Protege tus ojos: cómo elegir tus gafas de sol

En qué tienes que fijarte a la hora de adquirir unas gafas para montaña

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Conseguir las gafas de sol más adecuadas para ti es más sencillo de lo que crees, pero para ello hay que informarse prudentemente de cuáles son las claves.

Sueles darte cuenta de la obligatoriedad de usar unas buenas gafas de sol cuando regresas con molestias en los ojos tras una salida de uno o varios días en la naturaleza, a menudo tras actividad en nieve o incluso sin ella si se trata de alta montaña estival. No son pocas las personas que consideran que las gafas son más un accesorio de moda o de uso ocasional que de protección casi permanente. Prescindir de su uso puede originar problemas graves en los ojos: ceguera temporal (oftalmía de las nieves o erosión de ls células que recubren la córnea), degeneración macular e incluso congelación de la córnea con temperaturas muy bajas (que conlleve necrosis irreversible).

Unas gafas suficientemente envolventes y que te cubran adecuadamente también nos protegen del viento fuerte, extremadamente común en nuestras montañas en estos tres últimos años, de pequeños pero molestos o peligrosos impactos de partículas (desde cristales de hielo en una ventisca hasta polvo y tierra) y de quemaduras solares en párpados y en la piel alrededor del ojo… ¡previniendo mejor las arrugas que la mejor crema anti envejecimiento!

 

Cómo elegir tus gafas de sol 

Hay varias líneas maestras de compra que pueden orientar nuestra decisión:

  • Premisa obligatoria para cualquier tipo de gafa: debe aparecer claramente indicado el sello CE UV 400, que confirma que la gafa está certificada según la normativa europea de protección al consumidor frente a las radiaciones ultravioleta tipo A y B.

 

  • ¿Cristal mineral u orgánico para las lentes? El mineral (lo que entendemos coloquialmente por cristal-cristal) proporciona mayor calidad óptica y superior resistencia al rayado. El orgánico está fabricado con un plástico sofisticado, que pesa la tercera parte, es más fuerte frente a impactos –interesante en deportes con posibilidad de caídas- y ofrece una gama de precios enorme, incluidos los más asequibles.

 

  • Que satisfaga tus necesidades: si necesitas utilizar una única gafa durante todo el año y en luminosidades muy diferentes, te interesa un modelo fotocromático –la lente se oscurece o aclara según las condiciones- que por ejemplo incluya categoría 2-4  (iluminación solar media a extrema). Si no pisas nieve ni alta montaña con las de categoría 3 te puede bastar para la mayoría de las situaciones y practicas la montaña invernal necesitarás una de categoría 4. Esa clasificación, categoría 0 a 4 debe venir especificada obligatoriamente en las instrucciones del producto y a menudo figura en el interior de una de las patillas.

 

  • Montura estable, cómoda, resistente, no abrasiva y de tamaño adecuado.

 

Qué no hacer

  • Si eres una persona poco cuidadosa o despistada aprenderás pronto que no vale la pena gastarte 100 euros en una gafa de alta calidad que vas a romper o extraviar posiblemente en menos de un año. No pocos aficionados a la montaña se “apañan” con 2 gafas de primer precio (entre los 35 y los 55 euros) de categoría 3 y 4, para alternar su uso y abarcar todas las estaciones o condiciones.

 

  • Pese a que la pandemia ha reforzado enormemente la compra on line, adquirir unas gafas sin probarlas físicamente antes ni comprobar su cubrición, estabilidad y comodidad puede resultar desaconsejable. Tampoco se puede olvidar que las gafas de precio muy bajo, incluso aunque posean unas lentes suficientemente protectoras, van asociadas a monturas poco resistentes que se rompen prematuramente o pueden dañar nuestra cara en una caída con más probabilidad que en versiones de calidad. Y un último consejo: no transportes en tu mochila unas gafas sin una funda protectora rígida –no siempre incluida de serie- porque en breve tiempo las rayarás o romperás, recuerda que las fundas blandas son insuficientes.

 

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