Inminente ataque final en el Nanga Parbat

Alex Txikon y sus compañeros han alcanzado el C4 (7.200m) desde donde lanzarán el ataque a cumbre pasada la medianoche. La primera e histórica invernal a la "Montaña Asesina", más cer
Jorge Jimenez -
Inminente ataque final en el Nanga Parbat
Inminente ataque final en el Nanga Parbat

Alex Txikon y sus compañeros han alcanzado el C4 (7.200m) desde donde lanzarán el ataque a cumbre pasada la medianoche. La primera e histórica invernal a la "Montaña Asesina", más cerca.

Están cada vez más cerca. Algo más de 900 metros de desnivel separan a Alex Txikon, Ali ‘Sadpara’ y Daniele Nardi de llegar, por primera vez en invierno, a lo más alto del Nanga Parbat (8.126m).

A estas horas duermen en el C4 (7.200m), en mitad de un inmenso plató que deberán cruzar antes de encarar las últimas rampas de este ochomil aún virgen en la estación más fría del año. Aunque era importantísimo, tampoco esta noche han podido descansar demasiado: “Yo habré dormido unas cuatro horas –comentaba Alex Txikon–. El viento ha violentado la tienda constantemente.

En cualquier caso, el día amanecía soleado tanto en el Campo Base como arriba a 6.700 metros de altura (C3), y sobre todo, el parte meteorológico consultado de nuevo a primerísima hora de la mañana indicaba que el viento había perdido fuerza definitivamente y que iba a ser una jornada ‘tranquila’ en ese sentido, “Aunque aquí arriba, por poco que sople, la sensación térmica desciende muchísimo. Estamos como a ?30ºC. ¡A ver si el sol nos calienta ya!”. Su voz sonaba como acongojada. Eran las 10:30 de la mañana y Alex Txikon contactaba vía walkie para informar que Ali ‘Sadpara’ y Muhammad Kan ya habían salido hacia arriba, ligeros de peso, portando únicamente la cuerda que iban fijando. “Daniele y yo vamos a terminar de recoger la tienda y salimos detrás de ellos, vamos muy cargados”.

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Tenían por delante unas siete horas de escalada, quizás menos técnicas que las anteriores pero no por ello menos agotadoras; desde luego, los cuatro escaladores comienzan a acusar la altura y la fatiga acumulada. Seis horas en total han dedicado a ascender una interminable pendiente de unos 500 metros en total a ratos helada y a ratos nevada que sigue a la pala de hielo vivo que escalaron ayer. “Voy subiendo despacito y sin apretar demasiado, guardando energía”, comentaba Txikon durante el breve descanso que se tomaba tras superar la evidentísima rimaya que divide la pendiente nevada en dos. Tras torcer dirección noreste, a las 16:40 estaban ya a falta de 40 metros para encaramarse a la arista que da paso al inmenso plató en el que se encuentra el C4 (7.200m), no visible desde el Campo Base. “Vamos bien de fuerzas, pero llevamos mucho peso, unos 25 kilos, y eso nos está reventando.”

Precisamente en este punto, Muhammad Kan ha dado por terminado su trabajo; ha emprendido el descenso y, según nos ha comunicado, aunque sea de noche, espera poder llegar hoy a este Campo Base. Dice que sus piernas no dan para más Por el momento no contamos con más detalles al respecto.

A las 18:00 hora local, el walkie volvía a sonar: “Ya hemos terminado la repisa y la tienda está montada. Nuestra idea es salir hacia cumbre a eso de las 00:00, pero tendrá que ser un poco más tarde, nos
faltan horas para descansar”.

El parte meteorológico habla de condiciones favorables para mañana: vientos de unos 25 km/h que, aun siendo suaves, seguro harán descender la sensación térmica por debajo de los ­?35ºC reales que se esperan. El cielo trae nubes y claros.

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