Chris Sharma: "Soy un creyente de la escalada"

Hablamos con el icónico escalador californiano durante la reciente celebración del Red Bull Creepers en Ávila

Carlos Perales Pacheco

https://youtu.be/ZTwEydiDIxQ

Hace un par de semanas el Red Bull Creepers regresaba por todo lo alto, llevando al Puente de Salamanca, en Ávila, a dieciseis escaladores de vanguardia y la disciplina más divertida de la escalada: el psicobloc. En este caso, sobre las aguas del río Adaja. Duelos a una altura de 13 metros protagonizados por Chris Sharma (USA), Pol Roca (ESP), Sergio Verdasco (ESP), Mikel Linacisoro (ESP), Jérôme González (ESP), Nils Favre (SWI), Anthony Gullsten (FIN) y Jernej Kruder (SLO), y en categoría femenina Julija Kruder (SLO), Ana Belén Argudo (ESP), Miriam Díez Luengo (ESP), Svana Bjarnason (FRA), Francis Katiuska Guillén (VEN), Ignacia Javiera Moraga (CHI), Afra Hoening (GER) y Anais Feraudy (FRA).

El presentador Nico Abad lo explicaba así: “Esto es más show que competición, no se miden los tiempos, aquí se viene a disfrutar. Yo soy un enamorado del deporte, el deporte nos pone en contacto con retos, con superación, con aventura y con valores. En la escalada no hay un momento de respiro, no hay un momento para descansar, es todo el rato concentración”. Palabras que envolvieron un ambiente mezcla de nerviosismo y tranquilidad, a pesar de que son profesionales que siempre caen bien al agua y no hubo ningún accidente, la tensión de los últimos metros la disfrutamos todos los presentes.

Para muchos de los participantes el psicobloc ha sido algo nuevo a lo que tener que adaptarse: “Tengo veinte años y llevo diez escalando, y esta es la tercera vez que compito en psicobloc y me parece divertidísimo", decía ilusionado Mikel Linacisoro, del País Vasco. Muy emocionada explicaba Ana Belén Argudo: “Ha sido la primera vez que he hecho psicobloc y ha sido increíble... la adrenalina y la tensión por no caerte es brutal". La madrileña Miriam Díez, de 17 años, que se clasificó en la pre-Creepers en el último momento, nos dejaba esta reflexión: “Lo que más preocupa a la gente es la seguridad, pero si se hace bien no tiene porqué haber ningún problema. Quitarte la frustración y los miedos es fundamental, yo lo llevaba muy mal, pero cuando aprendes a llevarlo lo disfrutas muchísimo."

La escalada es un deporte muy creativo, en el que uno está colaborando con la naturaleza.

Los ganadores del evento resultaron ser hermano y hermana: Jernej y Julija Kruder, de Eslovenia, que sorprendieron por su velocidadr (recuerden estos nombres). "Cuando llegué tenía miedo al ver el nivel de los demás competidores, pero una vez empezamos me sentí mejor según pasaban las rondas”, comentaba Jernej. "Estuve en Mallorca doce días antes de venir en los que escalé todos los días...”. Julija, por su parte, se había puesto las pilas mucho antes. "Llevo preparándome y entrenando todo el año, ¡desde enero sin parar!", se sincera con la mente puesta en un nuevo sueño para todos los escaladores: las Olimpiadas de Tokio, donde la escalada se estrena. "El sueño de cualquier atleta es ir a los JJOO, sólo que la disciplina en la que competiría no me beneficia demasiado. Los siguientes serán en tres años y todo puede pasar”.

Por supuesto, a pesar del ambientazo y el nivelón de los participantes, la mayoría de las miradas se dirigían a Chris Sharma, icónico escalador, ahora más padre y empresario, que no sólo sigue estando más fuerte que el vinagre, es que además no puede uno tener mejor maestro en esto del psicobloc. Mr. Sharma ha sido uno de los grandes impulsores creativos de la disciplina durante años, y de cuando en cuando aún se deja caer por algún acantilado para legar una de sus obras maestras. El californiano ganaba la pasada edición de este Red Bull Creepers de Ávila tan fanático y acogedor, excusa que utilizamos para robarle un rato y charlar sobre sus viejas y nuevas motivaciones. Sería imposible enumerar la enorme cantidad de vías que ha abierto de dificultad y expresar la influencia que ha ejercido como uno de los escaladores más importantes del mundo. Se expresa al contrario que escala, con la tranquilidad de los que saben muy bien de lo que hablan. Con gesto relajado agradece la entrevista a la sombra y, sin quitarle un ojo a su mujer e hijos, responde en español a nuestras preguntas.

¿Cómo definirías tu escalada?
Lo interesante en la escalada, aparte de ser un deporte de alto rendimiento, es que es un deporte muy creativo, en el que uno está colaborando con la naturaleza. Se trata de ir buscando una línea espectacular. Ahí es donde viene la inspiración para esforzarse tanto, para mí el esfuerzo está directamente relacionado con la belleza de las vías. Podría compararlo con una performance artística, o algo así, como una escultura interactiva. Porque la roca siempre ha estado ahí, pero cuando tu tratas de escalarla creas una interacción que antes no existía. Cuando ves una línea donde antes sólo había un trozo de piedra. Yo creo que es muy guay descifrar estos puzles, y de ahí creo que viene la motivación.

¿Por qué te gusta tanto el psicobloc?
Bueno… Soy de Santa Cruz, California. Desde que nací he estado en la playa, haciendo surf con mi padre. Cuando empecé a escalar descubrí la montaña. Yo creo que después de haber hecho muchas competiciones en dificultad en bloque, descubrí la libertad en el boulder, encontrando líneas espontáneas. Y claro, cuando descubrí el psicobloc fue la manera perfecta de unir todos mis elementos favoritos: estilo de escalada deportiva, pero con la mentalidad espontánea de hacerlo sin cuerda sobre el mar. Eso me revolucionó la vida. Fui a Mallorca con 22 años, ya había hecho muchas cosas que quería probar en la escalada. Contemplé cambiar algo en mi vida, había probado campeonatos, las rutas más difíciles. Pensé que era el momento de hacer algo diferente en mi vida. Cuando fui a Mallorca descubrí una nueva trayectoria como escalador.

Chris Sharma participando en la reciente edición del Red Bull Creepers Foto Red Bull Content Pool
Chris Sharma participando en la reciente edición del Red Bull Creepers. Foto: Red Bull Content Pool

 

¿Cómo entrenas el trabajo mental que tiene la escalada?
Hay varias formas de practicarlo, es algo que separa a los buenos de los mejores. Hay que olvidar el resto de tus cosas y estar concentrado en el presente. Yo creo que al final siempre creamos circunstancias para buscar quién es el mejor, cuál es la vía más dura… Y al final la experiencia de la escalada es un reto muy personal. Al final siempre va a haber alguien que es mejor o alguien menos fuerte. Pero la experiencia es casi la misma: tratar de superarte a ti mismo e ir encontrando rutas para ir superando tus límites. Es una sensación universal. Alguien que escala un 6a o un 9b va a vivir la misma experiencia, si se está enfrentando a su máxima dificultad, va a enfrentarse a dudas y va a tener que superarse, luchando contra sus miedos. Esa es la esencia de la escalada.

¿Hacia dónde crees que va la escalada?
Ahora que llegan las Olimpiadas es un momento muy interesante en nuestro deporte. Ha ido creciendo mucho en los rocódromos, aunque todo tiene sus pros y sus contras, puede haber más impacto en el medio ambiente si hay más gente escalando en la montaña, pero, por otro lado, el lado positivo, más gente va a experimentar lo que aporta la escalada. Al ser un deporte que está creciendo mucha más gente podrá practicarlo a nivel profesional y eso es súper guay. Yo soy un creyente de la escalada, es una forma de vivir muy saludable. Cuanta más gente lo practique, pues mejor.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Tenemos un proyecto, un rocódromo, que estamos a punto de abrir en septiembre en Gavá, Barcelona, y será seguramente el más grande de España, y bueno… es un proyecto que me motiva mucho. Obviamente es una nueva etapa para mí, en mi carrera, en mi legado como escalador, quiero seguir rompiendo barreras, lo veo como un reto más. He dedicado toda mi vida a encontrar sectores para irme desarrollando y conectar con el resto del mundo. Quiero desarrollar un espacio para escalar y poder transmitir a la gente lo que yo he aprendido. Ver en Madrid disfrutar a la gente de la escalada, reuniéndose con sus amigos, para mí es como realizar un sueño. Al final, como siempre digo, tanto si es escalada como si haces un artículo o aprendes a tocar un instrumento o lo que sea, tener una pasión en la vida, una visión de lo que quieras ser y realizarlo, es muy bonito. La escalada ha sido mi camino y sigo dándole vueltas, renovándome para ver cómo seguir reinventándome, y ha acabado tomando esa forma: desarrollar espacios urbanos de escalada. Es un capítulo muy interesante en mi vida. La escalada es una forma de vivir y aprender cosas nuevas, ha sido un gran paso para mí. Por ejemplo, hace ya casi 20 años que empecé a venir a España y me ha abierto un montón de experiencias y de aprendizajes; desde conocer gente, paisajes, un idioma nuevo, y ahora lo mismo con esta nueva fase de abrir rocódromos. No es solo la escalada, es todo el proceso. Ahora estoy aprendiendo muchísimas cosas que no me hubiera imaginado que iba a aprender.

Alguien que escala un 6a o un 9b va a vivir la misma experiencia si se está enfrentando a su máxima dificultad, va a enfrentarse a dudas y va a tener que superarse, luchando contra sus miedos. Esa es la esencia de la escalada.

¿Qué ha aportado España a tu vida?
Es muy curioso, me he sentido muy a gusto aquí. Todo empezó en Mallorca cuando me enamoré del psicobloc, y fui haciendo muy buenas amistades, en concreto con Miquel Riera, que es el padrino del psicobloc, el inventor. Era un momento en mi vida en el que estaba buscando echar raíces en un lugar y combinar eso con la escalada, y se dieron unas circunstancias que cuadraron, me he sentido muy a gusto con todo el mundo que he conocido aquí. He podido integrarme en la sociedad, crear comunidad y me siento muy en casa. Bueno… es curioso porque soy de California, pero llevo la mitad de mi vida viajando por todo el mundo, pero llevo mucho tiempo aquí y me siento de aquí, de hecho, mis hijos son españoles. Me sorprende el camino de la vida. Mi lugar favorito para vivir y practicar el psicobloc es Mallorca.

¿Cómo intentarías convencer a un padre o a una madre para que metiera a sus hijos a practicar la escalada?
Yo creo que, a través de un rocódromo, que es un ambiente muy controlado y seguro, es una forma de introducirse muy cómoda en la escalada. Yo de niño probé varios deportes y era malísimo en todos, cuando descubrí la escalada que es un deporte en el que no compites contra los demás, al final es contra ti mismo. Dependiendo de la personalidad de cada uno, la escalada puede funcionar muy bien con ciertos niños o niñas. Es un deporte muy saludable, te aporta muchos valores positivos, es una comunidad muy sana. Yo se lo recomendaría a todo el mundo. Ahora que soy padre creo que los niños deben ir probando hasta que encuentren lo que realmente les apasione. Eso es lo más importante, que les apasione.

¿Crees que practicar la escalada en roca puede ayudar de alguna manera a concienciar sobre el medio ambiente?
Es una transición… quizás la gente que empieza en el rocódromo y pasa a la naturaleza podrían no saber cómo tratarla. La responsabilidad de los escaladores es educarse para cuidar la naturaleza. Si aprecias la escalada en la montaña acabas apreciando el medio ambiente. Ten dan ganas de cuidarlo. Se genera un vínculo natural.

Sharma ha sido uno de los grandes impulsores del psicobloc, legando además algunas sus líneas más duras
Sharma ha sido uno de los grandes impulsores del psicobloc, legando algunas de las líneas más duras de la disciplina. Foto: Red Bull Content Pool

 

¿Qué consejo darías a alguien que está empezando a escalar?
Lo más importante es que lo disfrute, obviamente hay muchas formas… en la escalada lo fundamental es saber lo que quieres, vas a conseguir lo que te propongas, si quieres hacerte profesional puedes acabar en las olimpiadas, o simplemente si quieres subir montañas altas también. Lo que estés buscando lo vas a encontrar en la escalada. Lo importante es ser fiel a ti mismo y encontrar la forma en la que más lo disfrutes, hay que tratar de no presionarte, ni buscar retos fuera de los tuyos. No se trata de compararte con los demás. Es encontrar un camino personal, lo guay de la escalada es que te hace feliz, no tiene sentido si no te trae felicidad. Hay que conocerla de una manera natural, espontánea y auténtica.

¿Qué es lo que menos te gusta de este mundillo?
El ego siempre está ahí. En nuestra sociedad ponemos mucha importancia a los logros de ser el mejor y ganar, es algo con lo que todos lidiamos, es una parte que sale y aquí sale lo mejor y lo peor de cada uno. La escalada es un espejo que sirve para uno mismo, y a veces te enfrentas contra cosas de las que no estás orgulloso. Tiene su parte buena si sabes superarte a ti mismo.

¿Ha cambiado tu forma de escalar ahora que tienes hijos? ¿Te gustaría que siguieran tus pasos?
Obviamente me fascinaría que mis hijos quisieran escalar conmigo, sería muy divertido. Para mí es una fase nueva y tengo que encontrar el equilibrio. Siempre he sido una persona con mucha libertad, he podido hacer lo que me ha dado la gana, viajar dónde y cuándo quería, y claro, el tener niños es un ancla, tienes que estar con ellos y bueno… realmente me fascina, es un nuevo reto que es mucho más difícil que la escalada. Verlos felices y sanos es el gran reto, lo demás no me importa tanto.

Chris se despide con una sonrisa de oreja a oreja y vuelve con su familia.

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