25 años de la ascensión de Lynn Hill a "The Nose"

Se cumple un cuarto de siglo desde que la americana escalara, por primera vez en libre, la más célebre ruta de Yosemite.
Jorge Jiménez Ríos / Fotos: Col. Lynn Hill -
25 años de la ascensión de Lynn Hill a "The Nose"
25 años de la ascensión de Lynn Hill a "The Nose"

Corrían buenos tiempos para la escalada a principios de los 90. Los circuitos competitivos tomaban forma y fama. Las técnicas y materiales alcanzaban un punto de evolución que permitía afrontar desafíos verticales antes impensables. El aire contracultural de mecas como Yosemite se transformaba para alcanzar cotas más masivas. Y por encima de todo, Lynn Hill, una talentosa y afilada escaladora de Michigan, daba rienda suelta a sus ambiciones, firmando la primera ascensión a The Nose, la mítica vía de El Capitan abierta en 1958 por Warren Harding, escalando toda la ruta en libre, es decir, sin usar ningún tipo de ayuda artificial. Casi un kilómetro vertical de granito incierto, oceánico y desnudo.

Harding necesitó de más de un año de esfuerzos y preparación, 45 jornadas reales de escalada, más de 900 metros de cuerdas fijas, casi 800 clavijas y buriles y una nutrida pléyade de compañeros. Hill lo lograba en cuatro jornadas a mediados de septiembre de 1993, junto Brooke Sandahl, y sólo movida por la fe en sus pies y sus yemas. Su ascensión lo cambió todo. Solo un año más tarde, Hill repetía la hazaña ¡en 23 horas! Se debería esperar una década para que alguien se pusiese a su altura.

El gran techo

El mayor problema que presentaba The Nose en libre era superar el conocido como "Great Roof", un techo monumental, muy arriba, en el vigésimo segundo largo, considerado infranqueable hasta la llegada de la norteamericana. En un intento previo, en 1989, junto al británico Simon Nadin, primer ganador de la historia en una Copa del Mundo de escalada, Hill lograba resolver este paso técnico y aéreo gracias en gran medida a la preparación mental que llevaba años trabajando. "El entrenamiento siempre era físico y mental. Corría, escalaba y me machacaba... pero por encima de todo me concentraba en el aspecto mental", recordaba Lynn. "Debía aproximarme a esta escalada desde un punto de vista psicológico. La motivación, el estilo y el éxito final dependieron enteramente de esta intensa preparación. No se trataba de alcanzar la cima, sino de todo lo rodeaba la escalada. La forma de llegar. Esto significaba vivir cada momento de forma entusiasta".

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Experimentando con nuevas técnicas y posiciones corporales, Lynn Hill no sólo resolvía ese techo inquietante, además comenzaba a apreciar su naturaleza extraordinaria. "Escalar este largo en libre requería de tanta técnica como ingenuidad, una combinación que raramente he encontrado en otra ascensión, si es que lo he hecho alguna vez". Tras varios intentos durante un periodo de tres días, y ayudada por la fisionomía de sus dedos, más finos que los de anteriores pretendientes, Hill descubrió una bizarra combinación de movimientos que la permitieron superar el paso. "Lo que parecía un largo desesperante para cualquier persona pequeña resultó ser un pedazo de roca que parecía especialmente diseñado para alguien con mis dimensiones y mi trayectoria en la escalada".

25 años de la ascensión de Lynn Hill a "The Nose"

25 años de la ascensión de Lynn Hill a "The Nose"

El espíritu humano

Con el paso clave resuelto, sólo era cuestión de tiempo de Hill le echase el guante a su objetivo. El final del verano de 1993, con Brooke Sandahl igual de concienciado para dar un salto cualitativo en la disciplina, ambos legaron uno de los momentos más icónicos e inspiradores que se han vivido en el valle californiano. Yosemite tenía una nueva estrella. Una figura que no llegaba sólo para dinamitar barreras de género. Lynn Hill iba a arrollar cualquier reto de la vertical que se le instalase en la mente.

"El último largo antes de la cima fue uno de los largos más excitantes que he llevado a cabo". Hill veía más de 3.000 pies de exposición bajo ella. Un patio terrible que sólo podía incitarla a llegar un poco más arriba, exactamente allí donde lo hicieron los pioneros, pero bajo un nuevo punto de vista ético y deportivo. Ya abajo, ,ientras compartía unas cervezas al fuego con su compañero de cuerda, en el agitado Campo 4, celebrando un éxito imperecedero en la historia de su deporte, quizá no eran aún conscientes de hasta que punto habían cambiado las reglas del juego. "Todo fue una cuestión de pasión y convicción. Cultivar esas emociones fue lo que me abrió la puerta al inmenso poder del espíritu humano".

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