El Trineo de Viento rumbo a una Antártida desconocida

La expedición encabezada por Ramón Larramendi recorrerá 2.000 km en 50 días
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El Trineo de Viento rumbo a una Antártida desconocida
El Trineo de Viento rumbo a una Antártida desconocida

El próximo sábado,1 de diciembre, comienza la expedición científica y de exploración ‘Antártida Inexplorada 2018-2019’ con el Trineo de Viento, el eco-vehículo polar español que recorrerá 2.000 kilómetros del interior del ‘plateau’ antártico para desarrollar 10 proyectos de investigación y llegar a una de las zonas más inhóspitas y desconocidas del planeta.

Los componentes de la expedición ‘Antártida Inexplorada 2018-2019’, financiada por la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, la agencia de viajes Tierras Polares y con un contrato con la Agencia Espacial Europea, parte el sábado de España rumbo a Sudáfrica (Ciudad del Cabo), de donde está previsto que salgan para la Antártida el próximo 7 de diciembre, en concreto al aeródromo de la base rusa de Novolazárevskaya, desde donde serán trasladados por una avioneta Basler al desierto de hielo.

Se trata de la primera expedición científica española al interior antártico, la primera en esa zona del continente y la primera con un vehículo ‘cero emisiones’ (sólo consumirán 105 litros de combustible para derretir el hielo para beber). Su creador y a la vez promotor de la expedición es el explorador polar español Ramón Larramendi, que estará acompañado en esta aventura por el biólogo navarro Ignacio Oficialdegui, el ingeniero mallorquín Manuel Olivera y el técnico de montaña y experto guía polar Hilo Moreno, de Madrid. En total, estiman que invertirán unos 50 días de travesía polar, en los que subirán con el Trineo de Viento hasta el Domo Fuji, situado a una altitud de 3.810 metros sobre el nivel del mar, que es el segundo punto más alto del interior de la Antártida.

El Trineo de Viento rumbo a una Antártida desconocida

De izquierda a derecha, Manuel Olivera, Ignacio Oficialdegui, Ramón Larramendi e Hilo Moreno. @Jack Flucks/Trineo de Viento

A lo largo de los 2.000 kilómetros, recogerán datos fundamentales para la investigación científica polar, dado que hasta ahora los investigadores no tienen datos sobre el terreno (sólo vía satélite) de la ruta prevista. En concreto, recogerán datos para la Agencia Espacial Europea (ESA), que ha contratado sus servicios, para tener información del directa del terreno del funcionamiento de la constelación de satélites Galileo (el GPS europeo); realizarán perforaciones en el hielo de hasta seis metros de profundidad para conseguir muestras que analizará el equipo Paul Mayewski, director del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine (EEUU), llevarán a bordo dispositivos como los sensores MEDA e instrumentos como Solid (del Centro de Astrobiología) que se han diseñado para ir a Marte; recogerán muestras del aire para detectar si hay contaminantes persistentes (fertilizantes, PVC, etcétera) en el aire antártico para Sentinel (CSIC-Universidad de Alcalá de Henares); captarán muestras del aire (para el proyecto MicroAirPolar de la Universidad Autónoma de Madrid con Aemet Antártida) y del suelo (para el proyecto Antair de la Universidad de Valencia) en busca de microorganismos, entre otros proyectos.

Durante los últimos días, los cuatro expedicionarios ultiman los preparativos del equipamiento científico, comida, vestimenta, enseres, etcétera, fundamentales para su supervivencia. Muchos de ellos han sido desarrollados y diseñados para esta expedición por Altus. Entre los enseres, el hornillo que utilizarán para derretir hielo y disponer así de agua, que funciona con el único combustible fósil de toda la expedición: 105 litros, frente a los 30.000 litros que supondría un recorrido de estas características en una expedición motorizada.

El Trineo de Viento rumbo a una Antártida desconocida

El Trineo de Viento rumbo a una Antártida desconocida

Un mito renovado

En esta ocasión el Trineo de Viento ha sido construido totalmente nuevo, gracias a un crowdfunding en el que han participado 340 mecenas. Consta de tres módulos (pilotaje, carga y habitabilidad) con una longitud total de 10 metros por cuatro de ancho. Dada su versatilidad, podrá separarse en dos partes si las condiciones así lo precisan. En total, gracias a la energía eólica aprovechada por grandes cometas, se movilizarán 2.000 kilos de peso, de los que 500 corresponden al vehículo.

Ya antes de la partida, los investigadores de la ESA y de las diferentes instituciones participantes han realizado importantes desarrollos de adaptación de sus dispositivos para que puedan ir en el Trineo de Viento. Asimismo, el equipo de Larramendi ha diseñado una soporte (al que han bautizado como ‘la araña’) en el que irán colocados todos los instrumentos científicos.

Durante la travesía, los expedicionarios recibirán actualizaciones muy precisas del grupo Aemet-Antártida (Agencia Española de Meteorología), que les permitirán conocer previamente los vientos con los que contarán cada día en la expedición Antártida Inexplorada 2018. Ramón Larramendi ha señalado: “Sabemos que tendremos problemas en la subida al Domo Fuji, pero estamos seguros de que las vamos a superar y cumplir todos nuestros objetivos”. Esta es la tercera ocasión en la que el Trineo de Viento visita la Antártida (anteriores en 2005 y 2012), si bien es la primera vez con el modelo mejorado del eco-vehículo y con un objetivo es 100% científico.

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