Las 5 grandes montañas vírgenes

Vertientes por explorar, cimas desde las que asomarse por primera vez, aventuras, al fin y al cabo, que combinan el espíritu de la vieja guardia alpina con el futuro de las ambiciones humanas en los grandes gigantes de roca y hielo: las cinco montañas más altas aún por conquis
Jorge Jimenez -
Las 5 grandes montañas vírgenes
Las 5 grandes montañas vírgenes

Vertientes por explorar, cimas desde las que asomarse por primera vez, aventuras, al fin y al cabo, que combinan el espíritu de la vieja guardia alpina con el futuro de las ambiciones humanas en los grandes gigantes de roca y hielo: las cinco montañas más altas aún por conquistar.


Es un lugar enorme y lleno de posibilidades, este nuestro planeta. Este puntito azul en el que hormigueamos buscando nuestro pequeño lugar en el mundo. Para algunos ese lugar está en la cima de una montaña, en la soledad de corredor de hielo virgen, en una pared vertiginosa que recorrer con los ojos y la imaginación antes que a golpe de friend. Hay para quien el nirvana se encuentra allí donde nadie ha estado antes. Para ellos, para los que sueñan con ampliar las fronteras y conocimientos de todos, construimos esta lista con las cinco grandes montañas por explorar. Cinco cumbres vírgenes aguardando que el tiempo y la aspiración humana enciendan la mecha de su historia.

1. Gangkhar Puensum (7.570 metros, Bután)
Es alta, muy alta y quizá la más codiciada cima que resta por someter en nuestro mundo. Diversas expediciones han intentado sin éxito firmar su primera ascensión absoluta, incluyendo una expedición japonesa que reclamaba (sin éxito) su conquista en 1998. Muy del gusto de aquellos que practican el alpinismo pirata, ya que Bután no permite escalar montañas por encima de los 6.000 metros debido a las tradiciones espirituales del país. Aunque se puede acceder a alguna de sus cimas subsidiarias desde el Tíbet…

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2. Muchu Chhish (7.543 metros, Gilgit-Baltistan)
Un tesoro escondido en Batura Muztagh, en las estribaciones del oeste del Karakorum, una subcordillera de más de 30 kilómetros plagada de cimas por encima de los seis mil metros. Intentada por un equipo español en 1999, pocos se han acercado para tratar levantarle la falda a la montaña, la última el pasado verano a cargo de Peter Thompson, que se batía by fair mains con su vertiente sur. Es una de las cumbres más altas sin escalar para la que se puede conseguir un permiso, pero la dificultad de acceso a su base y una travesía más que severa por encima de los 7.000 metros frenan su exploración definitiva.

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3. Zemu Gap Peak (7,780 m, Sikkim)
Montaña absolutamente desconocida, la más alta que no ha conocido ser humano en sus bastiones superiores. No se tiene constancia siquiera de intentos a la montaña, quizá debido a que suele pasarse por alto por su poca prominencia geográfica, a pesar de la elevada altitud que la consagra como un reto mayúsculo. En un área dominada por el Kangchenjunga, tercera montaña en altura de la Tierra, esta cima presenta dificultades propias de uno de esos “últimos desafíos del Himalaya”, que tan habitualmente claudican ante la pericia alpina.

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4. Kabru North Summit, (7.394 metros, India)
Sobria en sus líneas, elegante, por encima de sietemil metros y en plena y efervescente frontera entre Nepal e India, también mirada desde arriba por el Kangchenjunga. Y además con historia. Aunque su cima norte no ha sido hollada, han pasado 80 años desde que Conrad Cooke alcanzase una de sus cimas subsidiarias de 7.338 metros, una actividad notable que permaneció como la ascensión en solitario de mayor altura hasta 1953. Cotizada cumbre, propensa a las avalanchas, como las que hicieron retirarse a un equipo serbio en 2004. Compromiso y laderas esbeltas: ¿interesados?

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5. Labuche Kang III (7.250 metros, Tíbet)
Una cima perdida en el macizo de Lobuche, que descansa en las geografías abruptas del Rolwaling. Su cima secundaria más oriental nunca ha sido conquistada o intentada, pero sus extremas dificultades logísticas y técnicas bien pondrían en un brete a cualquiera. Su cima principal, que resalta apenas cien metros por encima, fue escalada por un equipo japonés en 1987, además de ser la última morada del americano Joe Puryear, quizá uno de los más talentosos de su generación. Sombría y dura, otra gran joya del futuro exploratorio.

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