Accidente y evacuación en el Gasherbrum I

Simone Moro cae veinte metros en una grieta mientras era asegurado por Tamara Lunger. Ambos se recuperan bajo supervisión médica.
Jorge Jiménez Ríos
Accidente y evacuación en el Gasherbrum I
Accidente y evacuación en el Gasherbrum I

Enorme susto para Tamara Lunger y Simone Moro en el Gasherbrum I. Cuando trataban de recuperar su ruta perdida hacia el Campo 1, devorada por el desprendimiento de unas placas de nieve hace unos días, Moro caía veinte metros en una grieta mientras era asegurado por su compañera. Tras diversas maniobras, que han puesto de relieve la pericia alpina de la cordada, Simone lograba salir del abismo y se organizaba la evacuación de los dos montañeros, que padecen diversas secuelas físicas tras el accidente. Ambos se encuentran en buen estado de salud y ya se recuperan bajo supervisión médica. A continuación os dejamos los comunicados que han compartido Simone y Tamara sobre lo sucedido en las últimas horas.

Comunicado de Simone Moro

"Bien está lo que bien acaba.

Sin ánimo de profundizar mucho en el concepto, ayer estuvimos a un suspiro de un epílogo trágico y desastroso para Tamara y para mí. Planeábamos pasar dos noches en la montaña, alcanzar el Campo 1, dormir allí y después dirigirnos hasta el campo 2 al día siguiente. Por fin habíamos salido de la cascada de hielo, habíamos superado la última de las grandes grietas y marchábamos hacia el plateau. En todo momento íbamos asegurados ya que las grietas podían acechar en cualquier parte, íbamos muy pendientes, pero teníamos la moral y la satisfacción de haber superado un gran escollo. El gran laberinto de hielo.

Pero el día no había terminado y lo que quedaba por delante iba a ser terrible.

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Me aproximé a una grieta y me puse en posición de seguridad para asegurar el cruce de Tamara y aguardé a que se moviera hasta la zona de seguridad, a unos veinte metros de la grieta. Entonces fue mi turno, pero en una décima de segundo un abismo se abrío bajo mis pies y caí. Tamara sufrió una violenta sacudida y, literalmente, voló hasta el filo de la grieta mientras yo caía en su interior durante 20 metros, golpeándome las piernas y las nalgas en los filos de hielo suspendidos en esa interminable sima. No tendría más de 50 centimétros de ancho y estaba en completa oscuridad.

Arriba, Tamara tenía la cuerda alrededor de ella y de su mano, aprentándola como si fuese un tornillo y causándole un dolor agudísimo y entumecimiento. Yo estaba en total oscuridad y ella se iba deslizando lentamente por el filo de la grieta. Todo se complicaba más debido a que ella llevaba puestas las raquetas de nieve. Me las apañé con una mano para poner un seguro muy precario, mientras sentía como me iba hundiendo despacio en el abismo. Tuve la lucidez suficiente para coger el tornillo de hielo que llevaba en el arnés y afianzarlo en el pulido y duro muro de hielo. Ese tornillo por sí solo consiguió detenerme y, probablemente, también frenar la caída de Tamara.

Accidente y evacuación en el Gasherbrum I

El gran laberinto de hielo.

Sin entrar en muchos detalles, nos inventamos una escapatoria. Casi dos horas despuñes, tras un esfuerzo brutal y muchas contorsiones pude escalar gracias al piolet toda la grieta, en la oscuridad y exprimido entre las dos paredes.

Temblando y con mil magulladuras abracé a Tamara, que lloraba a causa del dolor en su mano. Mientras yo escalaba,ella había conseguido organizar una buena reunión para asegurarme durante la ascensión de esos interminables 20 metros. Descendimos al Campo Base, que ya había sido alertado de la situación por radio.

Hoy hemos organizado la evacuación y solicitado chequeos médicos para los dos. El dolor es hoy, obviamente, mucho más fuerte y Tamara no ha recuperado totalmente la movilidad de su mano."

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Comunicado de Tamara Lunger

"¿Quizá deba ajustar mis metas?

A veces queremos demasiado, pero ayer no fue así para nada. Sencillamente queríamos ascender y dormir en nuestro Campo 1. Íbamos rápidos y felices, aunque el tiempo empeoraba. Pero ya eramos una piedra lanzada y lejos de un aterrizaje seguro.

Encontrar la ruta resultó más fácil que nunca, pero como siempre estábamos siendo muy cuidadosos. Crucé la grieta y me detuve, dándole el turno a Simone. Dio su primer paso y en seguida desapareció en un agujero. Mi mano quedó apresada por la cuerda y volé hasta medio metro del abismo. Hice todo lo posible y más, el tiempo se hacía infinito, pero pude superar los pensamientos sobre la muerte, gracias a Dios. Los dos dimos lo mejor de nosotros para sacar a Simone de esos veinte metros.

¡Ahora estamos a salvo! El dolor en mi mano es enorme, pues soporté los 90 kg de Simone más su mochila. Grité como si me estuviesen asesinando, pero sabía lo que estaba a punto de pasar... Lo afronté y me puse a trabajar con una mano, entre la confianza y las lágrimas.

De nuevo, ¡estamos a salvo! Simone ha organizado la evacuación y los chequeos. ¡Veremos!"

Accidente y evacuación en el Gasherbrum I

Simone Moro y Tamara Lunger.
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Colaboración: Fotografías de Simone Moro y Tamara Lunger
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