Documental: El regreso de Queralt Castellet

El documental, en exclusiva, en Oxígeno.
Redacción Oxígeno -
Documental: El regreso de Queralt Castellet
Documental: El regreso de Queralt Castellet

A tan sólo 25 días del comienzo de los Juegos Olímpicos de invierno en Pyeongchang donde Queralt Castellet luchará por conseguir el sueño de cualquier atleta, la de Sabadell llega con fuerza tras haber ganado su tercera Copa del mundo de Snowboard en Aspen Snowmass, Colorado, hace tan sólo tres días. Mirar a Queralt a los ojos es saber que detrás de ella se esconde un gran corazón y una persona especial. Alguien con una fuerza sobrehumana. Va a por todas en Corea del Sur, es una valiente. Siempre lo ha sido, desde su infancia. No le ha quedado más remedio que hacer uso de esa valentía para reinventarse, ya que su vida no ha sido especialmente sencilla en los últimos años.

Se inició en el snowboard gracias a sus padres y a su hermano Josep y como evolución a la gimnasia deportiva que practicaba desde los cuatro años. Siendo todavía una adolescente, decidió coger las maletas y apostar por el deporte que ha terminado convirtiéndola en la mejor snowboarder de nuestro país y una de las mejores a nivel mundial “haberme ganado un puesto entre las mejores snowboarders del mundo es mi mayor logro. Estoy muy orgullosa de pertenecer a un grupo de chicas que estamos empujando este deporte para llevarlo a otro nivel”, comenta Queralt.

Sus avances en el deporte le permitieron viajar a Nueva Zelanda en 2008 donde conoció a Ben Jolly. Desde el minuto cero sintió una fuerza que en poco tiempo le hizo tomar la decisión de irse con él a las Antípodas. Ben se convirtió no sólo en su pareja, sino también en su entrenador. Dos cómplices perfectamente complementados tanto en lo profesional, como en lo personal.Lamentablemente en 2015, en el mejor punto de su carrera profesional, la rider catalana tuvo que enfrentarse a la peor situación de su vida: el fallecimiento repentino de Ben. El mundo de Queralt se paralizó, dejándolo todo tratando de entender lo que estaba ocurriendo. “En este momento fue el final de todo para mí. Todo se paró, incluyendo el snowboard. No sabía qué hacer ni cómo seguir con mi vida. Ben es todo lo que tenía”, confiesa.

A punto de colgar la tabla para siempre, unos meses después sintió que tenía que intentar volver a la nieve de nuevo. Consciente de que su vida en la nieve tenía sentido, Queralt se levantaba dándonos un ejemplo de vida con una valentía que sólo unos pocos son capaces de tener.

Ahora, casi 3 años después, de la mano de su entrenador Benjamin Bright (hermano de su ídolo Torah Bright, dos veces medalla olímpica), comprometido en devolverla a su carrera profesional y usar su disciplina como vehículo para la cura, Castellet está a punto de enfrentarse a uno de los principales motivos por los que decidió no dejar aparcado el snow: hacerse con esa ansiada medalla y homenajear a su todo, quien, junto a su talento, tesón y aptitudes, es uno de los principales responsables de que haya llegado hasta aquí. “Siento que he renacido como persona y como deportista y que Ben estaría contento”, concluye Queralt.

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