5 consejos de escalada de Helena Alemán

Redacción Oxígeno -
5 consejos de escalada de Helena Alemán
5 consejos de escalada de Helena Alemán

Helena además de haber sido Campeona de España de Escalada de Dificultad, fue la quinta española que se subía al carro del 8c, un grado de escalada reservado a pocas, muy pocas. Hoy en día es una de las escaladoras más respetadas del panorama internacional.

¿QUÉ HACE DE LA ESCALADA UN DEPORTE ESPECIAL?
¡Todo! El viajar, el estar en el campo, la posibilidad de superarse día a día, puedes medir tu progreso a través del grado, que puedes entrenar, competir, ensayar, escalar a vista o en tope, las típicas conversaciones “de bidedos y regletas”, que te da una de cal y otra de arena porque la escalada “no son matemáticas”, las predicciones del hombre del tiempo... Pero sobre todo lo que hace que este deporte sea especial es que es la única cosa en el mundo que puedes practicar con relativa inconsciencia y temeridad. Optas qué línea escalar de las muchísimas vías que hay equipadas, si probar algo que te super,… luego estás tú solo y la vía, tú decides si seguir o retroceder, a veces pasas miedo, otras escalas al límite sin pensar y te dejas llevar… escoges, eres libre. En la escalada no tienes que esperar a que el semáforo se ponga en verde para cruzar, no hay un límite de velocidad, tú decides.

TÉCNICA
En la escalada, saber prever y leer la ruta es una habilidad que se desarrolla como cualquier otro movimiento técnico. Los escaladores avanzados están muy capacitados para leer el terreno antes de escalar, y consideran esta habilidad como una de las más importantes para mejorar técnicamente.
Antes de comenzar a escalar, visualiza las secuencias de la ruta, o por lo menos de lo que puedas ver de ella desde el suelo. Anticipa mentalmente pesos, equilibrios, balanceos, alcances, posiciones y cada movimiento que consideres habrá que realizar. Haz el mismo ejercicio pero al revés, de arriba abajo. Haz notas mentales con las posiciones de manos y pies. Al comenzar a escalar, intenta seguir las secuencias de movimientos almacenadas en tu cabeza. Es algo que lleva su tiempo, pero funciona.

Una vez finalizada la ruta, vuelve a analizarlo otra vez mentalmente, e incluso visualmente de nuevo desde abajo. Este hábito logrará que seas un mejor escalador.

En cuanto al entrenamiento: las bases son las mismas para todos. Ahora bien, uno en función de sus limitaciones o defectos, decide si enfocar o no los entrenos para mejorar esa carencia que tiene y poder así potenciarla más. Por ejemplo, en mi caso, el año pasado me hinché a hacer pesas y tracciones para mejorar la fuerza y tener más físico. LO QUE TE HACE MEJORAR, ES LA MOTIVACIÓN Y LA ILUSIÓN CON LA QUE HACES LAS COSAS. Si no, cualquier entreno que hagas, por muy bien elaborado que esté, si no lo haces motivado y lo disfrutas se va a la basura. A veces es muy duro sacar motivación, pero trato de sacarla de esta máxima, en creer en lo que hago aunque un día no tenga ganas de entrenar o esté cansada. En que estoy sembrando para recoger. Pienso en el futuro, en lo que vendrá para motivarme. Esto me ayuda a entender y a aceptar cómo me siento, por ejemplo, si las sensaciones escalando no son buenas –es decir me arrastro de mala manera- cuando salgo a escalar a roca después de una semana dura de entrenar. Aunque no tenga pieles, aunque sólo haya dormido tres horas, aunque me duela todo… Si consigo motivarme el entreno se pasa volando, me lo paso bien y aprieto. Y esa motivación que sé yo te la puede dar una canción en la radio, una anécdota de risa de alguien, encontrarte a un colega, cualquier cosa…

La habilidad que mejor punto de partida supone a la hora de desarrollar una buena técnica de escalada es el sentido del equilibrio y, por supuesto,como lo controlas y aplicas en una pared. Un buen sentido del equilibrio es la clave para moverse con suavidad y hacer que los movimientos difíciles parezcan fáciles. Un ejercicio simple pero muy efectivo para desarrollar el sentido del equilibrio es buscar una placa de por lo menos 60 grados de inclinación y atravesarla de arriba abajo, y de lado a lado sin usar las manos. Usa las manos sólo para equilibrarte, pero no toques la piedra. Este sencillo ejercicio, que incluso puedes hacer de espaldas, te ayudará a desarrollar tu “memoria muscular” y desarrollar el equilibrio.

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