8b- y creo que por eso ha estado mucho tiempo sin que nadie se atreviese a intentar la primera ascensión en libre. Lo teníamos a huevo, porque es la escuela que nos vio dar los primeros pasos en la vertical, y nos hacia ilusión ser los primeros” nos cuenta Iker, el pequeño de los Pou.

La vía cuenta con 5 largos, de los cuales, el segundo y el cuarto son los más difíciles, ya que surcan de una manera muy elegante la parte más desplomada del arco. Además, en esta sección, los agarres son pequeños, lo que hace que la dificultad se dispare tanto... “Estamos muy contentos con esta escalada. Si miramos atrás, al inicio de los 90, cuando por aquí mismo dábamos nuestros primeros pasos en la vertical, nunca nos habríamos imaginado que fuésemos capaces de escalar algo así en este estilo. De hecho, cuando Rafa y José abrieron esta ruta, no había nadie que se plantease que este enorme desplome podría ser escalado en libre. Es el mejor de los estilos de escalada, pero también es verdad que requiere de un enorme nivel físico y psicológico, que no se tenía por aquella época” argumenta Iker.

“Seguiremos buscando retos con imaginación en casa, pendientes de si finalmente la situación sanitaria nos permite salir de expedición” concluyen convencidos los alpinistas alaveses.

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